Las guacamayas rojas son aves tropicales emblemáticas cuyas poblaciones están disminuyendo. Para cambiar el destino de la especie, los científicos están trabajando para contrarrestar un método de crianza letal que condena a muchas crías a la muerte.
Parker ni siquiera había abierto los ojos cuando una mano lo arrebató de su nido.
Era una mañana de lunes de noviembre de 2018 en la Reserva Nacional de Tambopata, en lo profundo de la Amazonía peruana; la cría, todavía sin plumas, estaba débil y baja de peso, apenas más larga que un dedo medio. Era el menor de cuatro hermanos y, por ello, estaba casi con toda seguridad condenado a morir de hambre.
Al pie del árbol se encontraba Gabriela Vigo-Trauco, la científica peruana que orquestó este rescate.
Después de estudiar a estas aves por más de dos décadas, Vigo-Trauco había descubierto que las guacamayas rojas dejan morir de hambre a sus crías más jóvenes a propósito.
La científica de la Universidad Texas A&M pudo comprobar que casi ninguna de las terceras y cuartas crías en nidadas de varios huevos sobrevive, y que alrededor del 25% de las segundas crías sufre la misma suerte.
Este método de crianza brutal fue, en su momento, una estrategia de supervivencia.
Ahora, se ha convertido en un obstáculo importante para la recuperación de esta especie en declive, víctima de la caza furtiva y la tala, las cuales han llevado a una de sus subespecies al borde de la extinción en todo México y Centroamérica.
En 2017, Vigo-Trauco puso en marcha una misión de rescate muy poco habitual, y fue gracias a esa estrategia que dio con el polluelo al que le dio el nombre de Parker.
Su objetivo era reclutar parejas de guacamayos rojos silvestres para que actuaran como padres adoptivos de las crías condenadas.
Al convencer a las aves silvestres de asumir esta tarea, esperaba probar una nueva vía de salvación para las crías desatendidas de Perú, y para la especie en su conjunto.
¿Por qué las guacamayas rojas descuidan a sus polluelos más pequeños?
Es imposible no ver a las guacamayas rojas. Su plumaje carmesí resalta sobre el verde del bosque, y sus graznidos se escuchan mucho antes de verlas.
Cada hembra puede poner hasta cuatro huevos por temporada, pero por lo general solo una o dos crías llegan a volar fuera del nido.
"Los padres, y en particular la madre, dejaban de lado [al más pequeño]", afirma Vigo-Trauco, codirectora de The Macaw Society, una organización peruana de conservación que reveló este comportamiento tras instalar cámaras en los nidos en 2007.
"El polluelo pasa frío y grita; cuando llega el padre, alimenta a la madre y a las [primeras y segundas] crías, pero deja al tercero gritando".
No se observó acoso entre hermanos ni que estuviera relacionado con la disponibilidad de alimentos en el área. Entonces, ¿por qué descuidan los padres a sus crías más pequeñas?
Vigo-Trauco opina que a los padres les resulta difícil atender a crías que se encuentran en etapas de desarrollo distintas. Incluso una diferencia de cuatro o cinco días en la eclosión puede ser determinante, porque los polluelos necesitan regímenes de alimentación, hasta temperaturas de nido, muy distintas.
Los padres se ven obligados a elegir, explica. Si se esfuerzan demasiado por alimentarlos a todos, corren el riesgo de que ninguno sobreviva.
Cómo ayudan los padres de acogida de animales silvestres
Para las poblaciones relativamente saludables de guacamayas rojas de la Amazonía peruana, la pérdida de los polluelos más jóvenes tiene menos repercusiones.
Pero en países donde los conservacionistas pelean en contra de cazadores furtivos y madereros por la supervivencia de cada ave, Vigo-Trauco dice que la muerte de así sea un puñado de polluelos es un desastre.
Criar a mano a los polluelos rechazados es una solución posible.
Sin embargo, pueden pasar entre un mes y medio y tres meses hasta que puedan emprender el vuelo.
Además, los loros criados en cautividad tienen tasas de supervivencia notoriamente bajas: les cuesta alimentarse en libertad, identificar a los depredadores y formar bandadas.
Por eso es que el equipo de Vigo-Trauco recurrió a la idea de usar padres adoptivos silvestres.
