Los jueces de la literatura dominicana contemporánea arrastran una inexplicable deuda con los aportes del académico, investigador, gestor cultural, poeta, crítico literario y pintor dominicano Odalís G. Pérez.
Ante las obras de este prolífico autor, nuestros mal llamados “críticos” o “jueces de nuestra literatura” no pueden justificar el porqué “no ven, ni escuchan” ante los aportes estéticos y de profunda reflexión filosófica y estética de este sujeto-autor.
No es mi norma referirme directamente a la persona como sujeto-autor, sino que mi lineamiento es conversar con su obra y escuchar los discursos que fluyen de sus producciones; pero ante este vulgar acto de politiquería de patio y de posiciones personalistas, he decidido exponerme a este riesgo de reclamo y denuncia contra estos “dioses del saber” en nuestro país.
Ante la obra literaria e investigativa de Odalís G. Pérez Nina, estos “jueces” se muestran ciegos y mudos. Algo rechazable e inaceptable. He dicho. Después de ese nuevo desahogo, entro al estudio de uno de sus ensayos, publicado dieciséis (16) años atrás.
"El horizonte y la memoria: Ensayos sobre Filosofía, Estética y Literatura" fue impreso en Editora Centenario, Santo Domingo, República Dominicana, 2010. La portada fue trabajada por Esteban Rímoli. Consta de 258 págs.
Consta de una estructuración temática, representada por una extensa y pedagógica introducción, donde el autor nos presenta su concepción sobre los poderes del comentario y el ensayismo.
Desde esta obra, el autor proyecta su pensar o su testimonio sobre el horizonte, como signo de acciones, y la memoria, en su cobertura y dimensión en y fuera del tiempo. Situando su discurso sobre los nexos y contextos de mundos cognoscitivos concordantes y divergentes.
Además, el libro consta de seis extensos capítulos que van desde “La mirada estética y artística”, la modernidad y la postmodernidad, la filosofía y la postmodernidad, junto con “Filosofía y Cultura en República Dominicana” y “El discurso filosófico y archivos de ideas”, entre otros temas bases para nuestro espacio cultural.
Además, aquí se desarrolla la poética bíblica: sus movimientos y sus inflexiones. Como referente de conclusión, aquí el autor trasciende nuestro marco literario local y abarca los “lineamientos del ensayismo literario y cultural en la América Continental”. Cerrando con una extensa lista de obras, como referente bibliográfico de más de ciento diez (110) títulos de consulta.
(Ver págs. 5/7, obra citada).
Desde este estudio, el autor expone sus juicios sobre los valores éticos y morales del sujeto artístico, apoyado en las ideas de Platón, Aristóteles y Pitágoras, en procura del llamado “juicio estético” o “juicio de sensibilidad” fundado en la idea artística o en la visión creadora.
(Ver pág. 15, obra citada).
Aquí, este autor se adentra en el reflexionar en torno al orden de la naturaleza, sobre la armonía, la composición, el tiempo, el espacio, la belleza, el universo, el equilibrio y la función, por lo que, apoyado en los valores estéticos y artísticos, conlleva a considerar al artista como un sujeto sensible, “capaz de imaginar el arte y el mundo”.
(Ver pág. 16, obra citada).
Aquí, la estética asume como objeto la significación del arte, lo bello y la obra en la perspectiva del quehacer artístico. Viendo al hombre como ente o sujeto creador.
Este autor nos plantea que tanto en el corpus aristotélico como en el corpus pitagórico hay enseñanzas sobre la poesía, la música, la arquitectura, la escultura y otras artes y técnicas artísticas.
Los juicios sostenidos aquí, en gran parte, están fundamentados en los estudios de autores como Hans-Georg Gadamer y su obra La actualidad de lo bello (Eds. Paidós Ibérica, Barcelona, 1994), y Gianni Vattimo y su obra Introducción a Nietzsche (Ed. Península, Barcelona, 1996), entre otros estudiosos del tema de la estética, la filosofía y la literatura.
La idea fundamental del autor en esta obra es provocar la reflexión crítica sobre la estética y sus universos conceptuales de sentidos y la razón creativa y crítica del Ser.
Aquí encontramos bases para argumentar en torno a que es desde la lengua que podemos encontrar fundación del poema. Y que es en el poema que encontramos la concepción del poeta y su mundo.
De ahí que la obra de arte sostiene su valor y vigencia a partir de la base estético-creativa que le otorga el artista o el creador a la obra de arte. Entonces, desde esa mirada introspectiva, la estética se convierte en un referente analítico del resultado final creativo del artista.
Para este autor, la estética es “una disciplina filosófica que da cuenta de los principios en torno a la creación y a todo lo que explica o hace posible la obra de arte”.
(Ver pág. 30, obra citada).
Y es de ahí que este autor asume los estudios sobre el acto creativo y la teoría de la literatura como un tramado que ha de conllevar al sujeto a la reflexión. De ahí su encaminarse al estudio de una estética reflexiva.
El pensar, el reflexionar y el deleite han de ser el resultado final del acto de contemplación, de mirar o de escuchar la obra de arte, por parte del sujeto-público, dentro o fuera de los circuitos artísticos.
En esta obra, nosotros, los interesados en la perspectiva filosófica, cultural, política e identitaria del Caribe, también encontramos aquí conceptualizaciones que pueden fortalecer nuestra visión creadora y crítica al respecto. De ahí que aquí encontramos que “lo que la memoria de la cultura y el arte caribeños particularizan en textos, símbolos, mitos y signos, también los cualifican en expresiones cuyos gestos y materialidades apoyan aquello que de universal y común tienen sus identidades”.
(Ver pág. 59, obra citada).
De ahí el valor de esta obra al momento de estudiar la realidad creativa en nuestra zona caribeña. Esto es así porque desde esta obra podemos encontrar los fundamentos que nos pueden encaminar hacia una mirada distinta y analítica de nuestra realidad cultural caribeña y de los pilares culturales, sociales, políticos, educativos y literarios que sustentan nuestro universo caribeño, desde el arte y las proyecciones estéticas de nuestra literatura.
Cierro este enfoque inicial diciendo que, en esta obra, nuestras academias que hoy discuten sobre los entramados de las humanidades, la filosofía, la cultura, la estética y la obra de arte en nuestra sociedad, tienen aquí el espacio ideal para provocar la reflexión crítica y el pensar del sujeto, desde un enfoque renovador y novedoso.
Compruébelo usted con su lectura y verá que, en verdad, los administradores de la cultura y del poder cultural dominicano son unos “malos jueces” de sus propias causas al ignorar las obras de este autor dominicano.
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