El Goodman Theatre, el teatro más antiguo de Chicago (Estados Unidos) se unió este pasado 27 de febrero a la Asociación Dominicana-Americana del Medio Oeste (DAMA, por sus siglas en inglés) para conmemorar la Independencia de la República Dominicana ante una nutrida concurrencia. Se trata de un hecho trascendental, pues marca la primera vez que una institución cultural estadounidense de esta talla se suma a la celebración de las fiestas patrias dominicanas en la ciudad.
Ubicado en el corazón de Chicago, el Goodman Theatre se distingue por más de un siglo de dedicación al cultivo del teatro. Actualmente, en colaboración con DAMA, presenta la adaptación teatral de la novela La breve y maravillosa vida de Oscar Wao, del escritor dominicano-estadounidense Junot Díaz, obra que ha suscitado notable interés entre el público local.
La celebración contó, además, con el patrocinio y la participación de la Dirección de Cultura Dominicana en el Exterior, dirigida por el reconocido escritor y académico Rey Andújar, residente en la llamada “Ciudad de los Vientos”.
Se sumaron igualmente el Consulado General de la República Dominicana en Chicago, el García Medical Center y el restaurante Punta Cana, cuyo respaldo hizo posible una velada memorable.
El foco central de la actividad fue la magistral disertación del destacado escritor e historiador Rafael Darío Tejeda, quien ofreció un recorrido histórico, visual y musical sobre el impacto de la música dominicana en el mundo. Su intervención estuvo acompañada por el grupo Urbachata, que aportó el matiz rítmico que distingue nuestra identidad cultural.

Por su parte, los doctores Juan Diego Núñez y Rafael Núñez Cedeño, directivos de DAMA, aprovecharon la ocasión para dar la bienvenida oficial a la maestra Omara Corporán, recientemente designada como cónsul general de la República Dominicana en Chicago, con jurisdicción sobre trece estados del Medio Oeste de Estados Unidos.
La noche culminó en una placentera celebración espontánea: dominicanos y amigos de diversas nacionalidades se unieron en el escenario para bailar nuestra música, sellando así una jornada histórica que reafirma la presencia y la vitalidad de la comunidad dominicana en Chicago.
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