Después de capturar a Parker en 2018, el equipo de Vigo-Trauco lo alimentó a mano en su estación de campo durante tres semanas, siguiendo un horario riguroso de intervalos de dos horas.
Igualmente, examinaron los nidos del bosque para encontrarle al polluelo una familia adoptiva adecuada que le enseñara a desenvolverse como un ave silvestre.
Esta técnica había sido probada anteriormente por avicultores que criaban guacamayas en cautividad —entorno donde las condiciones están controladas y el intercambio de nidos implica simplemente cruzar un pasillo con el polluelo—, y también se basa en experimentos realizados con otras aves silvestres, como las cotorras hombroamarillo en Venezuela durante la década de 1990.
Finalmente, el 22 de diciembre se puso a Parker en un nido nuevo y su madre adoptiva, Tambo, empezó a acicalarlo de inmediato.
Pocos meses después, pudo emprender el vuelo. Fue apenas el cuarto polluelo en conseguirlo después de décadas de observaciones de nidos silvestres en Tambopata.
El equipo obtuvo resultados parecidos con otros 25 polluelos rescatados entre 2017 y 2019.
Otros tres fueron adoptados con éxito, pero no lograron independizarse (ya que murieron a causa de un rayo, un depredador y una enfermedad).
Ya en 2019, Vigo-Trauco se sentía más segura: "Me sentía como si estuviera jugando ajedrez: moviéndome de un lado a otro para ver qué era posible".
Las deficiencias del sistema de acogida
Aunque la crianza en condiciones silvestres facilita el avance, trae consigo muchos desafíos.
Es una labor costosa.
Durante su experimento de tres años en Tambopata, Vigo-Trauco pudo contar con fondos suficientes para cubrir los salarios, el alojamiento y el equipo de un equipo de 20 personas.
Pero dice que que una iniciativa así de ambiciosa "no es fácil de replicar".
Además, es una tarea difícil de llevar a cabo.
Rony García-Anleu es director de investigación biológica de la Wildlife Conservation Society en Guatemala.
Fue pionero en la implementación del método de adopción en las últimas poblaciones de guacamaya roja que quedan en el país y coautor del artículo de Vigo-Trauco sobre la crianza por padres adoptivos.
Sin embargo, la última vez que el equipo de García-Anleu introdujo un ave en un nido de acogida en Guatemala fue en 2019.
La crianza por padres adoptivos en estado silvestre requiere de una sincronización perfecta, según cuenta.
Es necesario adentrarse kilómetros en la selva para localizar un nido con un polluelo en peligro y, después, encontrar una pareja con un nido adecuado que esté vacío o uno que contenga un polluelo de edad parecida.
En cambio, su equipo les enseña a las guacamayas a volar, a alimentarse y a establecer vínculos sociales dentro de una jaula de grandes dimensiones, para después liberarlas cuando están listas.
Volando hacia adelante
A pesar de sus defectos, la técnica de crianza en libertad está sirviendo de base para el trabajo con otras especies de loros, desde Argentina hasta Centroamérica, señala Vigo-Trauco.
Además, desde 2020 ha estado probando una variante: prescindir por completo de la fase de crianza a mano y trasladar los polluelos de un nido a otro tan pronto como nacen.
Este nuevo enfoque exige un mayor seguimiento, pero necesita menos cuidados intensivos para los recién nacidos, lo que reduce los costos operativos.
De igual manera, ya ha dado resultados positivos en el segundo año del proyecto: se logró intercambiar con éxito los polluelos de dos nidos —cada uno con dos crías de edades muy dispares— para que los padres pudieran criar a dos polluelos de edad similar.
Vigo-Trauco cree que esto podría abrir la puerta a fomentar esta práctica en lugares con menos recursos.
"Es gratificante ver que nuestra población, relativamente más sana, nos permitió convertirnos en una fuente de conocimiento para otros", afirma Vigo-Trauco.
En cuanto a Parker, logró dejar el nido y alzar el vuelo.
El equipo de Vigo-Trauco volvió a verlo en septiembre de 2019; ya era un guacamayo joven y seguro de sí mismo que volaba junto a sus padres adoptivos y su hermano.
"Era una familia 'normal’", comenta, "con dos crías".
Esta es una adaptación al español de una historia publicada originalmente por BBC Future. Si quieres leer la versión en inglés, haz clic aquí.
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