El efluvismo en la transmutación mental hacia lo poético, el yo multiplicado y desfigurado, no solo lo observa y lo cuestiona, sino que medita en su dispersión; espera sus catarsis para incorporarlas al rayo poético. Se vale de los mundos habitados en la mente y de la memoria universal como parte de ese sistema. Sondea el ser espiritual y cosmogónico desde la filosofía y la estética. Construye maneras de alcanzar lo estético fuera de los límites de la comprensión literal y configura la existencia de una esencia que vincula a la humanidad con lo telúrico y lo cósmico. Estos procesos evocan la noción de Martin Heidegger (1889/1976) sobre el arte como desocultamiento de la verdad frente a la razón instrumental; la de Octavio Paz (2014/2098), como la consagración del instante que supera el límite de lo cotidiano. Y, por último, el vínculo de la humanidad con lo telúrico-cósmico se manifiesta como un puente místico entre el arraigo material de la tierra y el orden universal, tal como plantea José Lezama Lima (1993).
Esta veta compartida —inalterable ante el origen, la civilización o la geografía del individuo— sitúa al pensamiento frente a uno de sus debates más persistentes: la raíz de nuestra cohesión esencial. ¿Qué nos une en el fondo de nuestra naturaleza? ¿Qué nos conecta con el cosmos?
El vínculo
No obstante, la comprensión de este vínculo sufre una mutación radical al contrastar la materia y la sustancia. Esta frontera epistemológica se hace evidente en el tránsito desde la concepción hilemórfica aristotélica hacia la química moderna de Antoine Lavoisier, Joseph Louis Proust y John Dalton, en el que se abandona la abstracción metafísica en pos de la cuantificación empírica. Dicha transición histórica ha sido ampliamente documentada por especialistas en historia de la ciencia como Bensaude-Vincent y Stengers (1997), así como por Bertomeu Sánchez y García Belmar (2005).
Lejos de disolver la conexión, este giro científico demuestra que lo que el individuo comparte con el cosmos se ancla en una relación química absoluta: el origen estelar mediante la nucleosíntesis (Burbidge et al., 1957). Esta filiación se evidencia en la composición elemental compartida, en la que el 96 % de la masa corporal humana está constituida por carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno (CHON), elementos de alta abundancia cósmica. Este vínculo material no es estático, sino un flujo constante de átomos entre el organismo y el universo.
La experiencia estética y lo biológico
Esta continuidad molecular fundamenta la experiencia cognitiva y afectiva. Toda emoción, pasión o pensamiento es producto de sutiles transformaciones bioquímicas mediadas por estos mismos elementos. En consecuencia, el cerebro pierde su exclusividad como centro psicoemocional, dado que la cognición y la afectividad emergen de una red sistémica diseminada en otras regiones corporales, como lo demuestra la comunicación bidireccional del eje microbiota-intestino-cerebro (Foster et al., 2017; Mayer et al., 2022).
Bajo esta perspectiva, la experiencia estética no puede reducirse de forma simplista a la segregación de neurotransmisores como la dopamina o la serotonina, ni a la de neuromoduladores como las endorfinas. Sin embargo, el fenómeno artístico tampoco puede excluir el sustrato biológico que lo hace posible. La propia dopamina es un testimonio de cómo la poesía activa procesos bioquímicos específicos en el cerebro del creador. Así, la creación poética se revela como un puente donde coexisten la abstracción del lenguaje y la materialidad neuronal, un campo de estudio abordado con rigor por la neuroestética (Changeux, 2012; Chatterjee & Vartanian, 2014; Ramos-Zúñiga, 2016; Zeki, 2009).
Procesos de creación poética
Lo poético está relacionado con lo bioquímico y lo fisicoquímico, así como con los fundamentos metafísicos y filosóficos que sustentan las teorías sobre la esencia, las cualidades y las concepciones del ser. Los procesos de creación poética o artística no solo se originan en el interior del propio poeta, sino también en su relación con el exterior. Tocar el cuerpo del ser amado multiplica las metáforas emocionales que el poeta recibe, generando una catarsis lingüística en la que la sensación y la emoción detienen y, a la vez, estimulan el pensamiento poético. Esa detención, a la que nos referimos, es una consecuencia del pasmo estético, de la catarsis aristotélica o de lo sublime kantiano, en el que se alcanza el culmen del asombro, los límites propios de la condición humana.
