Para Amarilis, mi esposa
Dice la antropología sociocultural que todas las manifestaciones sociales, individuales y colectivas, tienen un contexto global e histórico de referencia que le dan sentido. Para su comprensión es necesario un análisis dialéctico de lo particular a lo general y viceversa. Sin dudas, Martha Candela se ha convertido en una sensación de trascendencia que llama la atención de religiosos y “ateos”, con cientos de admiradores y seguidores, impactando las redes sociales, preferencia de su imagen con Raymond y Miguel, en programas T.V. como La Universidad de la calle, Esto no es Radio, de Extremo a Extremo, entrevistas T.V, entre otros, por Alofoque, Dandrade, Jatna, Iván Ruiz y Jochi Santos.
Las entrevistas de Martha, sus contenidos, sus referencias, sus símbolos y sus imágenes son coherentes con su visión sobre la vida a nivel ideológico, religioso y filosófico, con un lenguaje popular acesivo, comprendido y legitimado por el pueblo, convirtiéndose en una negatividad de donde viene, en una blasfemia que hace ruptura en una dimensión de “verdades”, pudor y valentía que se convierte en una tentación impactante de lo nuevo.
Martha es una “atrevida”, una “profanadora”, porque por su contenido y sus testimonios se hace llamar así mismo “loca como David”, en una crítica aguda y aguerrida a un poder falsificado, de apariencias, de mentiras, donde para ella, se ha petrificado por años el verdadero mensaje de Dios, donde ha sido sustituido la fuerza y el poder del verdadero Jesucristo y en sus templos está ausente la fuerza divina del Espíritu Santo, responsabilidad de una élite falsa, hipócrita, pretendida en ser los dueños de “la verdad”.
¿De dónde ha sacado Martha todo esto? ¨
Hasta hoy, en el proceso de la definición de los seres humanos, sea por la religión, la ciencia o la filosofía, en cada época ha habido un reconocimiento de sus limitaciones, su salud, el medio ambiente, la naturaleza, los huracanes, los temblores de tierra, las sequías, etc., que no dependen de ellos, haciendo entonces su aparición lo sobrenatural, la religión, las cuales son determinantes en sus concepciones y comportamientos individuales y colectivos.
Una de las religiones que más ha incidido en diversos lugares del mundo ha sido la cristiana, surgida en la provincia romana de Juda, con raíces en el judaísmo helenístico y el mesianismo judío, el cual ha definido la evolución histórica-social en occidente en un antes y en un después del surgimiento de Jesucristo, que predicó un mensaje de amor, de perdón, de solidaridad y de igualdad, negación de la religión oficial existente del Estado en esos momentos, cuando las catacumbas y el cristianismo eran actividades y comportamientos subversivos.
Con el Emperador Constantino, acorde con algunas versiones, el catolicismo se hizo cómplice del Estado y se convirtió en la religión oficial, evento que precedió a una división de los seguidores de Jesús y se conformaron diversas interpretaciones bíblicas y con ello la división del cristianismo.
En la división del cristianismo se encuentra la iglesia Pentecostal que proclamaba ser la verdadera, y entre sus propuestas más novedosas enfatizaba que los creyentes debían tener una relación directa con el Espíritu Santo y su bautismo con él explicitaba dones y en la libertad de poder hablar en lenguas, para algunos un trance que más bien son expresiones de catarsis religiosa.
El movimiento Pentecostal surgió como resultado de la iglesia metodista de hacer una ruptura con la innovación de romper las murallas invisibles de las iglesias cristianas para evangelizar en las calles, acciones lidereadas por el reverendo William J. Seymour en la calle Asusa en los Ángeles, Estados Unidos.
Esta innovación recrebró a esta iglesia dividiendo al movimiento Pentecostal en diversos grupos diferentes, aunque todos coincidían en la importancia y trascendencia de la presencia cimera y el papel del Espíritu Santo en sus relaciones con los creyentes.
Martha es una creyente de una de la denominación pentecostal y es por eso es que ella misma confiesa que se convirtió al cristianismo en el 2007 en un encuentro directo con el Espíritu Santo al cual tiene vigente junto a la relación directa que mantiene con Dios y no a través de los pastores, pastoras o ministros evangélicos o cristianos que mantienen la hegemonía y el control de los cultos y las ceremonias. Para algunos, estos no son más que una élite secuestradora de la verdadera palabra de Dios, siendo unos impostores, negadores de la vida austera de Jesucristo.
Martha no cree que los cristianos deben de construir una burbuja artificial de aislamiento cuando viven en el mundo en actitudes de fingimiento. El no asistir a los cumpleaños, fiestas de navidad, el olvidarse de los maquillajes, las mujeres no poder usar pantalones y en la plenitud del calor tener que ponerse vestidos y faldas que oculten los tobillos, es una tortura creadora de frustraciones y es un falso alejamiento de compartir y de humanizar un mundo dominado por lo material, por eso, ella predice que hay que estar Clean (limpio) por dentro y Clean por fuera, para estar realmente en la gracia del Espíritu Santo y de Dios. ¡Es un grito de rebeldía y de libertad!
Por eso Martha cree en la calle y en templos sin puertas ni ventanas para evangelizar donde vive el pueblo. Esa visión populista es subversiva, porque el instrumento es la música que contagia a creyentes y a no creyentes de manera especial a la juventud de hoy, que no es la misma de ayer.
Martha ha profanado a una tradición falsificadora del Señor. Sus propuestas son atrevidas y subversivas. Espacios de resistencia y gritos de libertad. Matha es el pueblo, de esencia barrial, no académica, que rompe con los protocolos formales religiosos de un lenguaje de tranquilidad ficticia espiritual vigente. Ella rompe con los vestidos hasta los tobillos y túnicas rígidas coloridas la redimensionan la autenticidad con un coro contagioso que se repite desde que se escucha.
Su gran impacto es la articulación de la presencia del Espíritu Santo y la palabra de Dios contra una música para ella secuestrada, desfasada y falsificada. Martha Candela, mujer del pueblo y esencia barrial, rompe con los ritmos tradicionales de la iglesia y se identifica con los ritmos del pueblo de hoy, con mambos y merengues, con los instrumentos que la identifican con sus raíces afro, como la tambora, la güira de metal, etc. gracias al grupo Unidos para Adorar. ¡Es merengue de calle con letras cristianas! Su conceptualización de identidad popular no es un capricho, porque Dios le dijo muy claro: “Al que no le guste el merengue no es dominicano”.
Compartir esta nota
