La exposición de Engel Segura titulada «Ritmos que no se rinden» se exhibe en Nueva Jersey, Estados Unidos, y es una selección de pinturas de este joven talentoso, quien ha participado en eventos de carácter artístico-visual, como la exposición colectiva “Alas y Aletas”, organizada por el Colegio de Artistas Visuales, el 24/11/2025; la exposición colectiva “Galería Artes San Ramón”, el 3/12/2025; y la exposición colectiva “Gabangi 2025”, en el Museo Abreu, Bávaro – Punta Cana, el 11/12/2025. Recibió formación en la Escuela Nacional de Artes Visuales, Bellas Artes, en Santo Domingo, y desde entonces, su pasión y talento artísticos emanan de una fuente de colores que danzan en cuerpos y mentes que vibran y no se rinden. Quizá esa resistencia sea una marca personal de perseverancia en la búsqueda de sentido a través de las artes plásticas. O serán esas vibraciones las de un mundo interior dispuesto a danzar antes de caer rendido por la inercia y el desapego existencial.

Ritmo de cuerpo sobre el lienzo

Unidos en el lienzo, con un ritmo de danza cubista y de abstracción, en las obras de Segura están los cuerpos, rozando planos y dimensiones visibles y ocultas. Se contorsionan con música de tango y salsa, capoeira, reggaetón, hip hop, merengue, ballet clásico y konpa de la resistencia, donde se extasía Nemours Jean-Baptiste. Hasta esa fiesta de colores y cuerpos en movimiento nos lleva el artista con un lenguaje sensible y vibrante.

Es impresionante cómo este artista de 27 años logra transmitir, a través de una colección de pinturas, tanta cultura, ritmo, resistencia e historias con raíces continentales y caribeñas. Centrado en ritmos bailables, plasma con colores y una técnica cuidada, el palpitar de la gente que baila, sueña y sufre. Sus obras se enfilan por senderos estéticos, capaces de conmovernos.

Engel Segura, artista visual.

Revelación del arte

Abrir puertas a nuevas realidades, atravesar los umbrales de los espejos para encontrar las utopías soñadas son ansias que reverberan en el impulso de la existencia humana. Cada pensamiento o percepción es una apertura, una ruptura; una reconstrucción de símbolos y lenguajes; de sonidos, colores y formas. Con el arte se construyen nuevas realidades y se presentan al contexto, a las percepciones, a la emoción, al sentimiento y al ideal de quien las capta.

No entraremos en el debate de si el arte está previamente construido allá afuera y el espectador solo lo percibe mediante sus mecanismos neurobiológicos, frente a quienes sostienen que está articulado en el individuo humano como una red neuroestética sujeta a ser accionada desde lo interior y lo exterior.  En el presente caso se analiza desde la perspectiva del artista y del espectador.

Todo arte revela y comunica, ya sea por medio de la contemplación, de la razón o de los órganos sensibles. Siempre he sostenido que, si una obra de arte no comunica, los mundos flotantes que provoca su deleite son efímeros. Es posible que se queden colgados en fatuas regiones y se esfumen en la vacuidad. Pero si mueve una pizca y provoca los incendios del pensamiento, no solo ha valido la pena el deleite suscitado en el estado poético del espectador, sino que también ensancha las fronteras del lenguaje estético.

En el arte hay puertas y espejos que hay que cruzar. Realidades, sueños, utopías y habitantes de mundos claros y oscuros que deben salir a escena. Los artistas de la palabra y los colores, de la música y la danza, de la curva arquitectónica, fuera de las dimensiones geométricas de Euclides, entre otros, se lanzan a ese mar de plasticidades para devolvernos “miguitas de ternuras” junto a enormes ansias de vivir.

Es que Engel Segura pone en movimiento los estados sensibles: los de él, los transforma en colores intensos que transmite y convierte en energía palpitante.

Los movimientos de los cuerpos en las pinturas no solo destruyen la inercia cilíndrica de las miradas hacia la realidad, sino que también abren paso a otras realidades ocultas y trascendidas por el pintor.

Los estados del espectador construyen un hábitat emocional a partir de la unión de los cuerpos y del brillo que de ellos emana. Si algo se destaca en algunas de sus obras es el brillo, la luz que emerge de los cuerpos, como en: “Sabor que se resiste (salsa) (acrílico sobre lienzo, 24×30 pulgadas, 2025-2026)”; “Dos almas, un compás (tango) (óleo sobre lienzo, 24×30 pulgadas, 2025-2026)” y “El compás de la resistencia (konpa o compás) (óleo sobre lienzo, 24×30 pulgadas, 2025-2026)”.

“Ritual de Resistencia (Capoeira); (óleo sobre lienzo, 24×40, 2025-2026)”

Espectador con tres casos: tango, capoeira y konpa

 Fungiendo como espectador, la obra más impactante es “Dos Almas, un compás (tango) (óleo sobre lienzo, 24×30 pulgadas, 2025-2026)”. Es en ella donde el ritmo, a través del arte, alcanza un mayor nivel de espiritualidad. Hay movimiento, proyección, desdoblamiento, catarsis, compenetración, éxtasis, cansancio, poder, firmeza, realidad y desrealidad. En el plano, las dimensiones espaciales también se contorsionan como los cuerpos. Son almas que se encuentran en la región boreal de entidades oníricas que el artista ha creado, tomando el pincel de la intuición con latidos de horas felices.

