En este último escenario, Rodríguez abordará las paradojas semánticas. En artículos anteriores, analizamos otros tipos de paradojas; sin embargo, estas constituyen el punto final de este amplio recorrido analítico sobre el tema. En este contexto, Rodríguez se refiere al filósofo alemán Kurt Grelling, quien, junto con Leonard Nelson, formuló en 1908 la paradoja de lo heterológico, también conocida como paradoja de Grelling-Nelson. Para explicar esta formulación, Rodríguez señala que existen «adjetivos que se califican a sí mismos». Así, afirma: «Por ejemplo, polisilábico es polisilábico», pero «monosilábico no es monosilábico». Desde esta perspectiva, puede decirse que «polisilábico» es un adjetivo «autológico», porque se califica a sí mismo, mientras que «monosilábico» es «heterológico», porque no se califica a sí mismo. (Rodríguez & Silverio, 2019)

En este punto, es importante explicar la naturaleza funcional del adjetivo «heterológico», cuestión a la que Rodríguez dedica una breve aproximación. Conviene recordar que, como buen conferenciante, desde el inicio de la exposición había advertido que no se detendría a desarrollar exhaustivamente cada una de las paradojas, sino que ofrecería únicamente los elementos esenciales para que, posteriormente, el público pudiera formular sus propias conjeturas e interpretaciones sobre ellas.

Entonces, Enerio Rodríguez formula la pregunta central de esta paradoja: «¿Qué pasa con el adjetivo heterológico? ¿Es heterológico o es autológico?». Porque, si heterológico es heterológico, entonces se califica a sí mismo y, por tanto, dejaría de ser heterológico para convertirse en autológico. En consecuencia, heterológico podría ser, al mismo tiempo, autológico y heterológico; precisamente en esa aparente contradicción queda planteada la paradoja. Conviene destacar que este razonamiento se relaciona directamente con el problema del «significado de la palabra», al menos de manera presunta.

Tras este magnífico análisis, Rodríguez se centra en la paradoja del mentiroso, una de las más célebres de la tradición filosófica, que ha ocupado la mente de numerosos pensadores desde la Antigüedad y constituye uno de los problemas más debatidos en la historia del pensamiento. Para introducirla, parte del conocido ejemplo de una persona que afirma: «Yo estoy mintiendo». A partir de esta expresión, Enerio Rodríguez plantea la siguiente cuestión: ¿dice la verdad o miente? Esta misma dificultad lógica aparece en el célebre ejemplo del cretense que afirmaba: «Todos los cretenses son mentirosos». Quien formula esta aseveración es también cretense, por lo que surge inevitablemente la pregunta de si está diciendo la verdad o si, por el contrario, está mintiendo. Como recuerda Rodríguez, el escritor mexicano Jorge Volpi le dedica un capítulo completo de su novela En busca de Klingsor. Según Enerio, la formulación que aparece en la obra es: «Todos los físicos son mentirosos, esto dicho por un físico». (Rodríguez & Silverio, 2019)

El núcleo del problema radica precisamente en la naturaleza autorreferencial de la afirmación. Si un físico afirma que todos los físicos son mentirosos, él mismo quedaría incluido en el conjunto al que se refiere. Por tanto, si dice la verdad, entonces estaría mintiendo, y si miente, entonces podría estar diciendo la verdad. Es precisamente esta circularidad la que da origen a la paradoja.

Como hemos señalado anteriormente y como bien destaca Enerio Rodríguez, esta paradoja ha ocupado la mente de innumerables pensadores desde la Antigüedad hasta nuestros días, convirtiéndose en un puente fundamental entre el arte de pensar y la formación de una racionalidad crítica. Su estudio no solo es un ejercicio lógico, sino también una invitación permanente a reflexionar sobre los límites del lenguaje, la verdad y la autorreferencia.

Diversos pensadores de la Antigüedad se ocuparon de esta paradoja. Entre ellos, Aristóteles, el estagirita, hizo importantes referencias a ella, como señala Rodríguez. La menciona en Las refutaciones sofísticas y también en la Metafísica, donde la aborda en el contexto del estudio de las falacias. Rodríguez recuerda que Aristóteles la relaciona con las falacias conocidas como secundum quid y dicto simpliciter. La primera consiste en aplicar una regla general a un caso particular cuyas circunstancias excepcionales impiden dicha aplicación, y la segunda ocurre cuando se toma erróneamente un caso excepcional como una regla universal. Ambas ilustran cómo los errores de generalización pueden dar lugar a razonamientos que parecen sólidos, pero que son lógicamente defectuosos.

