Tuve la fortuna de nacer en uno de los países más hermosos del mundo: la República Dominicana. He disfrutado cada paisaje que la vida me ha permitido habitar y cada comunidad que ha dejado una huella en mi historia. Guardo con cariño los recuerdos de mi niñez y juventud en Santiago de los Caballeros; atesoro las pinceladas imborrables de mi paso por Montecristi y reconozco que es Santo Domingo la ciudad que terminó de fortalecer mi carácter, mi formación y mis sueños. Pero si alguien me preguntara dónde dejé el corazón, respondería sin titubear: en Cabrera.

No solo por la exuberancia de sus playas, montañas y otras maravillas naturales, sino por algo mucho más complejo de describir: el espíritu de su gente. Vivir allí me permitió descubrir una comunidad orgullosa de sus raíces, profundamente solidaria y convencida de que la cultura es una forma de construir ciudadanía y de preservar la memoria.

Cada año esa esencia cobra vida durante el Encuentro de los Cabrereños Ausentes, una tradición que durante 54 años ha reunido generaciones enteras alrededor del amor por su tierra, y que desde 2017 adquirió una dimensión aún más significativa al incorporar un programa de reconocimientos a hombres y mujeres cuyas trayectorias han engrandecido a Cabrera, a la República Dominicana y a su diáspora.

Entre los homenajeados destacan figuras como el ingeniero Tulio Martínez, reconocido referente del desarrollo urbanístico de Cabrera y participante en importantes proyectos de ingeniería vinculados al Puente de Brooklyn; el laureado poeta y educador Juan Colón Castillo, conocido como el "Poeta de la Paz",  reconocido internacionalmente por su incansable labor en favor de la poesía, la educación y la cultura dominicana; y el artista visual Miguel Hernández, cuya carrera lo ha llevado a algunos de los escenarios más importantes del arte contemporáneo internacional sin romper nunca el vínculo con la comunidad que lo vio crecer. En esta edición 2026, además, recibió un reconocimiento por su liderazgo en la gestión, organización y ejecución del Proyecto de Muralización "Cabrera en el Arte 2019″, desarrollado en el marco del Encuentro de los Cabrereños Ausentes, iniciativa que dejó un valioso legado artístico y comunitario para el municipio.

Precisamente Hernández protagonizó uno de los momentos más emotivos de la más reciente edición con la presentación de "Por Amor a Cabrera", una intervención artística colectiva concebida junto a Angy Mata, Austria Bonilla, Juan Colón, Willy Bonilla, Linda Costura, con la colaboración de Felicita García. La propuesta trascendió el concepto tradicional de una exposición. Más de treinta y cinco jóvenes y adultos participaron vistiendo piezas intervenidas y pintadas a mano, convirtiendo el espacio en una celebración de identidad, pertenencia y memoria colectiva. En sus palabras, el artista recordó que ninguna comunidad puede construir su futuro sin fortalecer su cultura, dejando además un mensaje inspirador para las nuevas generaciones sobre el poder de la disciplina, la perseverancia y los sueños. De manera espontánea, desde el público, Miguel Hernández propuso que el tramo de la calle donde cada año se desarrolla esta emblemática celebración lleve el nombre de Alberto Cruz, como homenaje al legado invaluable del iniciador del Encuentro de los Cabrereños Ausentes y a su extraordinaria contribución al fortalecimiento de la identidad y la memoria colectiva de Cabrera

El gesto conmovió profundamente al creador de esta histórica celebración, Alberto Cruz, quien al concluir la actividad quiso conocer personalmente a Miguel Hernández para expresarle sus felicitaciones. De ese encuentro surgió una nueva conversación y, con ella, la decisión de desarrollar un nuevo proyecto que muy pronto verá la luz, pensado para seguir fortaleciendo el arte, la cultura, la música, el deporte y el sentido de pertenencia que distinguen a Cabrera.

Hay comunidades que celebran fiestas. Cabrera celebra identidad.

Y qué hermoso resulta comprobar que todavía existen lugares donde la cultura y el compromiso comunitario caminan de la mano; donde quienes un día emigraron nunca dejaron de pertenecer; donde los "ausentes" son, quizás, los más presentes. Porque cuando un pueblo convierte el arte, la memoria y la solidaridad en parte de su identidad, construye mucho más que una tradición: construye futuro.

Cabrera es uno de esos lugares. Y quienes alguna vez tuvimos el privilegio de vivir allí sabemos que, aunque el camino nos lleve lejos, siempre habrá una parte de nosotros que seguirá regresando a ese rincón del país donde el corazón decidió quedarse.

Alejandra Brito Estepan

Gestora cultural, artista visual y psicóloga

Alejandra Brito Estepan . Soy gestora cultural, artista visual y psicóloga organizacional dominicana. Me formé en la Escuela de Diseño de Altos de Chavón y llevo más de veinte años trabajando en arte, museografía, escenografía y educación artística. Dirijo el piloto de la Unidad de Arte Público del Ministerio de Cultura, entre otros proyectos culturales. Coordino áreas programáticas y de coordinación en la Feria Internacional del Libro Santo Domingo y otros festivales nacionales. Escribo sobre cultura, arte y sobre los procesos sociales, creativos y territoriales que atraviesan las artes. alejandrabritoestepan@gmail.com

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