Quizá estemos ante una paradoja: el ritmo seleccionado por el artista para su pintura es el tango, que, como expresión, evoca melancolía, desarraigo y pasión. Eso lo trasciende el artista para convertirlo en un ritmo ritual y elevarlo a una categoría espiritual. El tango funge como una vibración iniciática y un medio donde los cuerpos en movimiento se trasfunden y, en el temblor del contacto, se convierten en almas, cruzan el umbral de la utopía soñada por medio de la cadencia y el color. Quizá esa sea la magia del tango como ritmo: ese poder para elevar el espíritu de los cuerpos, el vuelo de los pies al compás de la música, como sucede al bailar una milonga, considerada la madre del tango. Obviamente, los cuerpos pintados en el cuadro no bailan milonga porque en ese baile el torso de la mujer no se echa hacia atrás. Más bien, los cuerpos bailan un tango de salón estilizado. Es importante recordar que ese tango nació de la fusión de ritmos africanos y danzas europeas en los barrios y puertos de Buenos Aires y Montevideo.

Seleccionar el tango para catapultarlo a una dimensión espiritual en su arte y el desdoblamiento de las almas es una magnífica muestra del espíritu de trascendencia del artista. Es la mirada que explora la realidad y la verdad desde el cuerpo, como escenario y territorio del ritmo, la emoción, el sentimiento y el pensamiento.

“Dos Almas, un compás (tango) (óleo sobre lienzo, 24×30 pulgadas, 2025-2026)”

Por el mundo de la capoeira

Acrobacia, música, danza, espiritualidad y defensa personal convergen en la capoeira. Historias de luchas y supervivencia tejen la vida de los negros brasileños a lo largo de los siglos. Un círculo cerrado en el que se defiende la libertad y se combaten las acciones opresivas. Una trinchera desde la cual la resistencia y las ansias de vivir se camuflan en el ritmo y la danza. Esas historias quedan plasmadas en la paleta de colores de Engel Segura, empleando el estilo cubista. Un ejemplo lo apreciamos en “Ritual de Resistencia (Capoeira); (óleo sobre lienzo, 24×40, 2025-2026)”, donde hay fragmentación, geometrización, superposición de planos y abstracción de las formas.

En esta pintura debe destacarse el dominio de las dimensiones fundamentales. Al fijar la mirada en cualquier punto del plano, se aprecian y pueden imaginarse cuerpos en movimiento, la pasión de la danza y el bloqueo combativo en una pelea cuerpo a cuerpo. Lo más importante es la lucha grupal de los cuerpos que emergen del lienzo y de los colores, que bailan un vals en planos etéreos.

Lo encantador es que el artista no solo ha captado el simbolismo cultural de la danza y la resistencia, sino que la selección de los colores es lo más impactante. Prevalecen el verde, el amarillo, el marrón y el morado en varias tonalidades, para los efectos de luz y sombra en los cuerpos. Tanto el amarillo como el verde simbolizan las vastas selvas, como la Amazonía, y el amarillo encarna las riquezas minerales, como el oro en Brasil. El artista no pudo ser más certero. Captó la esencia y la devuelve, integrada con la luz, las sombras, los colores y las emociones, distribuidos en un abanico histórico de realidades y ficciones.

Pareciera que las figuras desbordan el lienzo. En un murmullo de manos y pies en vuelo, el combate se escenifica in extremis del enfrentamiento. Si el espectador es perspicaz, podría apreciar que, en ese instante de la lucha, emanan auras tristes de las figuras. Pero esta afirmación puede ser subjetiva.

El compás (konpa) como expresión

La fusión afrocaribeña del jazz, la contradanza y el merengue da lugar al konpa (o compás), atribuido a Nemours Jean-Baptiste. En la exposición pictórica “Ritmos que no se rinden”, se muestra ese género musical a través de cuerpos danzantes. Como el ritmo es de origen haitiano, el artista —que propugna la inclusividad hasta en los detalles— no quiso dejar de lado ese vínculo entre los ritmos de la República Dominicana y de Haití. Con ello muestra su apego a la diversidad en sus distintas vertientes.

El título del cuadro pictórico al que aludimos es “El Compás de la Resistencia (konpa o compás) (óleo sobre lienzo, 24×40, 2025-2026)”, en el que predominan el rojo y el negro y, en menor proporción, el amarillo. Los colores utilizados y sus tonalidades se alinean con el imaginario de muchos. La negritud es la sustancia vital de la cultura haitiana.

Aprecio en las obras de Engel Segura su autoaceptación ontológica, la pluralidad de saberes y un mecanismo de resistencia. Canaliza energía vivificante y aleccionadora. Su mundo, con sus colores y formas, sintetiza realidades culturales y espirituales desde una condición luminosa en el espectro autista. Pero lo más destacado es cómo transmite el ritmo, la resistencia, la libertad y la inclusión con una ternura subyacente capaz de encender un chispazo vital.

Este artista dominicano nos enseña, por medio de su obra, sus habilidades artísticas, su belleza espiritual, su libertad de pensamiento y la expresión sublime de su ser.

Domingo, 14 de junio de 2026

Publicación No. 180 para Acento. com

Virgilio López Azuán

Escritor y académico

Virgilio López Azuán es escritor y académico, exrector de la Universidad Tecnológica del Sur –UTESUR- y ex director general de Educación -MINERD-. Ha cursado maestrías y especialidades en Educación, Lingüística, Estudios Afroiberomericanos y Participación Comunitaria. López Azuán es fundador del Movimiento Literario Efluvismo y ha obtenido diversos premios nacionales de literatura en los géneros, cuento, poesía y teatro. Ha publicado una veintena de libros entre los que se destacan: La pretendida de Verapaz (Novela), Sumer: Poética de los números, Paraísos de la nada, Incendios del Agua, Paraísos de la imagen, Unicornio, Ladran los Huesos, Cuando la mar bota peces, entre otros.

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