Personal médico atendiendo a bebés recién nacidos afuera del hospital.
Registro fotográfico HUV
Videos del personal médico del Hospital Universitario del Valle atendiendo a recién nacidos al aire libre se hicieron virales en redes sociales.

Mientras un potente terremoto de magnitud 7,4 sacudía el occidente de Colombia, dejando cientos de muertos y graves daños materiales, Lady Gallego mantuvo la calma.

Después de más de un minuto de temblor, el miedo y la ansiedad comenzaban a apoderarse de los pasillos del Hospital Universitario del Valle, en Cali.

Pero la enfermera —coordinadora del área de pediatría— sabía que sobre ella y su equipo recaía una enorme responsabilidad: 105 pacientes pediátricos, entre ellos 36 recién nacidos.

"Mi prioridad era sacar a todos esos niños, desde los recién nacidos hasta los de 17 años", recuerda, aún conmovida.

"También sentía la necesidad de verificar que todos estaban bien: mis pacientes y mis compañeros de trabajo", añade en conversación telefónica con BBC Mundo desde Cali.

Cuando comenzó el sismo a las 7:34 a.m. del lunes 10 de agosto —el más fuerte que ha afectado a Colombia en la última década—, era el momento del cambio de turno. Gallego terminaba de dar instrucciones a su equipo en el servicio destinado a pacientes que habían sido sometidos a cirugía.

Como tantas otras veces, pensó que el temblor acabaría rápido.

"Generalmente me quedo muy quieta cuando está temblando. Me dije: 'Ya va a pasar’", cuenta.

Recuerda que le decían: "Jefa, está temblando", y que la tensión se fue convirtiendo rápidamente en urgencia.

"Yo les respondía: 'Tranquilos, tranquilos', intentando contener el pánico. Pero los sacudones eran cada vez más fuertes y la evacuación se volvió inevitable".

Enfermeras, médicos y familiares comenzaron a sacar a los pacientes uno a uno.

"Cada quien sacaba a un paciente con un familiar, cada persona se hacía cargo de un niño, hasta que no quedó ninguno en ese servicio", cuenta.

Pero el trabajo de Gallego no terminó ahí. Como coordinadora, debía asegurarse de que ningún área quedara atrás.

Recorrió uno a uno los seis servicios de pediatría del hospital, verificando que nadie quedara atrapado.

Relata que las unidades más críticas eran las de cuidados intensivos: la pediátrica y la neonatal.

"Allí había pacientes que no podíamos evacuar de inmediato porque estaban conectados a ventilación mecánica, o sea, con respiradores y demás.".

Primero salieron los que podían moverse por sí mismos. Después, cuando el temblor cedió, comenzó una evacuación más compleja.

"Una sensación inminente de muerte"

Lady Gallego, cordinadora del área de pediatría del Hospital Universitario del Valle, en Cali.
Cortesía del HUV
Lady Gallego, cordinadora del área de pediatría del Hospital Universitario del Valle, en Cali.

A varios pisos de distancia, en uno de los quirófanos, la anestesióloga Claudia Komaromi se enfrentaba a una situación igual de crítica.

Ese día estaba a cargo del programa de neuroanestesiología. A primera hora de la mañana ya había comenzado la sedación de una paciente de 63 años con un tumor cerebral, un estado que limita la movilidad y deja al paciente en condición de extrema vulnerabilidad.

Cuando empezó el temblor, no hubo margen para evacuar.

"No podíamos sacar a la paciente del quirófano y, por supuesto, no podíamos dejarla allí sola", explica la doctora Komaromi.

"Nos quedamos con ella, protegiéndola. Pensé: 'No puedo dejar a este ser humano aquí solo, indefenso’".

A medida que el terremoto se prolongaba, el miedo se hacía más intenso.

"Es una sensación inminente de muerte. Tú te quedas allí y de pronto te das cuenta de que en ese momento te puedes morir", describe.

Añade que en ese instante, le llegó un recuerdo de la infancia.

Cuando tenía 8 años, vivió un terremoto con maremoto en Tumaco, en el suroeste de Colombia, donde quedó atrapada junto a su madre.

Equipos de rescate trasladan una camilla afuera del Hospital Universitario del Valle (HUV), afectado por el terremoto en Cali, Colombia, el 13 de agosto de 2026.
EPA
Equipos de rescate moviendo una camilla afuera del Hospital Universitario del Valle.

"Recuerdo el abrazo de mi madre, diciéndome: 'Quédate tranquila, hija, ya va a pasar’".

Muchos años después, dice que intuitivamente utilizó ese mismo gesto con su paciente.

"La abrazaba y le decía: 'Quédate tranquila, que esto ya va a pasar’".

Cuenta que aquel recuerdo le dio fortaleza.

"Me ayudó a sostenerme y a sostener a la paciente".

Escena devastadora

Cuando finalmente lograron evacuar el quirófano, la escena afuera era devastadora.

Una de las torres del hospital había colapsado parcialmente. Allí se encontraban áreas críticas, incluida la unidad donde estaban hospitalizados recién nacidos y prematuros en estado delicado.

Seis personas perdieron la vida bajo los escombros.

Lorena León, jefa de comunicaciones del hospital, había llegado temprano a su oficina cuando comenzó el temblor.

"Estaba tratando de tomar mi primer café cuando empezó a temblar", relata. "Al principio fue suave, pero cuando las paredes empezaron a agrietarse, entendí que esto era grave".

