Escribir sobre algo que lleva tiempo siendo cocinado en la conciencia y el inconsciente es como referirse a una entidad, un personaje que ha cobrado cuerpo y movimiento adentro, al cual corro a su encuentro. Cada entidad de estas tiene una vida propia para sondear, liberar y extrañar. Hoy la entidad se liberó sola y se fue revelando como el ovillo de hilo rojo de Ariadna, que va dejando el rastro para salir del laberinto…
Ese hilo es la imaginación moviéndose entre el crítico Mario Pedrosa, la psiquiatra Nise de Silveira y la primera bienal de São Paulo, en 1951. Entonces, vamos a seguirle el ruedo: Mario Pedrosa (1900-1981) fue uno de los intelectuales brasileños fundamentales en la conceptualización del arte como fenómeno humano. Pedrosa fue una interfaz primordial para los artistas de su época, un gran incentivador de investigaciones estéticas y, sobre todo, promotor de la fuerza educadora del arte. Su máxima, de acuerdo con el historiador Frank Lamberth, era: "El arte es el ejercicio fundamental de la libertad", entendiéndolo como un "laboratorio para la experiencia social emancipada”.
Nise de Silveira (1905-1999) fue una médica psiquiatra, reconocida en Brasil por propiciar una revolución en el tratamiento de personas en sufrimiento mental. Fue la única mujer en su formación, dentro de un grupo de 150 hombres. Trabajó en el Hospital Nacional de los Alienados, en Río de Janeiro. Fue presa durante la dictadura de Vargas en 1936. Después de su liberación volvió al servicio público, integrándose al Hospital Psiquiátrico Engenho de Dentro, hoy conocido como Instituto Municipal Nise de Silveira, donde conoció los tratamientos inhumanos que recibían los internos (electroconvulsoterapias, confinamientos, torturas, lobotomías, etc.). Fue pionera en Brasil al introducir la terapia ocupacional expresiva, basada en expresiones artísticas individuales, teoría ligada a la psicología analítica de C.G. Jung. A pesar de la incredulidad por parte de la institución, Silveira logró demostrar lo revolucionario de su visión terapéutica en el entendimiento de la psique humana para la inclusión de aquellos etiquetados "al margen" de la normalidad.
Mario Pedrosa llegó al taller de Nise de Silveira en 1947, siguiendo la invitación del artista Almir Mavignier, que colaboraba en el taller de Engenho de Dentro junto a Silveira. A partir de ese momento, Pedrosa se tornaría un visitante regular, comprometido con el espacio, forjando un vínculo intelectual con Silveira que transformaría la dirección de la historia del arte y de la psiquiatría en Brasil, desestructurando esquemas anclados en la construcción social de lo marginal, en términos sociológicos y estéticos.
Pedrosa era un crítico de arte con un espíritu invencible, con amplios y diversos intereses, cuyo énfasis en el estudio de la psicología experimental constituía un eje fundamental para entender los procesos psíquicos y las influencias culturales que llevaban al ser humano a producir arte. En su tesis pionera "La naturaleza afectiva de la forma en la obra de arte", él estudió la percepción humana y el campo artístico a través de la teoría de la forma (Gestalt), en su afán por entender el arte como fenómeno y no como producto final, manifestando el ejercicio de una crítica que integrara lo racional y lo sensible o lo imaginal.
Uno de los artistas a quienes él acompañaba era Abraham Palatnik, a quien Pedrosa recomendó visitar Engenho de Dentro, bajo la premisa de visitar colegas… Palatnik quedó profundamente impresionado al entrar en contacto con las obras abstractas de los internos, transformando su trabajo en el proceso de hacerse un visitante regular. Otros artistas seguirían el mismo camino, visitando Engenho de Dentro y llegando a fundar, años más tarde, el movimiento del arte concreto en los años 50. Después de dos años de trabajo en su nueva obra, Abraham Palatnik fue estimulado por Pedrosa a participar en la primera bienal de São Paulo, inspirada en la bienal de Venecia. En ese momento, la bienal de São Paulo tenía premiación de obras, mostrándose fidedigna a Venecia pues buscaba la legitimación del evento al mismo tiempo que buscaba dinamizar el circuito de arte brasileño. La obra de Palatnik "Aparelho Cinecromático" (obra que usaba motores, luces y fue pionera del arte cinético) fue rechazada por no encajar en las categorías del reglamento. ¿Suena familiar? No obstante, la obra sería aceptada posteriormente, tras la mediación y justificación conceptual de Mario Pedrosa, ganando una mención especial del jurado internacional.
El hilo conductor de esta historia abre fisuras que van desde la psicología, atravesando el arte y llegando a la política institucional.
Entender la dimensión simbólica o simplemente estar atentos a ella, a través de la entrega al flujo libre de las percepciones, se traduce en un público que se eleva ante la obra, potenciándola mientras alza su voz como interlocutor, también creador. Yo creo en esta premisa. Así como creo en las fisuras forjadas por la unión de mundos. A más mundos, más abertura; a más abertura, mayor entendimiento; a mayor entendimiento, más tolerancia; a más tolerancia, menos guerra; a menos guerra, más vida; a más vida, más arte; a más arte, más fisuras… y por ahí seguimos…
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