Foday Musa, que tiene una perilla blanca, luce solemne. Lleva una camiseta amarilla y negra y un gorro de punto blanco y negro, y detrás de él hay una ventana con marcos pintados de azul.
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Foday Musa no ha visto a sus hijos desde hace casi dos años.

Foday Musa parecía destrozado mientras escuchaba el último mensaje de voz que recibió de su hijo.

Dura 76 segundos y el joven suena desesperado. Llora y suplica la ayuda de su padre.

"Es muy duro escucharlo. Oír su voz me duele", dijo Musa a BBC Africa Eye, que tuvo acceso exclusivo a una unidad policial que le ayudó en la búsqueda de dos de sus hijos, víctimas de estafadores.

En febrero de 2024, el hijo de 22 años y la hija de 18 de Musa, junto con otras cinco personas, fueron reclutados en su remota aldea de la región de Faranah, en el centro de Guinea, por agentes que les prometieron trabajo en el extranjero.

Los trabajos nunca se materializaron y los supuestos reclutadores resultaron ser traficantes de personas. El grupo fue llevado al otro lado de la frontera, a Sierra Leona, y retenido cautivo.

"Tengo el corazón destrozado. No puedo dejar de llorar. Si me miras a los ojos, puedes ver el dolor", dijo Musa.

La operación de rescate

Su caso fue recogido por la agencia policial mundial Interpol en Guinea, que pidió ayuda a su unidad en Sierra Leona. Así que el pasado agosto, Musa viajó a Makeni, en el centro de Sierra Leona, en un intento por encontrarlos.

Miles de personas en toda África Occidental están siendo engañadas por una estafa de tráfico de personas, conocida comúnmente como QNET.

Creada en Hong Kong, QNET es una empresa legítima dedicada al bienestar y al estilo de vida, que permite a las personas registrarse para comprar sus productos y venderlos en línea.

Su modelo de negocio ha sido objeto de algunas críticas, pero en África Occidental hay bandas criminales que utilizan su nombre como tapadera para sus actividades ilegales.

Los traficantes se dirigen a personas con la promesa de oportunidades de trabajo en lugares como Estados Unidos, Canadá, Dubái y Europa, y les piden que paguen grandes sumas de dinero en concepto de gastos administrativos antes de comenzar el trabajo.

Una vez que han pagado, a menudo son trasladados a un país vecino y se les dice que solo podrán viajar al extranjero cuando recluten a otras personas para el programa.

Sin embargo, incluso cuando traen a familiares y amigos, los trabajos nunca se materializan.

La propia QNET tiene en marcha una campaña en toda la región, con vallas publicitarias y anuncios en los medios de comunicación. Todos ellos llevan el eslogan "QNET contra las estafas" y la empresa ha rechazado las acusaciones de que está vinculada al tráfico de personas.

Comerciantes con mercancías en equilibrio sobre sus cabezas pasan frente a una gran valla publicitaria en Freetown, Sierra Leona, en la que se lee "QNET contra las estafas".
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Carteles como este, donde se lee "QNET contra las estafas", intentan advertir a la población de África Occidental sobre los estafadores que se hacen pasar por reclutadores de esa empresa.

Musa y su familia ya habían entregado US$25.000 a los traficantes, que incluían las cuotas de inscripción y el dinero extra pagado para intentar que sus hijos volvieran a casa. Viajar él mismo a Sierra Leona era su última esperanza.

Mahmoud Conteh, jefe de investigaciones de la unidad contra la trata de personas de la Interpol dentro de la policía de Sierra Leona, dijo que el caso era una prioridad para su unidad.

"Es muy fácil para estos traficantes maniobrar a través de cada una de nuestras fronteras en estos puntos de cruce ilegales", dijo a la BBC.

Cuando Conteh recibió un aviso de que un gran número de jóvenes estaban retenidos en un lugar de Makeni, Musa se unió a la policía en la redada en la propiedad con la esperanza de encontrar a sus hijos.

Había bolsas y ropa esparcidas por el suelo. Se cree que entre 10 y 15 personas dormían en cada habitación.

El equipo de la Interpol reunió a todos los que se encontraban dentro de la propiedad y descubrió que algunos de ellos tenían tan solo 14 años.

"La mayoría son guineanos. Solo hay un sierraleonés entre ellos. Todos los demás son guineanos", afirmó Conteh.

Jóvenes sentados en el suelo, con los rostros difuminados. Fueron encontrados en la casa que fue allanada por la policía en Makeni.
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La mayoría de los que se encontraron en la casa de Makeni eran de Guinea.

Los hijos de Musa no se encontraban entre ellos, aunque un joven dijo que habían estado allí la semana anterior, lo que suponía el primer avistamiento potencial de sus hijos en un año.

