Al atacar a Irán y matar al líder supremo del régimen Alí Jamenei, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho una apuesta enorme: que puede tener éxito donde presidentes anteriores fracasaron, utilizando la fuerza militar estadounidense para reconfigurar Medio Oriente.
Trump proclamará una victoria generacional si Estados Unidos logra destruir por completo el programa nuclear de Irán y provocar un cambio de régimen en Teherán utilizando únicamente el poder aéreo, incluso si desde Washington no parece haber un plan claro sobre lo que vendría después de la República Islámica.
Pero si el ataque militar, denominado Operación Furia Épica por el Pentágono, fracasa o desencadena una conflagración regional más amplia que exija una participación continua de Estados Unidos, Trump podría perjudicar su legado, así como las posibilidades de los republicanos de mantener el control del Congreso en las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre.
El presidente dejó claro lo que está en juego en unas declaraciones realizadas a primera hora del sábado, cuando anunció el inicio de una campaña militar en Irán.
"Podrían perderse héroes estadounidenses", dijo Trump. Argumentó que ese sería un precio necesario para infligir daño a un régimen que, según él, ha sembrado el caos en Oriente Medio desde que tomó el poder en 1979.
"Durante 47 años, el régimen iraní ha coreado 'Muerte a América’", afirmó Trump. Y añadió más tarde: "No vamos a tolerarlo por más tiempo".
Pero mientras el mundo espera ver qué hará el régimen iraní tras la muerte de su líder supremo, está por verse si Trump logrará evitar una campaña militar prolongada.
También es una incógnita si podrá convencer a la opinión pública estadounidense -y especialmente a su base MAGA, que en gran medida se opone a las intervenciones estadounidenses en el extranjero- de apoyar otra incursión en Medio Oriente.
Es un momento decisivo para Trump, quien regresó al cargo hace poco más de un año con la promesa de poner fin a las llamadas "guerras eternas", como las que Estados Unidos libró en Afganistán e Irak, pero ha lanzado operaciones militares en Irán, Venezuela y Siria, entre otros países.
El temor a un conflicto prolongado
Los bombardeos de Estados Unidos e Israel se produjeron después de que la Casa Blanca advirtiera de un ataque si el régimen no aceptaba un acuerdo para abandonar su programa de armas nucleares, dejar de producir misiles balísticos y retirar su apoyo a grupos aliados como Hamás y Hezbolá.
Tras concentrar una enorme fuerza militar en la región, Trump pasó la noche del viernes supervisando el ataque a medida que se desarrollaba junto a sus principales asesores en su residencia de Florida, Mar-a-Lago.
En Washington, el vicepresidente JD Vance, la directora de Inteligencia Nacional Tulsi Gabbard y otros altos funcionarios de la administración se reunieron en la Sala de Situación de la Casa Blanca, según una fuente familiarizada con el asunto, y se conectaron a una línea de conferencia con Trump para seguir el bombardeo en tiempo real.
La muerte de Jamenei representa una gran escalada, pero los analistas advierten que podría escapar al control de Trump.
"El dado ya está echado y ahora Estados Unidos tiene que llegar hasta el final para lograr un cambio de régimen. El problema es que no se puede hacer eso sin tropas sobre el terreno", dijo Mohammed Hafez, profesor de la Escuela de Posgrado Naval.
Los ataques de represalia de Irán contra varios aliados de Estados Unidos en la región -Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y otros- indicaron que el régimen planea responder de forma más agresiva que tras el ataque estadounidense del año pasado, añadió.
"La estrategia del régimen iraní será crear un conflicto regional que afecte la economía global y la economía estadounidense, y eso no sería algo positivo para Trump", señaló Hafez, experto en violencia política islamista y política de Medio Oriente. "Esto podría convertirse en un atolladero".
Un conflicto prolongado en Medio Oriente podría afectar otras prioridades de Trump en la región, como la reconstrucción de Gaza tras la guerra entre Israel y Hamás y el fortalecimiento de los lazos con Arabia Saudita.
También podría alejar a sus votantes en un momento en que sus índices de aprobación presidencial se han visto golpeados por la frustración de los estadounidenses con el costo de la vida y otros asuntos internos.
En las últimas semanas, varios altos funcionarios de la administración expresaron preocupaciones sobre una gran operación militar en Irán, según un exfuncionario de la primera administración de Trump que sigue cercano a su equipo y conoce las deliberaciones internas en la Casa Blanca..
