Una foto contemporánea en blanco y negro de Lizzie Borden
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Al dramatizar vívidamente las vidas de asesinos infames, los realizadores Ryan Murphy e Ian Brennan han convertido en un éxito rotundo Monster ("Monstruo"), su show de antología de crímenes de la vida real en Netflix.

El asesino en serie Jeffery Dahmer, los hermanos parricidas Lyle y Erik Menéndez, y el homicida y profanador de tumbas Ed Gein todos han sido recibido el tratamiento "Monster", representaciones que Murphy afirma buscan abordar un interrogante: ¿Los monstruos nacen o se hacen?

Advertencia: este artículo contiene detalles que pueden resultar perturbadores para algunos de los lectores.

Para la cuarta temporada, el dúo seleccionó a Lizzie Borden como tema de su especulación creativa. Y no han sido los primeros. Durante décadas, novelistas, dramaturgos, poetas, y hasta compositores de ópera y músicos de rock se han inspirado en la historia macabra de la mujer estadounidense acusada de dos asesinatos espeluznantes en agosto de 1892.

Es un hecho tan infame en la historia del crimen en EE.UU. que los niños en la escuela todavía recitan la cancioncilla: "Lizzie Borden tomó un hacha y le propinó a su madre 40 trancazos / Y cuando vio lo que había hecho, le dio a su padre 41" ("Lizzie Borden took an axe and gave her mother 40 whacks / And when she saw what she had done, she gave her father 41").

Un crimen desgarrador

Mientras la tonadilla podría estar identificando erróneamente a la persona culpable, también exagera el número de golpes, así como el arma (realmente una hachuela, suficientemente pequeña y ligera para blandir con una mano).

Pero la secuencia de los eventos es precisa, quien sea que haya matado a Andrew y Abby Borden una cálida mañana de verano en Fall River, Massachusetts, empezó con Abby. Tenía 64 años, era la segunda esposa de Andrew y madrastra de sus dos hijas solteras Emma, de 41 años, y Lizzie, de 32.

Más de una hora después, cuando Andrew regresó a casa después de hacer mandados, el también se encontró con la muerte. Convocada por Lizzie, la policía encontró a su padre en el sofá de la sala, casi irreconocible, tras 11 golpes de hachuela.

Tal fue la brutalidad del crimen que, al principio, las autoridades no sospecharon de Lizzie, una apacible mujer que enseñaba en la Iglesia Congregacional Central de Fall River, pero en la indagatoria cambió continuamente el recuento de sus movimientos en la mañana de los asesinatos, cuando solo ella y Bridget Sullivan, la empleada doméstica irlandesa de la familia, se encontraban en la casa. (Emma estaba de vacaciones y un huésped de la casa había salido).

Además, aunque Lizzie y su hermana lo negaron, los amigos y vecinos estaban al tanto de las tensiones en el hogar. Andrew era un hombre rico pero tacaño que forzaba a sus hijas a vivir en una zona ruinosa del pueblo y escatimar en los gastos hogareños, mientras le daba dinero a la familia de su nueva esposa.

Una foto contemporánea en blanco y negro de un hombre maduro de fin de los 1800. Viste un saco y chaleco negro sobre una camisa blanca, un corbatín negro y cuello almidonado
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Andrew Borden, el padre de Lizzie, era un hombre rico pero tacaño y prefería dar su dinero a su nueva esposa que a sus hijas.

Después de que un boticario local reportó que Lizzie había intentado comprar el venenoso ácido prúsico la víspera de los asesinatos, el juez ordenó su arresto y encarcelamiento.

Luego, en diciembre, una amiga atestiguó ante un gran jurado que había Lizzie quemado un vestido (supuestamente el suyo) en el fogón unos días después de las matanzas. Fue acusada formalmente de asesinato y se fijó el siguiente junio como la fecha para el juicio.

En su libro Lizzie Borden on Trial: Murder, Ethnicity and Gender ("El juicio de Lizzie Borden: asesinato, etnicidad y género"), el historiador contemporáneo Joseph Conforti, oriundo de Fall River, relata cómo Lizzie, con el dinero de su fenecido padre, contrató a un abogado de primera de Boston para defenderla frente a un jurado totalmente masculino. (Únicamente hombres podían servir como jurados en esa época).

