El mundo del relato se construye a partir de experiencias humanas, propias o ajenas. Las tragedias que han marcado a las familias se convierten en recursos para reconstruir los acontecimientos que dan forma a las historias. Estas pueden presentarse desde la perspectiva del narrador o a través de un personaje encargado de contar los hechos. En un entorno similar se contextualiza la narrativa de la novela Hamnet, de Maggie O’Farrell (2020), ambientada en Stratford, un pueblo de Inglaterra, a partir de los posibles sucesos previos y posteriores a la muerte del hijo de Shakespeare.

Aunque la historia comienza con Hamnet como personaje focal, a medida que avanza la narración se intercalan los antecedentes de los nuevos personajes que se incorporan al relato. Esta estrategia favorece una mayor comprensión de la secuencia de los acontecimientos.

La autora configura, a través de su narrativa, personajes femeninos que, en su mayoría, son fuertes y resilientes. Se constituyen en símbolos de protección del hogar, de los hijos y de la comunidad. Desempeñan múltiples roles y, al mismo tiempo, se muestran sumisas y resignadas ante las condiciones impuestas a su género. Estas características definen especialmente a Agnes, cuya percepción de la realidad difiere de la de sus contemporáneas: desde su infancia fue amante de las bondades que ofrece la naturaleza.

A pesar de ser huérfana y desprotegida, debió cuidar de su hermano y de sí misma. Era una joven atípica que tuvo que reconocer su valía en un entorno natural en el que la consideraban una salvaje. Ante la ausencia de sus padres, sobrevivió huyendo al bosque. Como la mayoría de las mujeres de su época, Agnes era iletrada y estaba destinada al cuidado del hogar y a la reproducción de la familia. Sin embargo, su conocimiento empírico de la botánica le permitió ayudar a quienes carecían de recursos para acudir al médico.

Los rumores en torno a su madre influían en su forma de relacionarse con el sexo opuesto. Prefería caminar por el bosque, contemplar la naturaleza y cultivar hierbas medicinales antes que interactuar con la gente del pueblo. No obstante, desde el primer encuentro con el hijo del guantero surgió entre ambos una atracción mutua que propició encuentros clandestinos y el inicio de una relación. Esta terminó en un matrimonio apresurado a causa de su embarazo.

La nueva familia se instaló en la parte superior de la casa de los suegros y, en poco tiempo, Agnes se ganó el cariño de su familia política, lo que facilitó su adaptación a la vida de ama de casa. Los recién casados se amaban y pronto nació su primogénita. Con el paso del tiempo, sin embargo, el joven esposo —preceptor de oficio— se aisló. Parecía hundirse en la depresión y no se identificaba con el trabajo que realizaba junto a su padre.

Agnes esperaba su segundo hijo, aunque prefirió guardar silencio ante el estado de ánimo de su marido. Creó entonces las condiciones para que él se trasladara a Londres. Allí se incorporó a los corrales de comedias de la época, donde produjo y montó obras que mejoraron la economía familiar, aunque limitaron su presencia en el hogar. Mientras tanto, la familia creció: en lugar de un solo hijo, Agnes dio a luz a un par de gemelos. El frágil estado de salud de la niña le impidió trasladarse a la ciudad. Esta situación fragmentó a la familia y redujo las visitas del dramaturgo, cada vez más reconocido en Londres, a encuentros esporádicos. Aunque Agnes velaba por el cuidado de la niña, la muerte sorprendió a su gemelo. Como consecuencia de la tragedia, la familia se sumió en la tristeza y el padre se refugió en el teatro para huir de su dolor.

Maggie O’Farrell describe con minuciosidad la muerte de Hamnet y la profunda tristeza que envuelve a padres, hermanos, tíos y abuelos, transportando al lector al ambiente pueblerino donde ocurrió el hecho. Entre la realidad y la ficción, demuestra un sólido dominio de diversos recursos narrativos en la construcción del personaje de Shakespeare y de los escenarios de la época.

En definitiva, mediante una narrativa elegante y dinámica, la autora reconstruye la tragedia que envolvió a la familia del dramaturgo. Muestra el amor, el dolor, la pérdida y el comienzo de la trayectoria teatral de quien hoy es un referente internacional de la literatura universal: William Shakespeare.

Minerva González Germosén

Educadora y escritora

Mi nombre es Minerva González Germosén y me encanta la música, tengo muchas canciones favoritas, pero “Una palabra” de Carlos Valera tiene un significado especial para mí, por el rol que juega la palabra en mi desempeño como docente. Sueño con escribir cuentos y novelas, transmitirles a mis nietos la pasión por la lectura, me gustaría vivir el tiempo que me queda desde una perspectiva diferente a mis antepasados; donde la lectura y la escritura sean mi equipaje de viajes hacia lugares remotos en los que se alcanzan las utopías anheladas y las limitaciones económicas, sociales y políticas no me han permitido lograr.

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