En nuestra entrega anterior, se destacó cómo el V Festival del Día Mundial de la Poesía se ha consolidado como un hito de la diplomacia cultural tecnológica. Tras analizar el impacto global de esta vigilia de 24 horas y presentar el discurso de apertura, completamos hoy este registro histórico con las palabras de clausura y el simbolismo artístico que definió la edición 2026. Este discurso fue ofrecido por Rei Berroa en inglés y por mí en español.
La palabra como puente de armonía
Queridos poetas del mundo: hace 24 horas, es decir, hace 1440 minutos, iniciamos este V Festival del Día Mundial de la Poesía, después de haberle dedicado otros muchos cientos de horas a su organización, especialmente si sumamos las horas que cada uno de nosotros (organizadores, poetas, técnicos y coordinadores) ha invertido en esta loca empresa de lengua y amor.
Si se fijan en el extremo derecho de sus pantallas, pueden leer que durante estas 24 horas del 21 de marzo de 2026 se han leído 1083 poemas durante las 475 participaciones de los poetas del mundo. Esto quizás quiera decir que, en su primer lustro de vida, el Festival del Día Mundial de la Poesía se ha consolidado como una verdadera "vigilia cultural" de la poesía de la tierra, pues unimos de manera ininterrumpida a voces de todos los continentes en un esfuerzo sin precedentes por la apreciación de la expresión poética como arte verbal.
Este logro es el fruto de una alianza inquebrantable entre el histórico Maratón de la Poesía del Teatro de la Luna en Washington D. C. y el Festival Internacional Arte Vivo en Santiago de la República Dominicana. Juntos, hemos logrado un alcance global asombroso, integrando poemas desde África, Asia y Oceanía, hasta una presencia sustancial de Europa y las Américas.
La diversidad lingüística ha vuelto a ocupar un lugar prominente en esta fiesta de la poesía, pues hemos escuchado lenguas del mundo árabe y de la riqueza lingüística de la India (canarés, asamés, hindi), así como voces de África. Pero más allá de la geografía, el festival intenta estar siempre abierto a respetar y celebrar la identidad y la empatía humana, otorgando espacios protagónicos a la riqueza indígena de la poesía de las Américas y de otras regiones del mundo. Esta vez, las etnias mayas de Guatemala han traído su poesía en cuatro de sus 25 lenguas originales: kaqchikel, q’eqchi', tz’utuhil y mam.
Como todos los años, el festival resume en una imagen el tema central de su interés para quienes quieran enfocarse en él para leer o producir sus textos. Justa Belleza, con su doble significado de exactitud, justicia y belleza para el mundo a través de la expresión poética, ha sido el lema para 2026. Si se fijan en la imagen que tenemos detrás de nosotros, el azul oscuro de todo el fondo con los nombres de los continentes en blanco azulado y las tres dalias azules representan el sueño romántico de Novalis de unir en la flor azul el mundo natural (pisoteado hoy día en todas partes), el ideal del ser humano y su constante anhelo de comprender el mundo natural en el que está inmerso para comprenderse a sí mismo.
La dalia es la flor nacional de México, y cada regalo de una dalia implica un regalo de dignidad humana, una dignidad que no solo parecemos haber perdido, sino que los poderes financieros y económicos, así como los fanatismos políticos y religiosos, intentan borrar de la conciencia humana.
Las tres dalias y el hibisco de color naranja a la izquierda y la derecha proyectan un haz de luz sobre todo el diseño, representando la fuerza y la justicia poética que iluminan con su belleza y dignidad un mundo oscuro que parece encaminarse hacia su propia destrucción.
Abajo, a la derecha, la representación de la inmensa ola con el monte Fuji en primer plano (opuesto al grabado original) ofrece inevitables referencias al grabado de Katsushika Hokusai La gran ola de Kanagawa (1831). Una de las poetas que compartió su obra con el mundo hoy, la brasileña Mona Gadelha, resumió en su poema "A justa beleza" nuestro lema cuando decía: "La belleza justa / la que está cruda / mano en el verso / dedos en los acordes / danza en los pies".
En un mundo fragmentado, que intenta aplicarse tozudamente a destruirse a sí mismo con sus absurdas guerras genocidas y el odioso narcisismo del poder, este verdadero "maratón de poesía" es una poderosa herramienta de diplomacia cultural y de respeto a todas las diferencias.
Al ser la poesía el terreno común donde las fronteras dejan de existir, el Festival del Día Mundial de la Poesía es un manifiesto vivo de que la palabra compartida es capaz de construir puentes para hacer posible un mundo empático y armónico que siembra árboles y abrazos en vez de bombas y muerte. ¡Adelante, poetas! La vida nos necesita hoy más que nunca.
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