"Se presentó como una soltera indefensa", escribió Conforti. "Su abogado le indicó que se vistiera de negro. Compareció ante el tribunal con un corsé apretado, vestida en atuendos largos y sosteniendo un ramo de flores en una mano y un abanico en la otra".

Un dibujo en blanco y negro de  la época del proceso muestra a Lizzie Borden con su abogado
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Este dibujo de la época del proceso muestra a Lizzie Borden con su abogado, quien le aconsejó que vistiera de negro, según el historiador Joseph Conforti.

Un misterio irresoluto con impacto cultural

Debido a que el arma asesina nunca se encontró, y que la evidencia de la visita sospechosa a la farmacia fue declarada inadmisible, el caso contra Borden siguió siendo circunstancial.

El jurado, convencido de que Lizzie no tenía la fuerza física ni la depravación moral de ser lo que la fiscalía llamó un "salvaje… demente demonio", la exoneró después de una breve deliberación.

Pero nadie más fue enjuiciado por las desgarradoras matanzas, y Lizzie vivió bajo la sombra de sospecha y rechazada por muchos en su pueblo natal por el resto de su existencia.

Entonces, ¿por qué la historia de Lizzie Borden continúan siendo tan fascinante, especialmente para los escritores?

"Hay algo sobre una exoneración que no es concluyente", comenta a la BBC Cara Robertson, autora de "El juicio de Lizzi Borden".

"Y el caso tiene mucho de lo que buscamos en una novela detectivesca: un número limitado de sospechosos, gira en torno a coartadas basadas en los horarios, y si decimos que Lizzie Borden es la asesina, entonces esta historia es verdaderamente un profundo drama psicológico".

Escritores de ficción han explorado a Borden y su círculo en decenas de novelas, historias y recuentos.

El espeluznantemente claustrofóbico cuento de corto de Angela Carter de 1982, The Fall River Axe Murders ("Los asesinatos con hacha de Fall River"), plantea una nueva versión de las horas antes de los asesinatos.

"Cada imagen sugiere que el mundo de Lizzie está sobrecalentado, es literalmente hediondo, y emocionalmente atrofiado", escribió Celeste Ng, autora de Little Fires Everywhere ("Pequeños inciendios en todas partes"), en la publicación Fiction Writer’s Review. "Nunca vemos el golpe de la hachuela. No hay necesidad de verlo".

Una foto promocional de la película de TV "La leyenda de Lizzie Borden" con Elizabeth Montgomery sosteniendo un hacha que le cubre mitad de la cara, sobre un fondo negro
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Elizabeth Montgomery fue nominada a un premio Emmy por su representación de Lizzie Borden en 1975.

En el último medio siglo se han producido tres destacadas versiones fílmicas de las matanzas, empezando con "La leyenda de Lizzie Borden", en 1975, una película de televisión de la cadena ABC críticamente elogiada. Elizabeth Montgomery, famosa por la serie "Hechizada", recibió una nominación al Emmy por su representación de Lizzie.

En esta, la sospechosa es una mujer victoriana, distante y de mirada fría, alguien que no revela nada, mucho menos una confesión de asesinato. Aunque nunca se aborda directamente el asunto de culpabilidad, la Borden de Montgomery blande la hachuela en escenas oníricas retrospectivas y especulativas.

Christina Ricci protagonizó a la acusada de asesinato en la película de TV del canal Lifetime de 2014, Lizzie Borden Took an Ax ("Lizzie Borden tomó un hacha"). Ricci interpretó a Lizzie como un personaje moderno reconocible: la malévola, calculadora, perversa chica de escuela.

Según una crítica en la revista especializada Hollywood Reporter, Ricci "se deleita con cada momento de su interpretación, ampliando la intensidad de sus ojos alocados sin caer en la exageración". El canal Lifetime continuó con el tema al año siguiente con una miniserie de ocho episodios "Las crónicas de Lizzie Borden".

