El cine mundial no se construye únicamente desde Hollywood pues a lo largo de las últimas décadas distintas regiones han desarrollado industrias cinematográficas con identidades, modelos de producción y públicos propios.
En esta segunda entrega de las mayores industrias cinematográficas mundiales, el recorrido se detiene en otros países cuyas cinematografías reflejan la diversidad cultural y la evolución de un sector que se reinventa constantemente como son Francia, Rusia, Turquía, España, Irán, Filipinas, Alemania, Argentina y Canadá.
Desde las grandes tradiciones europeas hasta los pujantes mercados de Asia y las cinematografías con una marcada identidad latinoamericana, estas industrias ofrecen perspectivas muy diferentes sobre la creación, producción y distribución de películas.
Algunas cuentan con una larga historia y una sólida presencia internacional, mientras otras han experimentado un notable crecimiento en las últimas décadas y juntas permiten comprender cómo el cine se ha convertido en un fenómeno verdaderamente global, en el que cada país aporta sus propias historias, lenguajes y formas de mirar el mundo.

Francia
En el caso de Francia, las 231 películas anuales que estrena se realizan gracias al mantenimiento de una industria protegida por sistema de subsidios públicos robusta vía el Centre National du Cinéma et de l’image Animée (Centro Nacional del Cine y la Imagen Animada) que recauda impuestos sobre ticket y streaming con unas características culturales que incluyen narrativas de cine de autor, estética intelectualmente exigente y defensa de excepción cultural.
En el 2024, Francia alcanzó un segundo récord histórico con 309 películas estrenadas para un mercado doméstico de 68 millones, según un informe anual presentado por la Junta Nacional de Cine en ese año.
No obstante, su potencial de crecimiento se impulsa a través del Festival de Cine de Cannes como plataforma global, también se incluyen subsidios sostenibles y reconocimiento internacional del cine francés.
Rusia, Turquía y España
Con relación a Rusia se encuentra entre 230 y 250 películas nacionales de estreno general cada año bajo regulación estatal fuerte y cuotas de pantalla para producciones nacionales.
Según el Ministerio de Cultura de Rusia esta cifra abarca decenas de largometrajes, documentales y películas de animación. Una cuarta parte de ellas se producen fuera de Moscú y San Petersburgo, y la mitad de estas películas regionales se ruedan en Yakutia.
El modelo de negocio combina producción estatal con inversión privada, con un mercado de 144 millones, una población que le permite seguir produciendo, pero siempre dependiendo de los subsidios estatales cuyas características culturales incluyen narrativas patrióticas y literatura clásica adaptada.
Mientras que en Turquía la cifra más reciente y comparable a escala internacional es la de 223 largometrajes estrenados en 2024, según el informe 2026 de la OMPI (WIPO), que utiliza datos de producción nacional de largometrajes, esto representa un aumento de 76 películas respecto a 2023, cuando Turquía registró 147, es decir, un crecimiento del 52 %, con un crecimiento impulsado por producciones de costo medio, mercado doméstico de 85 millones y expansión vía diáspora.
El mercado interno, sin embargo, tuvo una evolución menos favorable pues la asistencia cinematográfica cayó 15 % de espectadores en 2025, donde las películas nacionales concentraron aproximadamente 54.6 % de la asistencia total, con 15.10 millones de espectadores, aunque esta cifra también disminuyó 18.3 % respecto al año anterior.
En cuanto a España, el Gobierno español, a través de Spain Audiovisual Hub/Ministerio de Cultura, informa que en 2025 el registro oficial del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) contabilizó en total unas 343 películas españolas, cifra que representa las películas de producción nacional nuevas que llegaron por primera vez a la cartelera comercial española catalogadas o con algún tipo de exhibición en salas, incluyendo documentales y producciones de menor recorrido.
Con un modelo industrial apoyado en subsidios públicos vía Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), también a través de coproducciones europeas, pero su exhibición se ha visto estancada el cual ha ampliado su plataforma de competencia y distribución como los Premios Platino creado por la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (Egeda) en colaboración con la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (Fipca).
Irán y Filipinas
WIPO/Omdia registra 174 largometrajes producidos por Irán en 2024, frente a 114 en 2023. El incremento de 60 títulos convirtió a Irán en el tercer país del mundo que más aumentó su producción en términos absolutos entre 2023 y 2024.
Con industria bajo censura, pero con alto reconocimiento internacional vía festivales gracias a dos realizadores contemporáneos como Asghar Farhadi, el director iraní más galardonado comercial y críticamente de la era moderna y Jafar Panahi quien a menudo desafía la censura de su país y que asumen narrativas poéticas con realismo social.
