"Todo eso coexiste. Pero no dialoga". (Gustavo A. Ricart. Acento, 01/05/2026)

En el año dos mil nueve, los cines  del mundo proyectaban en sus salas la película animada "Up", Walt Disney Picture, Pixal Animation Studio, dirigida por Pete Docter, veíamos como un hombre, apegado a sus raíces, a su legado patrimonial, decidía llevar consigo su pasado, desde una ciudad que se consumía entre ambiciones, haciendo de lo imposible, posible, de la inamovible, sueños móviles. Dejaba la seguridad de permanecer en tierra a la increíble aventura de volar los cielos del mundo a bordo de sus convicciones.

En el mismo año, en una publicación auspiciada por la Sección Nacional de República Dominicana IPGH, bajo la coordinación del destacado intelectual, poeta, escritor y ensayista César Zapata, donde se recoge las ponencias del Congreso Iberoamericano: Cultura, Diversidad y Diálogo, organizado por la Dirección de Cultura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en el año 2008, destaca el discurso que nuestro galardonado poeta, ensayista y arquitecto José  Enrique Delmonte Soñé (Santo Domingo, 1964) expuso en dicho evento. El escritor en vez de llenar con helio su osadía,  como los hizo el personaje Carl Fredricksen⁹ en la cinta hollywoodense animada, lo hace con palabras, palabras de denuncia que son trasmutadas a poesía.

En "Texto y contexto de la contra conservación", nuestro  autor, responde al llamado de la conciencia. ¿Qué estamos haciendo ante el declive del inventario de nuestro patrimonio? ¿Es más importante lo banal que lo que realmente importa? La lirica sensorial de Delmonte Soñé,  refuta:

"Pierde importancia una carta escrita a mano que guardamos en un pequeño cofre, pierde importancia una conversación a media tarde con el único propósito a discutir un poema, pierde importancia  un libro cabecera escrito años atrás, los ideales de juventud y la ferocidad de su defensa, el significado de la historia, la huella de los ancestros, los rincones de la ciudad que envuelven a nostalgia, la alcoba que sirvió de estímulo para procrear, el patio de los recuerdos Y la llovizna que esperábamos en grupo para sentirla caer sobre nosotros".

Su ensayística no oculta sus cualidades poéticas, don José  Enrique, utiliza las palabras como mandarrias divinas dotadas de  un extraño “superpoder” que solo él puede dominar  derribando verdades incomodas fácilmente:

"Porque una palabra ha destruido siempre los imperios y un esfuerzo de pocos conduce la historia hacia giros inesperados. Porque para la dicha de todos y el perjuicio de ellos, estamos nosotros, alertas vigilantes, a la espera de sus pies para abrirle sus talones a su paso…"

En su decir, el autor de "Habitantes del tedio. Poemas seleccionados", nos invita a intervenir ante la desidia. Nos llama a enfrentarnos a nosotros mismos. Ante una ambición desmedida que nos enceguece. Pero lo hace con la más sutil forma de ordenar la palabra:

"[…] Envueltos en una vorágine de atención de los productos que desde lo cotidiano garanticen la felicidad, transitamos convencidos de que la alegría está a la vuelta de la esquina, de un abrir y cerrar de ojos, dispuesto a lanzar un grito ensordecedor cuando tenemos lo que deseamos. Carecemos de voluntad para aceptar la trampa hacia la cual nos dirigimos deseosos de que todo este cuento tenga un final feliz, donde cada uno de nosotros muestre su estandarte de triunfo […]".

"De los cinco sentidos…", señala el maestro Delmonte Soñé, "…la vista es la protagonista del presente". Y es que la mayor parte de las cosas en que fijamos nuestras miradas, no son alimentos para el alma. Sin embargo, sí lo son para llenar nuestro ego y nuestro deseo de ser aceptados por otros que también apuestan por lo mismo:

“[…] No queremos estar fuera de esta imagen y deseamos formar parte del grupo de los exitosos, porque ayer no éramos nada y hoy somos todo eso, con su estela de brillo, los aplausos y la envidia de los demás".

"Carl Fredricksen", el personaje creado por Docter y Bob Paterson, se dedicaba a vender globos y con las herramientas que poseía hizo, lo que él entendía para proteger su pasado. José Enrique se dedica a la arquitectura y a las palabras y con esas herramientas, propias de sus profesiones, defiende su legado:

"A pesar de la conciencia de pertenencia que necesitamos hoy para sabernos parte de algún lugar, conservar las cosas carece de sentido para muchos de nosotros. Conservar es, según  éste punto de vista  acumular un pasado que limita el derecho a disfrutar de mejores productos del bienestar contemporáneo, un obstáculo para alcanzar la identidad de hombre pleno del tercer milenio  ese individuo acorde con la globalización capaz de reflejar triunfos sin permanencia y sustento".

El escritor y destacado gestor cultura  Ramón Saba, al interpretar las consideraciones de la escritora Ofelia Berrido sobre nuestro poeta y arquitecto José Enrique, concluye: "Tiene desarrollada la capacidad de protagonizar el espacio. Del vacío genera nuevos mundos, crea algo tangible para sin darse cuenta provocar en otros sentimientos inesperados". Y es que nuestro autor fomenta con su escritura  la reforestación del recuerdo, ese verdor que invade el vacío y que nosotros, con nuestro egoísmo, llenamos con metales y hormigón:

"Ha perdido importancia el equilibrio entre espacios pasivos y los construidos, ya que un metro sin utilidad es una daga sobre las finanzas de los inversionistas. La intervención, por tanto, debe partir de un adecuado aprovechamiento del espacio disponible a través de ciertas fórmulas de gabinete que enaltecen la densidad por encima de cualquier consideración existencial".

José Enrique Delmonte Soñé, hace un llamado ante el mundo. Aprovecha el Congreso Iberoamericano, para desde allí, como "voz que clama en el desierto", sembrar semillas de esperanza. Algunas serán cosechadas,  otras, espero,   que se las lleven las aves:

"[…] Ese presente que pone precio a todo cuánto nos rodea, desde una palmada en el momento preciso hasta el derecho a formar parte de los espacios de convivencia. Los números rojos no cuentan, ni el cero, solo las cifras azules obtienen nuestro reconocimiento en cada una de las actividades que día a día desarrollamos. En la noche  en silencio, repasamos estos números para establecer un balance entre lo que invertimos y lo que ganamos  no importa cuánto hayamos sacrificado para obtenerlo".

Delmonte Soñé escribe: “Todos los que dedicamos la vida a la gestión cultural hablamos el mismo idioma". Y yo les pregunto, buenos lectores, ¿Y ustedes?

“La ciudad podría ser, en breve, la muestra de un proceso exitoso liderado por el mercado donde sus habitantes podrán evocar, con nostalgia, un retroceso en el tiempo en busca de la felicidad ya ida”.

Juan Carlos Báez Moreta

Poeta

El autor, Juan Carlos Báez Moreta, es un poeta dominicano, que ha publicado 13 libros de poesías. Es miembro de la Unión De Escritores Dominicanos (UED) y del Centro PEN de República Dominicana. Juancbaez25@gmail.com

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