Rodríguez explica que Aristóteles compara esta dificultad con el problema del perjurio: un hombre jura que quebrantará su propio juramento. Del mismo modo, recuerda un célebre episodio narrado por Miguel de Cervantes en El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. En él se describe un puente donde toda persona que deseaba cruzarlo debía declarar adónde iba y con qué propósito. Si decía la verdad, se le permitía pasar; si mentía, era ahorcado. Sin embargo, la horca se encontraba al otro lado del puente. En medio de este procedimiento, apareció un hombre que, al ser interrogado, respondió: «Yo voy a morir en esa horca que está al otro lado del puente» (Rodríguez & Silverio, 2019, parafraseado). En ese momento, los jueces se vieron atrapados en una auténtica paradoja. Si el hombre decía la verdad, debían dejarlo pasar, pero entonces tendría que ser ahorcado. Sin embargo, la horca estaba destinada únicamente a quienes mentían. Si lo consideraban mentiroso y no lo dejaban pasar, entonces su afirmación resultaba falsa y, por consiguiente, no podía ser ejecutado. El dilema permanecía sin solución.

Según Rodríguez, Aristóteles traslada esta dificultad lógica al caso del perjurio para intentar resolver el dilema de la paradoja del mentiroso. El filósofo sitúa el problema en el propio sujeto que realiza el juramento: una persona jura que incumplirá su promesa. De esta manera, el análisis distingue dos actos diferentes. Rodríguez recuerda la explicación de Aristóteles al señalar que existen dos juramentos: «La persona dice primero que jura que va a quebrantar su juramento y luego hace un juramento si es que lo quiebra, pero resulta que él juró quebrantar el juramento. Su juramento de quebrantar el juramento afecta al primer juramento, pero no al segundo. Por tanto, Aristóteles concluye que podría ser perjurio por el segundo» (Rodríguez & Silverio, 2019, parafraseado). Así, Aristóteles considera que el sujeto cumple el primer juramento, pero incumple el segundo, por lo que queda exonerado del primero, aunque no del segundo.

Rodríguez también menciona que, en la Antigüedad, existió una doctrina conocida como la casación, cuyos defensores sostenían que expresiones como las de la paradoja del mentiroso, en realidad, no afirmaban nada significativo y debían ser descartadas como un parloteo estéril carente de sentido. No obstante, como también señala el mismo Rodríguez, fueron los pensadores medievales quienes dedicaron los mayores esfuerzos al estudio de esta paradoja, convirtiéndola en uno de los problemas centrales de la lógica y de la filosofía del lenguaje durante la Edad Media.

Conclusión

Con esta última aproximación a las paradojas semánticas culmina el extraordinario itinerario intelectual propuesto por Enelio Rodríguez en su conferencia. Lejos de ser simples juegos del lenguaje o curiosidades lógicas, las paradojas examinadas revelan los límites de nuestras formas de razonar y muestran que el pensamiento filosófico alcanza su mayor profundidad precisamente cuando se enfrenta a aquello que desafía las respuestas inmediatas. Desde la paradoja de lo heterológico hasta la del mentiroso, pasando por las reflexiones de Aristóteles y las reinterpretaciones modernas, queda claro que la filosofía no consiste solo en resolver problemas, sino sobre todo en aprender a formular las preguntas adecuadas. Esa es, quizás, la mayor enseñanza que nos deja Enerio Rodríguez: educar la razón implica aceptar que el pensamiento crítico surge donde las certezas vacilan, el lenguaje se vuelve insuficiente y la inteligencia encuentra en la paradoja no un obstáculo, sino una invitación permanente a seguir pensando.

“Gracias, Dr. Enerio Rodríguez, por su invaluable legado intelectual y por recordarnos, con su ejemplo, que pensar con rigor y profundidad es una de las más nobles formas de servir a la sociedad”.

Referencias

Rodríguez, E., & Silverio, E. (2019, abril 21). Las paradojas. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=nNXqRqR0pyo

Pedro Alexander Cruz

Pedro Alexander Cruz es escritor e investigador en filosofía y teología. Es autor de La utopía filosófica como faro de la justicia, El hombre y su profunda agonía por el saber, La maravillosa significancia inicial del libro de Lucas, Manual práctico de introducción a la lógica formal (Epítome), La filosofía y la construcción del ser, Manual de filosofía para niños, Política y Ciudadanía: Intención de transformación, Contra la filosofía I y Contra la filosofía II. Actualmente cursa la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y realizó estudios en Teología en el Seminario Bíblico de la Gracia. Ha completado diversos programas de formación, entre ellos los diplomados en Investigación Cualitativa, Investigación Cuantitativa, Neuroética e Inteligencia Artificial Aplicada a la Investigación, así como los cursos de Asesoría de Tesis de Postgrado, Python Básico para Investigación, Tutor Virtual, Realidad Virtual, Realidad Aumentada y Metaverso aplicados a la Educación e Investigación, y Redacción Académica y Científica, todos impartidos por la Vicerrectoría de Investigación y Posgrado de la UASD. Además, realizó el curso Metodología e Investigación Aplicada a las Ciencias Sociales en UTESA (Gaspar Hernández), el curso Fundamentos de Inteligencia Artificial para Docentes en el IBEC, el taller Effect: Educación en Ciudadanía Global y Competencias Globales de la AFP, el programa ProÉtica (Programa Nacional para la Promoción de la Ética) y obtuvo el Certificado en Comprensión Lectora impartido por Santillana.

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