En 2024, Filipinas estrenó 145 películas, un 31.72 % más que el año anterior, un crecimiento que se debe a la recuperación del sector, el relanzamiento del festival Sinag Maynila, las plataformas nacionales que apoyan producciones destinadas a exhibición y el éxito internacional de películas filipinas. Sus producciones son mayormente independientes exhibidas también a través de plataformas digitales nacionales.
Esta industria atraviesa una etapa de recuperación y modernización tras los efectos de la pandemia, impulsada por el crecimiento de las plataformas de streaming, el aumento de las coproducciones internacionales y el fortalecimiento del cine independiente.
Aunque las producciones comerciales continúan dominando la taquilla, los cineastas filipinos han ganado mayor reconocimiento en festivales internacionales gracias a propuestas innovadoras y de fuerte contenido social.
Sin embargo, el sector enfrenta desafíos como la reducción de salas de cine, la competencia con los contenidos digitales, las limitaciones de financiamiento para producciones independientes y la necesidad de fortalecer las políticas públicas de apoyo al audiovisual.
Alemania, Argentina y Canadá
Con las 171 películas anuales, Alemania trabaja con una industria bajo sistema de subsidios públicos robusto combinado con un modelo narrativo de cine de autor y productos comerciales ofreciendo temas de realismo social e históricos.
Su competencia directa es el cine de Hollywood, aunque posee una plataforma de visibilización global con el Festival de Cine de Berlín (Berlinale).
En Argentina, de acuerdo a datos de las estadísticas del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) que publica el detalle de estrenos en salas, entradas vendidas y recaudación, registra que en 2025 se estrenaron 235 producciones nacionales.
Los números son bastante similares a los de 2023 lo que convierte a Argentina en uno de los países que más expandieron su producción cinematográfica en los últimos años.
Aunque la industria cinematográfica argentina atraviesa una etapa de profunda transformación e incertidumbre, marcada por la reducción del financiamiento público, la reestructuración del INCAA y cambios en el sistema de subsidios que han afectado la producción, distribución y exhibición de películas nacionales.
Si bien el sector mantiene un importante prestigio internacional gracias a la calidad de sus realizadores y al crecimiento de las coproducciones internacionales y nuevas alternativas de financiamiento, numerosos productores, directores y asociaciones advierten que la disminución del apoyo estatal pone en riesgo la continuidad de muchas producciones independientes y la diversidad cultural del cine argentino.
En cuanto a Canadá, el informe de la Canadian Media Producers Association registra 117 largometrajes canadienses de exhibición cinematográfica producidos durante el ejercicio fiscal 2023/24, frente a 153 en 2022/23. La caída fue considerable, aunque el presupuesto promedio aumentó de CAD 2.9 millones a CAD 4.2 millones por película.
La industria cinematográfica de Canadá se encuentra en una posición sólida y competitiva a nivel internacional, impulsada por una combinación de incentivos fiscales, financiamiento público y una creciente colaboración con plataformas de streaming y estudios extranjeros.
El país se ha consolidado como un importante centro de producción audiovisual gracias a sus modernas infraestructuras, mano de obra altamente calificada y ciudades como Toronto, Vancouver y Montreal, que atraen grandes producciones internacionales principalmente las de su vecino Estados Unidos.
Al mismo tiempo, el cine canadiense continúa promoviendo historias locales y una amplia diversidad cultural mediante el apoyo de instituciones públicas, aunque enfrenta desafíos relacionados con la competencia global por inversiones, el aumento de los costos de producción y la necesidad de fortalecer la distribución y visibilidad de las producciones nacionales tanto en el mercado interno como en el internacional.
Tendencias globales emergentes y proyecciones 2026-2035
El streaming ha democratizado acceso al cine, permitiendo películas independientes llegar a audiencias internacionales. Las coproducciones internacionales son mecanismo clave donde el cine se comporta como circuito interconectado premiando convergencia de medios y financiación transnacional.
Entre 2026 y 2035, la producción cinematográfica mundial estará marcada por una profunda transformación tecnológica impulsada por la inteligencia artificial generativa, la automatización de procesos y la expansión de los entornos de producción virtual.
Herramientas de IA ya están siendo incorporadas en etapas como el desarrollo de guiones, la previsualización, la creación de efectos visuales, el doblaje y la postproducción, reduciendo tiempos y costos de realización.
Esta tendencia permitirá que estudios independientes y productores de países emergentes compitan con mayores posibilidades en el mercado internacional, al tiempo que redefinirá perfiles profesionales y modelos de trabajo dentro de la industria audiovisual.
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