Al salir al pasillo, se encontró con una evacuación masiva en marcha.

Esta vista aérea muestra el edificio del Hospital Universitario del Valle derrumbado tras el terremoto que sacudió Cali, Colombia, el 12 de agosto de 2026.
Getty Images
Vista aérea del Hospital Universitario del Valle tras el terremoto que sacudió Cali, Colombia, el 12 de agosto de 2026.

"Ya no había energía. Había mucho polvo, las paredes crujían… y la gente venía en turba", recuerda. "Todo el hospital tenía grietas".

Le sorprendió la rapidez de la respuesta.

"Todo el mundo ya tenía a los pacientes afuera. Fue impresionante", señala.

Asegura que desde pediatría —ubicada en el quinto piso— bajaban equipos enteros cargando bebés, niños e incluso camas completas por las escaleras.

"Entre 20 personas bajaban una cama con el paciente acostado. Imagínate el peso", prosigue.

En la unidad neonatal, los casos más críticos fueron evacuados primero y trasladados de inmediato a otros centros.

Cada servicio evacuó a sus pacientes con su propio personal, familiarizado con los protocolos y las necesidades específicas.

León asegura que incluso el personal administrativo se sumó a la ardua tarea: ayudaron a cargar equipos, mover balas de oxígeno y asistir en lo necesario.

Mientras tanto, ella asumió la coordinación de diferentes equipos en medio del caos.

"Todo el mundo me buscaba: que faltaban sábanas, gasas, especialistas… y yo tratando de canalizar todo".

En paralelo, lidiaba con una preocupación personal.

"No había señal. Yo pensaba en mi hijo de 5 años… hasta que logré comunicarme y supe que estaba bien".

A partir de ese momento, pudo concentrarse por completo en el hospital.

"Hay secuelas psicológicas, físicas"

Personal médico en el Hospital Universitario del Valle (HUV). Una de las alas del HUV se derrumbó parcialmente.
EPA
Personal médico del Hospital Universitario del Valle (HUV), que sufrió grietas y daños estructurales en varias de sus paredes.

La emergencia obligó a todo el personal a reorganizarse y trabajar contrarreloj.

Algunos equipos regresaron al edificio, pese al riesgo, para rescatar pacientes; otros permanecieron afuera, atendiéndolos.

"Nos asegurábamos de que estuvieran estabilizados y los acompañábamos a las ambulancias para trasladarlos a otros centros", explica Komaromi.

Durante gran parte del día, el hospital funcionó en modo de contingencia. Profesionales que no estaban de turno acudieron por iniciativa propia. Se habilitaron áreas de urgencia improvisadas y quirófanos de emergencia.

"Nos organizamos rápidamente en grupos de atención", añade la doctora.

Quienes estaban de turno trabajaron jornadas de hasta 12 horas antes de iniciar relevos.

Para ella, las secuelas son inevitables.

"Hay secuelas psicológicas, físicas y también en el funcionamiento del hospital. No podremos recuperar completamente la capacidad en varios meses".

En medio de la evacuación, hubo momentos especialmente difíciles. Uno de ellos fue cuando se encontraron con un adolescente de 16 años que no podía moverse por sí mismo.

"Una enfermera me dijo: 'No lo podemos dejar’", recuerda. "’¡Claro que no!', le respondí.

Lo subieron a una camilla y, entre una enfermera, una estudiante y un médico, lograron bajarlo por las escaleras.

Personal del Hospital Universitario del Valle con junto a las paredes agrietadas del centro médico.
EPA
El personal del Hospital Universitario del Valle afirma que la vocación de su profesión prevaleció: la prioridad de muchos fue salvar vidas.

Ese tipo de decisiones, tomadas en segundos, marcaron la diferencia y salvaron vidas.

Cuando el terremoto acabó, Gallego pensó inmediatamente en otra tarea que consideraba igual de importante.

"Busqué a mis compañeros, que todos estuviéramos bien y lo estaban. Una se cayó, pero no le pasó nada grave".

En total, más de 100 profesionales de la salud participaron en la respuesta ese día en un hospital con unas 500 camas, 117 de ellas de pediatría.

Durante horas trabajaron en espacios improvisados, al aire libre y bajo el sol inclemente.

Imágenes del personal del hospital cuidando y alimentando a los recién nacidos como si fueran suyos se hicieron virales en las redes sociales.

Ya pasadas las 4 de la tarde, la gerencia consiguió reubicarlos a una zona más segura en el primer piso del hospital.

La solidaridad

Más allá del miedo y la tensión, hay algo que aún conmueve a Gallego cuando recuerda ese día: la solidaridad.

"Todos nos ayudábamos. Nos abrazábamos. Nos preguntábamos constantemente si estábamos bien", afirma.

También llegaron brigadas de emergencia, ambulancias y ciudadanos con agua y suministros.

"La gente preguntaba: '¿en qué podemos ayudar?’", dice. "Se vio mucha solidaridad, de Cali, de Colombia… y también de afuera".

"La gente ha sido muy solidaria".

A casi dos semanas de la tragedia, Gallego asegura que la vocación de su profesión es tan fuerte que no dudaría en volver a repetir lo que hizo si se presentara otra situación como la del 10 de agosto.

"Haríamos lo mismo. Siempre vamos a querer salvar a nuestros pacientes, esa es nuestra prioridad".

Línea
BBC

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