El nombre Miranda significa “la que es digna, admirable y maravillosa”, según el portal ancestry. com
El amor de los abuelos es una galaxia de arcoíris y estrellas almibaradas en el justo centro de mi viejo corazón timbí de parches, heridas , hilachas de suturas -casi todas sin sanar-. y el reguero de curitas de las veces que en esta vida tuve que bajar la cabeza, soportar mentiras y dejar humillarme por otros seres humanos con más necesidades escatológicas y espirituales que yo.
En las farmacias no venden ni venderán jamás el bálsamo de las gratificantes miradas, balbuceos de papá y mamá incomprensibles para esta adultez de pastilleos alta presión y té de tilo para dormir.
Lo mejor es que voy “descubriendo” dizzzzqueee que sus gestos corporales revelan “que se parece a mí” . José Arias, bájale do
Los nietos son apaga fuegos que nos entregan gratuitamente. Solo nos toca amarlos y apoyarlos, aunque quieran ser astronautas, poetas o comediantes (menos periodistas, ¡zafaaa, Miranda, ¡ni se te ocurra!
En esta actual distopía , los nietos nos ayudan a soportar este muñeco de mundo escabroso, estúpido y maloliente.
Esta nueva barbarie hiperconectada que suapea los mares y las tierras con cianuro. Todo a nombre del dinero socavan cada segundo el planeta con el solo propósito de mover las ruedas de sus productos internos brutos para unos pocos y la rentabilidad exponencial de las micro minorías que gestionan las corporaciones hienas.
Los tesoritos cada nueve meses (ya yo quiero otr@ jejejje) que nos regalan nuestros hijos nos ayudan a bregar con la eterna permanencia de estos sistemas podridos y mega corruptos, y yo digo, inhumanos.
No se guillen, el boche le cabe al autoritarismo mordaza e irrespirable de los gobiernos de izquierda, a la sicopatía fascista anaranjada y a las megalomanías de extrema derecha manu militari que ahora rondan a la América Latina.
Pero volvamos a mi nieta, es lo más saludable y hace que salga una sonrisa por los poros. El pasado mes de septiembre , el Universo se puso a una regalándome una morena de ojazos negros, de esas que cantan los boleros y las rancheras .
Se llama Miranda y en dos meses comeremos bizcocho y refresco rojo por su primer año. Gracias a la vida, cantó Violeta Parra. Y doy gracias a la vida, claro que sí.
Me perdonan el tono de esta melcocha. Ahora que no bebo alcohol y que la calle ya no me jala ni me retuerce por y para quien, ni devora mi sueldito como el merengue del querido Maestro Luis Días, creo que la melcocha es válida.
¡Miranda es mi cursilería más entrañable!
¡Bienvenida seas!
Compartir esta nota