Una de las características de la literatura de carácter universal es su capacidad para explicar la existencia y la esencia del ser humano. Quizá sea ambicioso pretender lograrlo para la humanidad en sentido general, pero sí es aplicable a una gran parte de ella o a civilizaciones específicas, sin caer en generalizaciones.
Existen autores que no solo explican al ser humano en un contexto, en un tiempo y en una lengua, sino que trascienden todas estas variables a través de obras que alcanzan dimensiones inmensas. La obra Tartufo de Jean-Baptiste Poquelin, Molière (1622-1673), no solo describe, identifica y retrata la sociedad francesa del siglo XVII con sus tensiones políticas, religiosas y morales bajo el reinado de Luis XIV, sino que también constituye una profunda crítica a la hipocresía, una condición que habita en todos los seres humanos, aunque en muchos casos no alcance un grado patológico. En algún momento, todos hemos sido hipócritas o hemos sentido impulsos mezquinos, tal como se refleja en el arquetipo de la ambición desmedida plasmado en Citizen Kane de Orson Welles, o bien, aspiramos a recuperar la pureza idealista de El principito de Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944).
Estos son solo algunos ejemplos. La grandeza de Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra, por ejemplo, no radica únicamente en su riqueza léxica (Hernández, 2010), en la ruptura del canon de las novelas de caballería o en la fundación de la novela moderna (Bajtín, 1989), sino también en la profundidad psicológica de sus personajes (Madariaga, 1976). Su verdadero triunfo proviene de su enfoque crítico ante una sociedad injusta (Castro, 2002) y, sobre todo, de su defensa de la libertad humana. Mientras que las sociedades injustas son propias de los colectivos históricos, la búsqueda de la libertad es una condición ontológica y la sustancia misma del espíritu humano (Hegel, 2005).
Configuraciones
Cada uno de nosotros posee en su configuración humana cientos, miles de mitos en potencia que, bajo ciertas circunstancias, se manifiestan. Este juicio puede justificarse desde las perspectivas de la antropología cognitiva, la psicología evolutiva y la mitología comparada. El mito de la caverna de Platón, del conocimiento; el de Sísifo, del suplicio eterno; el de Penélope, de la que espera a su amado Odiseo; el de Aquiles y su tendón; el de Narciso, de la vanidad ciega… Y así, mitos griegos, romanos, egipcios, escandinavos, orientales, europeos… se replican cotidianamente en individuos y sociedades con pasmosa certeza. Esa configuración mental y cultural está presente como un cuerpo, tanto inconsciente como consciente, que en todo momento se despierta y suele manifestarse en la realidad. ¿El simbolismo del mito de la caverna de Platón es aplicable únicamente al ser humano occidental? ¿La vanidad ciega de Narciso es propia solo de los griegos? ¿Existe algún ser humano que escape al suplicio eterno de Sísifo? No importa si su origen es de China, Japón, Francia, Egipto o América. Los mitos están conectados en los seres humanos a través de la evolución (Boyd & Richerson, 2005; Harari, 2014) y se comportan como arquetipos de la condición humana. Esta aseveración no debe sorprender, pues la cultura humana —en la que confluyen lo biológico, lo físico y lo químico— posee una base genérica común (Kandel et al., 2013). A lo largo del desarrollo, se van generando patrones vitales de actitudes, comportamientos y subsistencia (Papalia y Martorell, 2017).
Arquetipos universales y regionales
Asimismo, en el plano biológico, los procesos bioquímicos tienden a ser similares en el ser humano, al igual que la organización de las estructuras neuronales para las emociones y los pensamientos (Damasio, 2018). No obstante, sobre esta base biológica universal, se configuran diversas expresiones culturales. Muestra de ello son los mitos de carácter regional que solo se reproducen entre miembros de una misma cultura y cuya existencia está ampliamente documentada en la literatura antropológica. Por ejemplo, esto se evidencia en cómo los individuos del contexto latinoamericano proyectan la creación de su propio Macondo o su Comala, dado que la simbología de estos pueblos genera nuevos arquetipos derivados de la evolución cultural de esos grupos humanos.
La concepción cosmogónica de un chino o un japonés no es la misma que la de un latinoamericano, por todo lo que ello implica: sus sistemas de creencias, el origen e interpretación del mundo, los valores, su lugar en la existencia y la configuración de la realidad. ¿La simbología del realismo mágico macondiano o del universo comalense es aplicable a un individuo oriental? Lo más probable es que no en el sentido estricto de la palabra; sin embargo, existe una confluencia filosófica y espiritual entre ambos universos literarios y el pensamiento mágico-religioso de China y Japón.
