“Lochy, la perrita de mi abuela”, cuentos para niños, de Ramón Núñez Hernández, es el título de un libro que, por su estructura narrativa, resulta adecuado para niños y jóvenes adolescentes de aproximadamente 10 a 12 años.
Se trata de una obra de un académico y escritor. El libro está integrado por dos cuentos: uno que lleva el mismo título de la obra (ver págs. 11-20) y el titulado “Luzbelia y la maestra” (ver págs. 22-27).
La obra fue impresa de manera independiente en la plataforma editorial internacional Amazon, en los Estados Unidos, en el año 2025. Cuenta con 18 páginas.
El diseño de la cubierta y las ilustraciones estuvieron a cargo de Enmanuel Núñez Arache, mientras que la diagramación fue realizada por Vladimir Núñez Arache, ambos hijos del autor.
Al ver quiénes armaron el formato de la obra, en una dimensión de 8 ½ x 13, nos damos cuenta de que, desde esa familia, podría integrarse fácilmente el centro editorial “Núñez-Arache” en nuestro país.
Volviendo a la obra de referencia, podemos decir que está estructurada por una dedicatoria a su esposa, a sus tres hijos y a sus tres nietos; un prefacio con palabras del propio autor y un prólogo realizado por la académica Práxede Olivero G., fechado el 27 de febrero de 2025.El hecho de que se diga “literatura para niños y niñas” no justifica que el texto de referencia se corresponda plenamente con esa producción especial, la cual amerita el uso de un discurso que responda a los intereses y a la sensibilidad del público al que va dirigido.
En este caso, por ética personal y profesional, debo decir que esta narración responde más bien a la manifestación de un referente anecdotario sobre “Lochy” y sobre “Luzbelia” y su historial de vida en diferentes momentos.
En ambos casos hace falta el uso y manejo de un discurso estético que conlleve a un determinado rejuego de la lengua, desde la palabra en uso —en este caso, desde la escritura—, donde lo fantástico y lo maravilloso entren a formar parte íntima de lo narrado (si es cuento) y de lo metaforizado o del imaginario simbólico (si es poesía). En el caso de “Lochy, la perrita de mi abuela”, se advierte que el sujeto-autor se mueve alrededor del historial vivencial y familiar que envuelve el vivir y el convivir de aquella perrita chihuahua en el contexto familiar.
En esta narración no vemos el accionar de ese “personaje central” como sujeto actuante, sino que se le proyecta desde su historial, contado por un sujeto narrador interno que va describiendo de manera directa el proceso del personaje. No se ve ni se siente al personaje en sí, en su cobertura actuante dentro de la narración.
Siendo justo conmigo mismo y con mis lectores y lectoras, debo aclarar que esto que he dicho no reduce el valor del texto literario en su plano narrativo y en lo estético.
Simplemente, esto queda situado en lo referente al ambiente y contexto literario de lo que se determina como “obra para niños y niñas” o como literatura infantil.
Es el narrador quien, en todo el contexto narrativo del cuento, va marcando el hacer de “Lochy”, cuando bien pudo situar a “Lochy” ejecutando y actuando alrededor de todo su espacio comunicativo y de participación, convirtiéndolo en un personaje activo dentro de la narración.
Se trata de una narración que surge de la realidad y de la memoria familiar y contextual del sujeto-autor, y que es llevada a la narración como una forma de expresar el cariño surgido hacia los animales, desde el convivir con una perrita que, aún después de muerta, queda plasmada en el fervor familiar de quienes la trataron y la amaron.
En el caso de “Luzbelia y la maestra”, el enfoque narrativo y la dinámica del decir es muy diferente. Aquí, desde una narradora interna participativa, conocida con el nombre de “Mía”, la historia es contada, y “Luzbelia”, llamada así por sus compañeros de la escuela, asume presencia como posible representación del “genio del mal”.
Aunque, por su genio, le apodaban “Luzbelia”, proveniente de “Luzbel”, su nombre de pila era “Luisalba”, quien, a pesar de sus travesuras, recibía amor y respeto de parte de su maestra. No recibía reproches, agresividad ni chancletazos, prometiendo portarse bien y ser amable y tierna, como su maestra.
En este cuento, desde una narración en tiempo pasado, el discurso fluye con más armonía expresiva y la historia es dicha o narrada desde la sencillez apropiada al contexto y al ambiente de niños y niñas. De ahí su valor, como una pieza apropiada para ser adaptada, ya sea en el teatro o en mimos infantiles.
De todas maneras, aprovecho para reiterar que, en lo referente a la literatura para niños y niñas, lo importante no es enseñar o dar a conocer buenos o malos modales; lo importante está en el uso, el ritmo y la musicalidad que brote desde la lengua en uso, respondiendo siempre a los gustos y preferencias de ese público, según su edad.
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