El 16 de julio de 2026, en el Museo Metropolitano de Nueva York (MET) hallé el Nkoko Ngombo, instrumento musical notablemente similar a la canoíta de la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo. Observar su forma nos recordó la técnica de Sixto Minier.
Este hallazgo y otros (verificables en la web) como los mostrados en La Hartenverger World Music Colection, investigación y recopilación de la doctora Aurelia Hartenverger, la imagen e informaciones del sitio del New Orleans Museum of Art (NOMA), en la que se ve una pieza del S. XIX, muy similar y con nombre y descripciones similares a la del MET, asociado al uso del adivino o ngaanga ngoombu y también, la mostrada en la Galería de Arte Africano Tradicional, Heritage Galerie, de Bélgica, aunque con diferencias morfológicas no tan relevantes, nos permiten conectar mejor nuestra cultura musical con raíces africanas, superando especulaciones científicas previas.
Estos idiófonos, slit drums o tambores de hendidura, presentan en los continentes americano y africano, entre otros, gran variedad de tamaños y formas, según se puede ver en la Enciclopedia Británica. En el libro Congo Square in New Orleans de Jerah Johnson, se documenta el también muy similar “Ogororo”, sugiriendo diversos nombres y orígenes específicamente africanos para nuestra canoíta, sobre todo, nombres de África occidental, siempre vinculados a rituales funerarios y de otros tipos.
Podríamos relacionar estos idiófonos mencionados con otros Slit drums de funcionalidad semejante como el mayohuacan o mayohabao de los “Tainos” y el teponaztli mexicano, semejantes y más pequeños que los que vimos en 2018 en el Museo Quai Branly- Jacques Chirac de París, de los cuales, el Djidji Ayokwe, es un buen ejemplo. Este es llamado “tambor parlante sagrado del pueblo Atchan” y fue devuelto a la República de Costa de Marfil y recibido con agrado, según informa el sitio de la UNESCO. En mi artículo de acento del 2024, igual, exploré vínculos de la canoita con el instrumento llamado Visaka de Angola, según conceptos de escritos de Fradique Lizardo y Carlos Hernández.
El Nkoko Ngombo del pueblo Yaka, con su talla antropomorfa, es descrito por el MET como un instrumento de adivinación que simboliza la “visión interior”. A diferencia de nuestra canoíta, su función es transmitir mensajes espirituales al adivino, uso que difiere en Villa Mella. Para este instrumento el MET registra dimensiones cercanas a las de canoita, 46,8 x 8 x 9,4 cm, estas varían en instrumentos de otras fuentes mencionadas.
Si muchos estudios como los de los antropólogos Carlos Esteban Deive y Carlos Muñoz, nos acercan a nuestra ancestralidad o presencia africana y negra, ya sea por las características de las etnias o por la genética, la música y sus instrumentos, como la canoita, también ponen estos asuntos de relieve.
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