Se dice que las divisiones se desarrollaron en privado mientras Trump amenazaba públicamente con atacar a Irán y ordenaba el mayor despliegue militar estadounidense en Medio Oriente desde la invasión de Irak en 2003.
Trump proyectó confianza sobre la misión el sábado tras decidir lanzar el ataque y poner fin a semanas de especulación sobre un posible bombardeo. Pero también envió señales contradictorias que suscitaron nuevas preguntas sobre cuáles son los objetivos de guerra de Estados Unidos.
"Puedo prolongarlo y tomar el control de todo, o terminarlo en dos o tres días" y mantener la amenaza de nuevos ataques sobre la mesa, dijo Trump a Axios.
Más tarde afirmó en redes sociales que "el bombardeo intenso y preciso… continuará, sin interrupción durante toda la semana o el tiempo que sea necesario".
Las declaraciones subrayaron lo que los críticos describen como el enfoque improvisado de Trump en política exterior y su falta de interés en sentar las bases para ganar el apoyo de los legisladores y del público antes de lanzar ataques militares.
Es ese mismo enfoque poco convencional el que, según sus aliados y partidarios, le ha permitido acumular éxitos, incluido un alto el fuego acordado en Gaza y un mayor compromiso financiero europeo con la OTAN.
Sin aprobación del Congreso
Trump hizo poco de antemano para presentar ante el público estadounidense un argumento detallado sobre por qué es de su interés iniciar una guerra con Irán. El presidente pudo haber utilizado su discurso sobre el Estado de la Unión la semana pasada para exponer sus razones, pero decidió no hacerlo.
El presidente lanzó la campaña militar sin buscar primero la aprobación del Congreso. Sin embargo, la mayoría de los republicanos expresaron su apoyo a la medida este sábado.
"Irán está enfrentando las severas consecuencias de sus acciones malvadas", dijo el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, en un comunicado. "El presidente Trump y la Administración han hecho todos los esfuerzos posibles para buscar soluciones pacíficas y diplomáticas en respuesta a las sostenidas ambiciones y el desarrollo nuclear del régimen iraní, el terrorismo y el asesinato de estadounidenses e incluso de su propio pueblo".
Pero la falta de coordinación con el Congreso ha enfurecido a los demócratas y a algunos miembros del propio partido de Trump que se oponen a los ataques estadounidenses.
"Donald Trump está arrastrando a Estados Unidos a una guerra que el pueblo estadounidense no quiere", enfatizó en un comunicado la exvicepresidenta y candidata demócrata en 2024, Kamala Harris. Añadió que "nuestras tropas están siendo puestas en peligro por la guerra elegida por Trump".
El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, afirmó que la administración no proporcionó "detalles críticos sobre el alcance y la inmediatez de la amenaza" al Congreso ni al pueblo estadounidense. "Los ciclos erráticos de Trump de arremeter y arriesgar un conflicto más amplio no son una estrategia viable", señaló.
La fuerte reacción de los demócratas el sábado sugiere que Trump podría verse obligado a librar una batalla política en casa mientras dirige la nueva guerra en Medio Oriente, justo cuando comienzan las elecciones primarias de cara a las cruciales elecciones legislativas de noviembre.
Los demócratas de la Cámara de Representantes celebrarán una reunión el domingo por la noche para discutir su respuesta a la campaña militar, según dos fuentes que hablaron bajo condición de anonimato para comentar los planes.
El líder de la minoría en la Cámara, Hakeem Jeffries, dijo que los demócratas reanudarán la próxima semana su intento de someter a votación una resolución para limitar los poderes de guerra de Trump en Irán.
"Es fácil arrestar al líder de otro país, como en Venezuela, pero ¿qué haces en los días siguientes?", dijo un alto asesor demócrata de la Cámara. La administración "no ha articulado una estrategia ni un objetivo".
Trump, por su parte, señaló a la cadena NBC el sábado: "En algún momento me estarán llamando (desde Irán) para preguntarme a quién me gustaría (como líder). Solo estoy siendo un poco sarcástico cuando digo eso".
Y aunque las elecciones legislativas de noviembre serán cruciales para definir qué puede lograr Trump durante el resto de su mandato -como han descubierto presidentes anteriores-, su decisión de lanzar una acción militar extraordinaria en Medio Oriente podría resultar aún más trascendental a la hora de definir su legado.
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