En el libro El imaginario racial dominicano, Milagros Ricourt desvela las tensiones entre el relato oficial de la identidad racial dominicana y las memorias populares que reivindican sus raíces africanas. Desde esa premisa, la autora construye una obra que combina investigación rigurosa y testimonio personal para revelar los silencios que han marcado la historia de la nación dominicana.

Ricourt no escribe desde la distancia académica fría, sino desde la memoria íntima. Su relato comienza con la confesión de una niña que creció en San Cristóbal escuchando tambores africanos en velorios, acompañando procesiones de baquiníes donde se mezclaban las lenguas africanas y la española, y viendo altares católicos que enmascaraban la presencia de los luas del vodú dominicano. Esa experiencia vivida choca con el discurso oficial aprendido en la escuela, que niega la africanía y proclama una indo-hispanidad pura. Desde ese contraste personal, la autora emprende una investigación monumental que combina archivos históricos en Sevilla y en la ciudad de Santo Domingo con décadas de trabajo etnográfico en comunidades rurales, la frontera y la diáspora en Nueva York.

El libro es una cartografía de la contradicción. Con rigor y sensibilidad, Ricourt muestra cómo se construyó el «imaginario racial oficial» —indo-hispano, católico, blanco— desde figuras como Antonio Sánchez Valverde en el siglo XVIII, pasando por José Gabriel García, padre de la historiografía dominicana, que debutó en el siglo XIX, hasta los escribas del trujillato como Manuel Arturo Peña Batlle, Emilio Rodríguez Demorizi y Joaquín Balaguer. Ese relato fue diseñado para excluir a África y definir la dominicanidad en oposición absoluta a Haití. Pero frente a esa narrativa hegemónica, la autora rescata el «imaginario subversivo»: las comunidades cimarronas que resistieron desde el siglo XVI, las tradiciones religiosas sincréticas que sobrevivieron en el sur, el vodú dominicano con sus cuatro naciones (Rada, Guede, India, Petró), y las luchas campesinas encarnadas en figuras como Mamá Tingó. Mientras las élites escribían una historia de blancura, el pueblo preservaba otra memoria en sus tambores, sus santos y sus ritos.

Uno de los aportes más originales es el análisis de la frontera domínico-haitiana. Lejos de ser solo un espacio de conflicto, Ricourt la revela como un lugar de encuentro, cooperación y fusión cultural. En los mercados de Dajabón y en los autobuses abarrotados, documenta matrimonios mixtos, bilingüismo y solidaridad cotidiana que desmienten el odio racial promovido desde arriba. La frontera se convierte en símbolo de la tesis central: la pugna entre un imaginario oficial de separación y un imaginario popular de conexión.

La obra también ilumina el presente. La sentencia del Tribunal Constitucional de 2013 que despojó de ciudadanía a miles de dominicanos de ascendencia haitiana, las tensiones migratorias, el auge del autorreconocimiento afro en la diáspora neoyorquina y la figura política transformadora de José Francisco Peña Gómez encuentran aquí su explicación de raíz. Ricourt conecta el antihaitianismo de Estado con el proyecto histórico de blanqueamiento, pero también registra el surgimiento de voces que reclaman una identidad más honesta y plural.

El libro se adentra en capítulos vibrantes: el «Makandal del siglo XX», Oliborio Mateo, que encarnó la continuidad del espíritu cimarrón y fue ejecutado por fuerzas ligadas a la ocupación estadounidense; el criollismo religioso del vodú dominicano, perseguido y ocultado pero vivo en altares, palos y salves; y las tensiones entre raza, cultura y nación, donde la negación del componente africano convive con movimientos sociales que reivindican la negritud y el mestizaje como orgullo.

Leer El imaginario racial dominicano es entrar en un campo de batalla cultural. No es solo un texto académico: es una experiencia de inmersión. Te sienta en un autobús rumbo a la frontera, te coloca en una fiesta de palos en Najayo, te hace escuchar los ecos de insurrecciones de esclavos registradas en los archivos coloniales y sentir la devoción en el santuario de Papá Legbá. Al terminarlo, no verás a República Dominicana como un país «confundido» o «en negación», sino como un espacio vibrante donde un relato oficial impuesto durante siglos lucha por sobrevivir frente a la poderosa resistencia de la memoria popular.

Este libro es un acto de justicia histórica y un faro para el futuro. Es indispensable para quien crea que solo reconciliándonos con todas nuestras raíces —taínas, españolas y, sobre todo, africanas— podremos construir una nación verdaderamente inclusiva. Una obra que interpela al lector curioso, al estudiante, al investigador y, sobre todo, a cualquier dominicano dispuesto a mirarse en un espejo más grande y más realista.

Referencia bibliográfica (APA): Ricourt, M. (2022). El imaginario racial dominicano. Santo Domingo: Editorial Universitaria Bonó / Ediciones MSC. ISBN: 978-9945-9319-4-5