A José Antonio Bobadilla texto al poema "Verdad suficiente para sueño del origen"

Este poema no parece hablar del nacimiento de una civilización como un hecho histórico, sino del instante anterior a toda historia: cuando el mundo todavía podía respirar sin nombres y la naturaleza era la única escritura. Es una cosmogonía íntima donde el árbol, el río, la piedra, la escarcha, el barro y las raíces no son paisaje, sino los primeros guardianes de la conciencia. Antes de la ciudad, antes del poder y antes del lenguaje domesticado, existía una alianza sagrada entre el ser y el universo. El verso "hubo un dios sin Dios, solo, terriblemente solo, en el desamparo feliz de la naturaleza" contiene una de las intuiciones más profundas del poema: la divinidad no como dogma, sino como una soledad creadora que aún no había sido encerrada por los templos ni por los dueños de la verdad.

Hay en estos versos un regreso al tiempo primordial de las grandes civilizaciones, cuando el ser humano todavía escuchaba el lenguaje secreto de las cosas. Evoca el aliento de los pueblos originarios, la contemplación taoísta, el silencio de los presocráticos y la memoria mítica donde el río era un maestro, la piedra una biblioteca y el árbol un eje que unía la tierra con el cielo. El poeta no describe un pasado arqueológico; reconstruye una forma de conciencia que las civilizaciones modernas parecen haber olvidado: aquella en la que el universo todavía podía pronunciarse a sí mismo.

La pregunta "¿Hay en parte alguna palabras recientes…?" atraviesa el poema como una herida filosófica. La respuesta es un rotundo no. No existen palabras nuevas porque toda palabra verdadera nace de la misma fuente primordial. El lenguaje auténtico no inventa el mundo: lo recuerda. Por eso el poeta afirma que solo cuando puede "ser Dios" desde la intemperie de su voluntad alcanza esa libertad donde el aliento es ley. No habla de soberbia, sino de la responsabilidad creadora del ser humano cuando logra reconciliarse con el origen.

Este poema es profundamente humano porque no busca explicar el universo, sino volver a habitarlo. Es imprescindible porque nos recuerda que las civilizaciones no comenzaron con el dominio de la naturaleza, sino con el asombro ante ella; que la primera patria del hombre no fue una ciudad, sino el silencio; y que toda cultura que olvida ese origen termina perdiendo también el sentido de su propia humanidad. Es un poema que no se limita a leerse: exige ser contemplado, como se contempla un río antiguo, sabiendo que en su corriente todavía viaja la memoria del primer amanecer del mundo.

Propone una ética del habitar el mundo. La patria deja de ser una frontera política para convertirse en una extensión de la conciencia. El verso "Supongamos que todas las patrias son con y lo que existe dentro del territorio que es más y más allá hasta donde alcanza o se detiene la voz de mi persona" desmantela la idea tradicional de nación y la sustituye por una geografía espiritual donde el ser humano pertenece a todo aquello que es capaz de nombrar, amar y reconocer.

El poema alcanza entonces una profundidad profundamente humana. La tierra no es propiedad de nadie; "la tierra de todos palpita conmigo". Esa afirmación convierte la existencia en una experiencia compartida donde aldeas, villorrios, ciudades, montañas y pueblos son expresiones de un mismo organismo vivo que desfallece, un universo de estrellas fugaces, agujeros negros colosales, una cosmogonía..Cuando el poeta escribe "con el hombre cuando es gentío, muchedumbre digo: pueblo", rescata el sentido originario de la comunidad, anterior al poder, a la división y al interés. El pueblo aparece como una conciencia colectiva que nace del amor y de la memoria, no de la imposición.

Pero el poema no permanece únicamente en la contemplación del origen luminoso. En él habita también el desaliento del poeta, la conciencia de una humanidad que se ha ido alejando de su centro. Cuando aparece "la necesidad de un deseo impuro" y "un primer cualquiera que se interpuso como dueño", el texto señala el instante en que nace la decadencia: la apropiación sustituye a la comunión, la posesión reemplaza al asombro y el poder rompe la armonía primordial entre el ser humano y la naturaleza. La carne deja entonces de ser celebración de la vida para convertirse en el lugar donde se manifiestan la decadencia última poblada de ambición, egoísmo y la pérdida del origen, vacío.

Ese lívido deseo impuro no es solamente una referencia al cuerpo, sino a toda forma de apetito que pretende dominar el mundo. El poeta denuncia cuando el misterio es reemplazado por la utilidad y el poder, el nacimiento de una civilización edificada sobre la propiedad, la jerarquía y la conquista. Por eso su voz adquiere un tono elegíaco: sabe que el hombre moderno ha cambiado el lenguaje de las raíces por el de las fronteras, el de la libertad por el de la posesión. Su desaliento no es desesperanza, sino memoria; cuando el impulso creador se transforma en ambición, codicia y conquista; el deseo en corrupción de la carne; la naturaleza, que deja de ser una comunidad viva para convertirse en un recurso explotable; la corrupción del deseo convertido en carne muerta; cuando las palabras ya no nombran el ser, sino que sirven para justificar el poder, la civilización que sacrifica el ser humano en nombre del poder, la riqueza o el dominio termina edificándose a expensas del hombre. Es decir, crece materialmente mientras empobrece espiritualmente.sugerida en el verso "un primer cualquiera que se interpuso como dueño". Es el nacimiento del dominio sobre la tierra y sobre los otros.escribe desde la herida de quien todavía recuerda que existió un tiempo en que el universo no tenía dueños y la naturaleza era suficiente para nombrar a Dios.

Desiree Domínguez Fiallo

Economista. Ingeniera. Artista Plástica. Gestora Cultural. Escritora

Desiree Domínguez Fiallo. Economista, Ingeniera Civil, INTEC. Artista Plástica, Gestora Cultural, Escritora. Publicaciones por varios años sobre Economía y Crítica de Arte. Revista Sobre El Caribe, dirigida por Rubén Silié, Conductora programa TV: Economía al Día y Foro Empresarial producción Víctor Grimaldi; Conductora programa de Radio: Con Los 5 Sentidos producción Socorro Castellanos. desireedominguez04@gmail.com

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