Esta obra ecológica de teatro para niños y niñas, del actor y dramaturgo Geovanni Jerez, está dedicada “A la memoria de mi maestro Bienvenido Miranda; a las niñas, niños y adolescentes. A mi amada República Dominicana”, así se expresa el autor. (Ver dedicatoria, pág. 9, obra citada).
Fue impresa por Editora “Tiempo de Nosotros Editores”. 2026. República Dominicana. Fue diagramada por Ludwig S. Medina. El diseño de su portada fue realizado por Yony Cruz. Contiene un total de 68 págs.
En esta obra encontramos un texto, bajo la firma de Paula Disla, donde nos dice que “en esta fábula, los animales no son únicamente personajes; son conciencia, son memoria, son pueblo, son voz de una tierra herida que busca salvarse a sí misma”. (Ver pág. 11, obra citada).
Además, contiene una extensa nota sobre la obra, de la página 13 a la pág. 16, hecha a manera de presentación del libro, bajo la firma del autor de esta fábula dramática. Esto lo considero innecesario, porque ya habíamos leído la presentación hecha por Paula Disla.
Paso a dar una mirada detenida a esta obra y nos encontramos con su argumento, donde el autor nos dice que:
“En una hermosa isla, Doña Iguana, el Colibrí Zumbador y Vale Chivo han desaparecido; los ríos se están secando, los árboles están cayendo y el resto de los animales se reúnen para investigar.
¿Podrá Perrito Pinto resolver el dilema?” (Ver pág. 17, obra citada).
Más de quince (15) personajes participan en esta obra de teatro. Entre animales, aves y reptiles, actúan de manera activa en escenario terrestre. La obra contiene tres (3) actos.
En el primer acto nos encontramos con ocho (8) escenas y las canciones 1 y 2 (Ver págs. 19/31, obra citada). En el segundo acto, vemos que contiene ocho (8) escenas y la canción 4 (Ver págs. 32/54, obra citada). El tercer y último acto de esta obra consta de dos (2) escenas y la canción 5 (Ver págs. 55/68, obra citada).
Todo acto de dramatización, en y fuera de los espacios áulicos, es un reto directo al profesor o a la profesora, porque, dependiendo de su potencial imaginativo y creativo, es que los niños y las niñas podrán dar vida y vivir la obra de teatro, al momento de que el profesor o la profesora los disponga a convertirse en actores y actrices de la pieza teatral.
De ahí la importancia del teatro en la escuela y fuera de la escuela, porque también en la casa la familia tiene que cumplir con su función de acompañante y de motivación para que, desde el teatro, los niños y las niñas vivan su papel cotidiano de actores y actrices en el escenario del gran teatro de la vida.

Y esta fábula es un espacio para gestualizar y dramatizar cada una de las situaciones y acciones que estos animales, estas aves y reptiles nos convocan a personificar, convirtiendo la casa o la escuela en un abierto y fervoroso teatro.
En esta obra teatral, hasta el Palacio Nacional es situado como espacio para ser dramatizado, desde la idea central de defender la naturaleza y/o el medio ambiente, en este caso, de la República Dominicana.
Todos queremos ser “el licenciado Perrito Pinto” y alzar la voz por la vida y por el medio ambiente de este país. Aquí encontramos lecciones de enseñanza; pero desde escenas con personajes que, con sus acciones, nos ponen a bailar, a saltar y a convertirnos en el “Doctor Caimán”, “el político adulto”, pensantes, hablantes, saltarín y sabio.
La isla donde inicia esta fábula dramatizada queda sugerida de manera directa y precisa: es la isla donde nació el autor de esta obra y es la isla que se encuentra en el Caribe, llamada primero Babeque o Quisqueya, y que hoy es nuestra República Dominicana.
“Chivito”, como personaje inocente, dulce y como niño juguetón, es parte del escenario en esta fábula que proyecta humor e ironía desde sus acciones, a pesar de su niñez.
“Mamá Gallina” es un personaje caracterizado por ser una adulta protectora y amorosa. Cuidando a sus hijitos, “los polluelos” inocentes y tiernos, quienes, desde su actuación, son parte esencial de la armonía expresiva que sobresale en esta obra dramática, por no decir, en esta fábula teatral.
Aquí, “Doña Iguana”, adulta, sabia y tranquila, participa como parte central en la defensa de la naturaleza y de la subsistencia de todos los animales, aves y reptiles que le dan vida a esta obra teatral. Es un personaje propicio para ser representado por niñas y/o niños, en cualquier espacio, dentro y fuera de la escuela.
Cada personaje, en esta dramaturgia infantil, conlleva a provocar gozo, junto con la enseñanza. Son personajes entretenidos y que nos entretienen desde su participación.
Esta es una obra teatral que nos involucra, como adultos, a ser parte del escenario y, como si se tratara de un reto, nos convoca a convertirnos en personaje actuante, como adultos, a representar uno de estos personajes e involucrarnos en el teatro, desde una acción estética entretenida y que nos llena de gozo.
En realidad, desde esta obra tenemos expuesto el reto de hacer de la escuela y del hogar los más eficaces escenarios para que los maestros y maestras conviertan la escuela y el hogar en un abierto escenario para la recreación y el desarrollo de las potencialidades creativas de nuestros niños y de nuestras niñas, desde la literatura infantil.
“Perrito pinto al rescate” contiene una organizada combinación de mensaje positivo de regeneración y defensa del medio ambiente, con una evocación a la dramaturgia, desde el teatro, y la representación de personajes, con humor y canciones infantiles rítmicas y armoniosas que conllevan al disfrute, al gozo.
Hay un detalle en esta fábula dramatizada que no podemos dejar de mencionar. Me refiero a la proyección y defensa de nuestros valores identitarios, asumidos desde el habla de algunos de sus personajes, como ocurre con el personaje “Chivito” y sus expresiones, usando con orgullo palabras propias del habla de la región cibaeña. (Ver págs. 33/34, obra citada).
Desde acciones dialógicas, el respeto y el trabajo en equipo, el “licenciado Perrito Pinto” va al rescate de nuestro medio ambiente, asumiendo la defensa de la naturaleza como su compromiso de vida, convirtiéndose en un líder patriótico, dejando sobre el escenario un compromiso de Estado, pendiente en nuestro país.
Con una obra teatral como esta, nuestro sistema educativo nacional queda públicamente cuestionado y en el reto de hacer del teatro un espacio de reflexión y de recreación, en y fuera de los espacios áulicos. Ahí nos queda el gran reto.
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