La convergencia
Esta convergencia se manifiesta, por un lado, en la sintonía entre Comala y el sintoísmo o el animismo de origen japonés—particularmente en la frontera difusa entre la vida y la muerte—, tal como señala Sato (2015) al reflexionar sobre la huella de Juan Rulfo en la literatura nipona. Por otro lado, se aprecia en Macondo a través de su vínculo con el taoísmo, en el que se desafía la lógica occidental mediante el tiempo cíclico, la alquimia y la búsqueda de la inmortalidad. En el caso macondiano, Gao (2017) realiza un estudio del realismo mágico en la literatura china contemporánea y ofrece un análisis comparativo fundamental entre Gabriel García Márquez y Mo Yan. La expansión del contexto cultural en las mentes orientales a través de la literatura permite asimilar estos arquetipos en su propio imaginario colectivo. Posteriormente, debido a su divulgación y evolución, dichos grupos los replicarán en entornos reales o los integrarán de manera permanente en su pensamiento simbólico.
Referencias bibliográficas
- Bajtín, M. M. (1989). Teoría y estética de la novela (H. S. Kriúkova & V. Cazcarra, Trans.). Taurus. (Original publicado en 1975).
- Bensaude-Vincent, B., & Stengers, I. (1997). Historia de la química (A. Belmar, Trans.). Addison-Wesley/Universidad Autónoma de Madrid.
- Bertomeu Sánchez, J. R., & García Belmar, A. (2005). La revolución química: Entre la historia y la memoria. Universitat de València.
- Boyd, R., & Richerson, P. J. (2005). Not by genes alone: How culture transformed human evolution. University of Chicago Press.
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- Castro, A. (2002). De la España que aún no conocía: El Quijote y España. Editorial Trotta.
- Changeux, J.-P. (2012). The good, the true, and the beautiful: A neuronal approach (L. Garey, Trans.). Oxford University Press.
- Chatterjee, A., & Vartanian, O. (Eds.). (2014). The neuroscience of beauty, creativity, and healing. Oxford University Press.
- Damasio, A. (2018). El extraño orden de las cosas: La vida, los sentimientos y la creación de la cultura. Ariel.
- Foster, J. A., Rinaman, L., & Cryan, J. F. (2017). Stress & the gut-brain-microbiota axis: Regulation by serotonin and anxiety-related behaviours. International Journal of Endocrinology, 2017, Article 4015024. doi.org
- Harari, Y. N. (2014). Sapiens: De animales a dioses: Una breve historia de la humanidad (J. Ros, Trans.). Debate.
- Gao, M. (2017). El realismo mágico en la literatura china contemporánea: Un análisis comparativo entre Gabriel García Márquez y Mo Yan. Revista de Estudios Hispanos, 51(2), 345–367.
- Hegel, G. W. F. (2005). Fenomenología del espíritu (W. Roces, Trans.). Fondo de Cultura Económica. (Original publicado en 1807).
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- Hernández, J. (2010). La riqueza léxica del Quijote y el español moderno. Editorial Académica Española.
- Kandel, E. R., Schwartz, J. H., Jessell, T. M., Siegelbaum, S. A., & Hudspeth, A. J. (2013). Principles of neural science (5th ed.). McGraw-Hill.
- Lezama Lima, J. (1993). La expresión americana. Fondo de Cultura Económica. (Original publicado en 1957).
- Madariaga, S. de (1976). Guía del lector del Quijote: Ensayo psicológico sobre el Quijote. Espasa-Calpe.
- Mayer, E. A., Nance, K., & Chen, S. (2022). The gut-brain axis: Historical reflections and future directions. Gastroenterology, 162(6), 1561–1574. doi.org
- Papalia, D. E., & Martorell, G. (2017). Desarrollo humano (13.ª ed.). McGraw-Hill.
- Paz, O. (2016). El arco y la lira. Fondo de Cultura Económica. (Original publicado en 1956, edición consultada corresponde a la reimpresión de la compilación de 2013).
- Ramos-Zúñiga, R. (2016). Neuroestética: El cerebro y el arte. Editorial Universidad de Guadalajara.
- Sato, T. (2015). La reverberación de los murmullos: Juan Rulfo y su huella en la narrativa japonesa contemporánea. Cuadernos de Literatura Oriental, 18(34), 112–129.
- Zeki, S. (2009). Splendors and miseries of the brain: Love, creativity, and the quest for human happiness. Wiley-Blackwell.
CONTINUARÁ
Domingo 23 de agosto de 2026
Publicación para Acento No. 188
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