El grupo fue trasladado a la comisaría para ser interrogado antes de que 19 de ellos fueran llevados de vuelta a Guinea.

La policía afirma haber llevado a cabo más de 20 redadas como esta durante el último año, rescatando a cientos de víctimas de la trata de personas.

"Tienes que vender tu cuerpo"

A menudo, los traficantes trasladan a las víctimas a través de las fronteras, pero otras, como Aminata, una joven de 23 años de Sierra Leona cuyo nombre ha sido cambiado para proteger su identidad, son víctimas de la trata dentro de sus propios países.

Sentada en una silla de plástico con las laderas de las colinas de Wusum, en Makeni, a sus espaldas, Aminata contó a la BBC cómo una amiga le había presentado a unas personas que decían representar a QNET a mediados de 2024.

Superó con éxito una entrevista y le dijeron que haría un curso antes de volar a Estados Unidos para seguir estudiando y trabajando.

El único inconveniente era que tenía que pagar US$1.000 para participar en el programa.

Convencida de que era legítimo, su familia le dio el dinero que había ahorrado para sus estudios universitarios.

"Cuando te reclutan, te dan de comer y te cuidan. Pero, con el paso del tiempo, dejan de hacerlo", explicó a la BBC, añadiendo que fue entonces cuando tuvo que hacer un "esfuerzo adicional" para sobrevivir.

"Tienes que vender tu cuerpo y acostarte con hombres para poder conseguir dinero y así poder mantenerte".

Aminata contó que le dijeron que, si quería viajar, tenía que reclutar a otras personas para el programa.

Para ello, los traficantes le dieron un número internacional para que pareciera que ya estaba en el extranjero cuando se pusiera en contacto con ellos.

"Te llevan al aeropuerto y te vistes bien, como si estuvieras a punto de viajar. Te dan un pasaporte y documentos de viaje falsos", explicó.

"Luego te hacen una foto para que se la envíes a tus amigos y familiares".

Aminata logró convencer a seis amigos y familiares para que se unieran al plan, aún con la esperanza de que el trabajo en Estados Unidos se materializara. Nunca fue así.

"Me sentí muy mal porque malgastaron su dinero y sufrieron por mi culpa".

La retuvieron en algún lugar a las afueras de Freetown, la capital de Sierra Leona, durante aproximadamente un año, hasta que se dio cuenta de que el trabajo nunca llegaría.

Cuando Aminata no consiguió reclutar a nadie más, parece que los traficantes consideraron que ya no les era útil, y cuando decidió escapar, no la detuvieron.

Volver a casa después de todo lo que había pasado, sobre todo cuando todos pensaban que había estado viviendo en el extranjero, fue difícil.

"Tenía miedo de volver a casa", dijo.

"Les había dicho a mis amigos que había viajado al extranjero. Le había dicho lo mismo a mi familia. Pensaba en todo el dinero que me habían dado para llegar allí".

Contexto de impunidad

No hay estadísticas sobre el número de víctimas de este tipo de estafas laborales, pero en los medios de comunicación de África Occidental aparecen constantemente noticias sobre bandas que estafan a personas desesperadas que creen que estos planes de empleo en el extranjero son reales.

La BBC acompañó a la policía en una decena de redadas realizadas durante tres días en Makeni y conoció a cientos de jóvenes que habían sido víctimas de la trata en toda la región, procedentes de países como Burkina Faso, Guinea, Costa de Marfil y Malí.

La policía afirmó haber detenido a un total de 12 presuntos traficantes.

Sin embargo, la realidad es que solo hay unos pocos casos en los que se ha logrado una condena y las autoridades de la región, que cuentan con pocos recursos, a menudo se enfrentan a una ardua batalla para combatir este tipo de estafas.

Según las estadísticas del Departamento de Estado de EE.UU., entre julio de 2022, cuando se aprobó la ley contra la trata de personas en Sierra Leona, y abril de 2025, solo hubo cuatro condenas por tráfico de personas.

Musa nunca encontró a sus hijos y no tuvo más remedio que regresar a Guinea sin ellos a finales de septiembre.

Conteh, de Interpol, ha declarado a la BBC que los traficanteslos liberaron poco después.

La BBC ha confirmado que la hija de Musa regresó a Guinea, pero no ha vuelto a su pueblo y no ha querido ser entrevistada.

No se ha puesto en contacto con su padre, lo que pone de manifiesto la vergüenza que sienten muchas de las víctimas de esta estafa.

Se desconoce el paradero del hijo de Musa.

La situación sigue siendo desesperada para su padre.

"Después de todo lo que ha pasado, solo quiero que todo esto termine y ver a mis hijos", dijo Musa.

"Nos encantaría que volvieran al pueblo ahora, me encantaría que estuvieran aquí conmigo".

*Información adicional de Paul Myles, Chris Walter, Olivia Acland y Tamasin Ford.

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