En tiempos en que la cooperación internacional suele medirse por carreteras, inversiones o grandes proyectos de infraestructura, conviene detenerse a reconocer otra forma de solidaridad igualmente transformadora: la cooperación cultural.

La reciente culminación del programa Marianne por la Cultura Dominicana constituye uno de los ejemplos más valiosos de cómo la diplomacia puede convertirse en un instrumento para fortalecer el talento, la educación artística y las instituciones culturales de un país.

Equipo de trabajo Marianne.

Impulsada por la Embajada de Francia en la República Dominicana, bajo el liderazgo de la embajadora Sonia Barbry, en alianza con la Fundación Sinfonía y la Dirección General de Cine (DGCINE), esta iniciativa benefició directamente a 1,027 personas y 13 instituciones dominicanas dedicadas a la formación y promoción de las artes.

No se trató simplemente de impartir talleres o realizar intercambios académicos. Durante más de un año, destacados maestros, artistas y especialistas franceses compartieron conocimientos con estudiantes, profesores y profesionales dominicanos de la danza, la música y el cine, dejando capacidades instaladas que continuarán dando frutos durante muchos años.

Los resultados hablan por sí solos: movilidad internacional para jóvenes artistas dominicanos; reparación y mantenimiento especializado de cincuenta instrumentos de viento madera; donación de un fagot, un corno inglés y un oboe al Conservatorio Nacional de Música; talleres especializados en música para cine, jazz contemporáneo, piano colaborativo, video mapping, luthería y repertorio coreográfico; además de nuevas alianzas entre instituciones francesas y dominicanas que garantizan la continuidad de este esfuerzo.

Taller de luthería.

Pero quizá el mayor legado de esta cooperación sea otro: demostrar que la cultura produce desarrollo cuando se invierte en la formación de las personas y en el fortalecimiento de las instituciones.

Por ello, este es también un reconocimiento a la Embajada de Francia y a la embajadora Sonia Barbry, cuya gestión ha entendido que la diplomacia cultural constituye una herramienta para acercar pueblos, crear oportunidades y fortalecer el patrimonio humano de las naciones.

Igualmente merece destacarse el compromiso de la Fundación Sinfonía y de su directora ejecutiva, Margarita Miranda, cuya capacidad de gestión ha convertido a esta institución en uno de los principales puentes entre la República Dominicana y algunos de los centros musicales más prestigiosos del mundo. Gracias a ese trabajo sostenido, el país ha fortalecido vínculos con instituciones de la dimensión de Carnegie Hall y ha abierto nuevas oportunidades para músicos, estudiantes y docentes dominicanos.

El éxito de Marianne por la Cultura Dominicana también pone en valor el trabajo silencioso y perseverante de numerosas instituciones nacionales que, muchas veces con recursos limitados, sostienen día tras día la formación artística del país. La Dirección General de Cine, la Dirección General de Bellas Artes, el Conservatorio Nacional de Música, la Dirección de Educación y Formación Artística Especializada (DEFAE), la Escuela Nacional de Danza, el Ballet Nacional Dominicano, la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), CHAVÓN, el Centro León y las Alianzas Francesas, entre otras, demuestran que cuando las instituciones trabajan juntas, los resultados multiplican su impacto.

Embajadas que también siembran cultura

Embajada de España en Santo Domingo.

Este reconocimiento también debe extenderse a la Embajada de España en la República Dominicana y a su embajadora, Lorea Arribalzaga, cuyo respaldo constante a la creación artística dominicana ha encontrado una expresión permanente en el Centro Cultural de España en Santo Domingo. Desde la Ciudad Colonial, este espacio se ha consolidado como uno de los centros culturales más dinámicos del país, con una programación continua de teatro, música, danza, cine, literatura, exposiciones, formación y actividades comunitarias que enriquecen la vida cultural dominicana y fortalecen el intercambio entre ambos países.

Asimismo, es justo destacar el papel de la Unión Europea y de su embajador en la República Dominicana, Raúl Fuentes Milani, quien ha reiterado que la cultura constituye uno de los instrumentos más eficaces para estrechar los vínculos entre Europa y la República Dominicana. Las iniciativas impulsadas con el respaldo de la Unión Europea han favorecido el intercambio artístico, la formación de gestores culturales, la circulación de artistas y el desarrollo de proyectos que fortalecen nuestro ecosistema cultural.

Sería igualmente oportuno que otros países amigos profundizaran este tipo de cooperación. Naciones como Alemania, Italia, Japón, Corea del Sur, México, Colombia, Brasil, Canadá y muchas otras poseen valiosas experiencias culturales que podrían convertirse en oportunidades de formación e intercambio para los artistas dominicanos. La cooperación cultural no debe verse como una acción complementaria de la diplomacia, sino como una inversión en educación, creatividad, innovación e identidad.

La cultura no avanza únicamente gracias al talento de sus artistas. También necesita instituciones sólidas, gestores comprometidos, cooperación internacional y una visión compartida de futuro. Este programa demuestra que esa articulación es posible.

Mientras algunos conciben la cultura como un acontecimiento pasajero, iniciativas como Marianne por la Cultura Dominicana recuerdan que la verdadera transformación ocurre cuando se forman personas, se fortalecen instituciones y se crean oportunidades para las nuevas generaciones.

Estos ejemplos demuestran que la diplomacia cultural, cuando se ejerce con visión y continuidad, trasciende las relaciones protocolares para convertirse en una verdadera inversión en el talento, la creatividad y el desarrollo humano. La República Dominicana cuenta con aliados internacionales que han comprendido que apoyar la cultura es también contribuir a construir una sociedad más educada, más libre, más creativa y más consciente de su identidad.

Esa es la cooperación que deja huellas. La que no se mide únicamente por los recursos invertidos, sino por las capacidades que desarrolla, las instituciones que fortalece y las vidas que transforma. Esa cooperación merece el reconocimiento y la gratitud de toda la sociedad dominicana.

daniloginebra54@gmail.com

Danilo Ginebra

Publicista y director de teatro

Danilo Ginebra. Director de teatro, publicista y gestor cultural, reconocido por su innovación y compromiso con los valores patrióticos y sociales. Su dedicación al arte, la publicidad y la política refleja su incansable esfuerzo por el bienestar colectivo. Se distingue por su trato afable y su solidaridad.

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