"Europa no se dejará chantajear".
Con estas palabras la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, respondió al anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que impondrá aranceles adicionales a su país y a otros siete aliados europeos por su oposición a su plan para hacerse con Groenlandia.
"¡La paz mundial está en juego! China quiere Groenlandia, y Dinamarca no puede hacer nada al respecto", afirmó el sábado el mandatario republicano a través de su cuenta de Truth Social y, acto seguido reveló que los productos que lleguen a EE.UU. procedentes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia pagarán una tarifa del 10%. El porcentaje se elevará al 25% en junio y seguirá así hasta que las autoridades danesas acepten venderle la isla ártica.
Trump hizo su anuncio días después de que los países sancionados enviaran una misión militar a Groenlandia para reforzar la seguridad del territorio.
Aunque los gobiernos de los países afectados han iniciado contactos diplomáticos con la administración estadounidense y han mostrado su "disposición a entablar un diálogo basado en los principios de soberanía e integridad territorial", en esta ocasión algunos han enviado señales que indican que se están preparando para un pulso sin precedentes con Washington.
Y prueba de ello es la petición del presidente galo, Emmanuel Macron, quien ha solicitado a sus pares de la Unión Europea (UE) que activen el Instrumento Anticoerción Económica (ACI, por sus siglas en inglés), conocido como la "bazuca comercial", para responder a la "inaceptable" amenaza de Trump.
Un blindaje contra presiones extranjeras
El ACI fue aprobado en 2023 por la UE y es un arma "disuasoria" para resolver conflictos comerciales, según se explica en el sitio web del Parlamento Europeo.
Además, de buscar "disuadir a los terceros países de ejercer medidas coercitivas contra los intereses de la Unión", el instrumento "en última instancia permite la aplicación de medidas de respuesta".
¿Cuáles son esas medidas retaliatorias que prevé? El instrumento autoriza "la imposición de restricciones comerciales, en forma, por ejemplo, de mayores aranceles, de licencias de importación o exportación, de restricciones al comercio de servicios o al acceso a la inversión extranjera directa o a la contratación pública".
De aprobarse la petición gala, la UE podría no solo imponer tarifas adicionales a las importaciones estadounidenses, sino que también podría impedir a las empresas de ese país comprar acciones en firmas de cualquiera de sus 27 Estados miembro, recibir financiamiento público o privado, y participar en licitaciones para contratos públicos con sus gobiernos.
Asimismo, el ACI autoriza a la UE a exigir una "reparación" económica al país que ejerza la coerción en su contra.
Con China y EE.UU. en la mira
El texto fue diseñado para desalentar a terceros países de "intentar presionar a la UE o a un Estado miembro para que tome una decisión concreta aplicando, o amenazando con aplicar, medidas que afectan al comercio o a la inversión".
"Este instrumento nos permite reaccionar rápidamente ante la presión de otros países", aseguró el eurodiputado alemán Bernd Lange luego de la aprobación de la normativa.
"Ahora tenemos una amplia gama de contramedidas, completando las herramientas defensivas a nuestra disposición. Si bien el objetivo es sobre todo disuasorio, también podremos actuar si es necesario para defender la soberanía de la Unión", agregó el legislador germano.
Las autoridades comunitarias comenzaron a diseñar el ACI poco después de terminada la primera presidencia de Trump, durante la cual las relaciones comerciales trasatlánticas sufrieron varios impasses. Sin embargo, fue un incidente que afectó a Lituania en 2021 el que terminó de impulsar la iniciativa.
Ese año, China impuso restricciones comerciales al país báltico, luego de que sus autoridades anunciaran que mejorarían sus relaciones comerciales con Taiwán, isla a la que el gigante asiático considera como una "provincia rebelde" y cuya anexión persigue.
"Pocos meses después del anuncio, las empresas lituanas denunciaron dificultades para renovar o celebrar contratos con empresas chinas. Además, tuvieron problemas con envíos que no se despachaban y con la denegación de solicitudes de importación", se recuerda en el sitio web del Parlamento Europeo.
En su momento, la UE justificó la aprobación del ACI alegando que la "coerción" no está contemplada en los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y, por lo tanto, no se pueden resolver a través del sistema de solución de diferencias de la OMC.
El año pasado, cuando Trump inició su guerra arancelaria global y golpeó a la UE se sondeó la posibilidad de aplicar el instrumento. Sin embargo, en esa ocasión desde Bruselas se optó por recurrir simplemente al diálogo.
Agotar la diplomacia
Antes de solicitar la activación del ACI, Macron había dejado en claro su malestar con el anuncio de Trump.
"Ninguna intimidación ni amenaza nos influirá, ni en Ucrania, ni en Groenlandia, ni en ningún otro lugar del mundo", declaró.
Además del mandatario galo, otro líder europeo que ha hablado sobre la llamada "bazuca comercial" de la UE fue el primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, quien este domingo recordó que el instrumento "está sobre la mesa".
No obstante, en una entrevista con la radiotelevisión pública irlandesa, Martin abogó por agotar la vía del diálogo primero.
Otros líderes europeos, incluso de alguno de los países amenazados por Trump, también han abogado por la diplomacia antes de prepararse para batallar comercialmente con EE.UU.
"Debemos ser muy cuidadosos para no entrar en una guerra comercial que se salga de control. No creo que nadie se beneficie de eso", declaró el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store, a la cadena NRK.
El comercio de bienes y servicios entre la UE y EE. UU. alcanzó los US$1,8 billones en 2023. Esto significa que cada día, bienes y servicios por valor de US$5.000 millones cruzan el Atlántico entre la UE y EE. UU., de acuerdo con la Comisión Europea.
En materia de bienes, la UE mantenía un superávit de más de US$170.000 millones, mientras que lo que se refiere a los servicios el ganador era EE.UU., con casi US$120.000 millones.
El pasado julio, Washington y Bruselas llegaron a un acuerdo mediante el cual el primero redujo los aranceles del 25% al 15%, a cambio de que el segundo se comprometiera a invertir miles de millones de dólares en el sector industrial y de defensa estadounidense.
La posibilidad de que este pacto sea congelado también está sobre la mesa.
Los embajadores de los 27 países de la UE tenían previsto reunirse de emergencia este domingo para analizar la situación y evaluar los siguientes pasos.
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