El terremoto de magnitud 6,8 que sacudió el suroeste de Japón, el martes, ha dejado 30 muertos, según informó, el jueves, la primera ministra Sanae Takaichi.
Los rescatistas siguen trabajando para encontrar a supervivientes tras el terremoto que golpeó la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, causando daños generalizados en viviendas y líneas eléctricas.
La región de Kyushu ha registrado más de 100 réplicas desde el terremoto del martes y muchas personas prefieren dormir en sus automóviles por miedo a nuevos temblores.
Miles de residentes desplazados se alojan en centros de evacuación, aunque el reto de las autoridades es mantenerlos frescos e hidratados mientras la región enfrenta un calor sofocante.
Las temperaturas podrían alcanzar los 39 °C en la prefectura en los próximos días, según los pronósticos del clima, y las autoridades instan a los supervivientes y a los rescatistas a tomar precauciones para evitar golpes de calor.
"He vivido aquí 75 años, pero nunca había experimentado un terremoto tan grande. Pensé que iba a morir", le dijo a la BBC Hiroko Ogata, quien dirige un restaurante en la ciudad de Yatsushiro, también en Kumamoto.
Las autoridades de la prefectura informaron en la mañana del miércoles que unas 10.000 personas han sido evacuadas. Asimismo, añadieron que unos 36.000 hogares seguían sin electricidad.
En declaraciones a la prensa, el miércoles, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, expresó sus condolencias a las familias de los fallecidos y agradeció a los servicios de emergencia por sus continuos esfuerzos.
Añadió que aún hay muchas personas esperando a ser rescatadas. "Es una carrera contra el tiempo", dijo.
La mandataria informó que se han desplegado a 4.600 agentes para las labores de rescate. Unos 2.000 de ellos son de la policía, mientras que unos 1.000 pertenecen al cuerpo de bomberos.
Señaló que hay alrededor de 450 centros de evacuación abiertos.
"A medida que se prolonga el periodo de evacuación, es absolutamente importante asegurarse de que las condiciones en los centros para refugiados sigan siendo adecuadas", señaló la líder.
Empleados desaparecidos
El miércoles, Akio Yoshida, presidente del centro comercial Aeon Mall en Kumamoto, donde se produjo una explosión tras el terremoto del martes, señaló que las tres personas aún desaparecidas son empleados que estaban trabajando en tiendas cuando ocurrió la tragedia.
Yoshida indicó que se está investigando la causa de la explosión y que alrededor de 3.000 clientes y entre 13.000 y 15.000 empleados estaban dentro del centro comercial cuando sucedió el terremoto.
A los clientes se les pidió que permanecieran en lugares seguros hasta que cesara el sismo.
La explosión se produjo después, una vez el edificio estaba evacuado.
De acuerdo con los procedimientos de emergencia de la empresa, tras un terremoto de gran magnitud, ninguna persona que haya evacuado el edificio puede volver a ingresar. La medida busca reducir el riesgo de lesiones causadas por las réplicas.
El martes, el cuerpo de bomberos dijo, en un comunicado, que se había derrumbado la segunda planta del complejo comercial.
Las imágenes del centro comercial mostraban humo blanco saliendo del edificio, mientras la gente corría hacia el aparcamiento. Gran parte del exterior quedó destrozado, dejando al descubierto las vigas de acero que hay debajo.
Aeon Mall es una popular cadena nacional que cuenta con unos 160 centros repartidos por todo Japón. Alberga grandes almacenes, boutiques, farmacias y zonas de restauración.
Imágenes de video revisadas por BBC Verify mostraban el momento en el que se escuchaba un estallido dentro de un local de Costco, una popular cadena estadounidense de almacenes de ventas al mayor, ubicado en el centro comercial.
Gente intentaba escapar entre los palés con productos que habían caído al piso y bajo los cuales parecían haber quedado atrapadas algunas personas.
Un hombre de 89 años que vive en la ciudad de Uki declaró a NewsJP que el terremoto "sacudió (todo) violentamente de arriba abajo y de lado a lado durante unos 10 o 20 segundos".
Los rescatistas también inspeccionaban minuciosamente una fábrica de Nippon Paper, en la ciudad de Yatsushiro, donde al menos cinco personas murieron tras el colapso parcial de la fábrica durante el terremoto.
Once personas quedaron atrapadas en el edificio, siete de las cuales fueron rescatadas, según informó Nippon Paper en un comunicado el miércoles.
Japón es uno de los países más propensos a los terremotos en el mundo, con unos 1.500 al año.
Las imágenes difundidas, el martes, por la cadena nacional NHK mostraban carreteras y puentes agrietados, así como varios edificios en llamas.
El sismo también causó la caída de un puente peatonal, así como el derribo de parte de las murallas del castillo de la ciudad, una estructura del siglo XVII que es uno de los principales atractivos de Kumamoto.
No es la primera vez que este castillo de 400 años sufre las consecuencias de un terremoto. En 2016, cuando la ciudad se vio golpeada por un sismo de magnitud 7.3, las torres del castillo sufrieron daños y algunas murallas colapsaron.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (AIEA, por sus siglas en inglés) publicó en X que el terremoto "no causó daños ni problemas de seguridad en la central nuclear de Sendai, situada a unos 100 km del epicentro, y que esta sigue en funcionamiento".
"La AIEA seguirá vigilando la situación".
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