Chloe Sevigny en una foto publicitaria de la película "Lizzie".
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Entre la diferentes versiones del caso, la que protagonizó Chloe Sevigny incluye un amorío entre Lizzie y su empleada doméstica.

Lizzie, un thriller psicológico con Chloe Sevigny en el papel principal es un recuento con ángulo feminista. Borden es la hija oprimida impulsada a cometer el crimen incitada por su amor a la empleada doméstica (Kristen Stewart), a quien Andrew asaltó sexualmente. (Un amorío entre Borden y Sullivan también fue imaginado en la novela de Evan Hunter de 1984, Lizzie).

Sevigny investigó el caso como un proyecto personal durante casi una década antes de producir la película y protagonizarla. Para ella, Borden era "como una fuera de la ley estadounidense que lucha contra el patriarcado".

Una nueva dramatización

Los televidentes de "Monstruo: la historia de Lizzie Borden" pueden esperar algo más cercano a la interpretación de Sevigny que la de Ricci.

La nueva Lizzie, Ella Beatty (hija de las estrellas Warren Beatty y Annette Benning) ha mencionado que el programa explora "un legado de ira femenina y de reacción ante las circunstancias que se les presentan".

Ella Beatty como Lizzie Borden en el nuevo drama de Netflix. Porta un vestido azul de cuello alto, decorado con plumas pequeñas. Su cara y ropa están salpicadas de sangre
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Ella Beatty protagoniza a Lizzie Borden en el nuevo drama de Netflix de los realizadores Ryan Murphy e Ian Brennan.

En una entrevista reciente, el realizador Ryan Murphy afirmó que disfrutó investigar el caso de Borden porque "en muchos sentidos, se puede analizar cómo aborda el tema de la mujer y la sociedad, y es algo muy actual".

El corto publicitario de "Monstruo" da una pista de que, una vez más, Lizzie estará envuelta en una relación íntima con Bridget Sullivan.

La autora Cara Robertson, que pasó más de 30 años estudiando y escribiendo sobre el caso Borden, cuanta a la BBC que no le sorprende que muchos novelistas y realizadores cinematográficos hayan "encontrado la historia tal cual como es un poco inadecuada… durante mucho tiempo simplemente le inventaban un interés amoroso masculino. Más recientemente encontraron a alguien más en la casa, específicamente la empleada doméstica".

Pero esa opción, señala Robertson, queda debilitada por algunos hechos conocidos del trato de Borden a Sullivan. "Supongo que un romance es posible, pero también es cierto que Lizzie nunca se molestó en llamarla por su propio nombre". En cambio, Lizzie se refería a Sullivan como Maggie, el nombre de la anterior empleada doméstica.

Ella Beatty, vestida de largo negro, posa frente a una pancarta de Netflix que anuncia en rojo el drama "Monstruo: la historia de Lizzie Borden", durante el lanzamiento del drama. 16 de septiembre 2026
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"Monstruo: la historia de Lizzie Borden" se estrenó en Netflix el 17 de septiembre 2026.

Un giro curioso en esta temporada de "Monstruo" es que entrelaza una segunda historia, la de una asesina más contemporánea. Algunas escenas incluirán a Sarah Paulson interpretando a Aileen Wuornos, una trabajadora sexual en Florida condenada en 1992 de matar a siete de sus clientes hombres.

Al vincular ambos casos, los realizadores de "Monstruo" parecen estar enfatizando algo más importante: mientras que es mucho menos probable que las mujeres maten hombres, es algunas circunstancias su ira se puede tornar asesina.

No se sabe si Borden misma se haya comportado violentamente antes o después del caso, así que ¿qué pudo haberla motivado a tomar una hachuela con propósito letal, si en realidad lo hizo? Dado que nunca tendremos la respuesta, el nuevo "ángulo" que le da "Monstruo" a ella no será la última palabra que se diga sobre el tema.

Otras mentes imaginativas revisitarán los eventos de agosto de 1892, investigando un crimen brutal que sigue causando desconcierto.

BBC News Mundo

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