Entre los cultivos de dátiles del Valle de Coachela, en California, y la frontera con México, una faja de desierto quemado por el sol del color de caquis usados se extiende hasta donde los ojos pueden ver. Esta árida tierra de nadie está salpicada de arbustos de medio metro de altos y ramas puntiagudas. El aire vibra con el constante seseo de insectos. Y brillando en la distancia, hay un submarino.
Es la República de Slowjamastan, la más nueva micronación del mundo. Dispersada a través de cuatro y media hectáreas que se desenrollan como una balada larga, esta tierra baldía ocupa un territorio que los conductores típicamente pasarían de largo sin echar un segundo vistazo.
Sin embargo, basta entrar y el mundo real desaparece. En este "país", los crocs (zapatillas plásticas populares) están constitucionalmente vetadas. Se prohíbe por ley enviar un correo electrónico a múltiples destinatarios. El exceso de velocidad está permitido, pero sólo si estás apuradamente llevando tacos a casa. El animal nacional es el mapache.
En el centro de todo eso está Randy Williams, conocido también como el "sultán de Slowjamastan". Cuando no está ejerciendo su dominio sobre coyotes, iguanas y los aproximadamente 25.000 "ciudadanos" que llaman esta dictadura del desierto su hogar, es el director de programación de las estaciones de radio en San Diego Z90 y Magic 92,5, donde es conocido por su sobrenombre de las ondas "R Dub".
Desde 1994, también ha sido el presentador del programa de radio Sunday Night Slow Jams (música con rhythm and blues e influencias soul), que se retransmiten más de 250 estaciones en todo el mundo.
Williams, un apasionado viajero, invirtió años en una misión para visitar todos los países reconocidos por Naciones Unidas. Para 2020, sólo le quedaba uno. Fue cuando el mundo entró en confinamiento.
Encerrado, como el resto durante la pandemia global, Williams estaba inquieto. Había demasiado tiempo y ningún lugar a dónde ir, pero su mente continuó volando a la velocidad de un jet. Ahí fue cuando se le ocurrió: "Si no puedo visitar otro país, ¿por qué no crear uno?"
Cómo volverse un dictador de mentira
"De niño, me gustaba hacer cosas creativas, ya fuera escribir o dibujar o tomar fotos o proyectos escolares. Así que esto me pareció lo máximo", me contó el sultán durante una visita al consulado (su oficina en la estación de radio), donde tiene una colección de propaganda de dictaduras actuales de todo el mundo. "Podía concentrar toda mi energía creativa en ello".
Llamó a su mejor amigo, Mark Corona, para explicarle lo que tenía en mente. Corona simplemente se rio. "En lo único que pude pensar fue en un episodio de Family Guy (una serie animada satírica) donde Peter (el protagonista) crea su propio país, Petoria", expresó Corona. "Yo puse los ojos en blanco los ojos, como, 'bueno compadre. ¿Dónde será este país? ¿En tu casa?".
Williams persistió, haciendo una búsqueda en el sitio de una inmobiliaria con una lista de requerimientos. El territorio necesitaba tener más de 2 hectáreas, accesible por una carretera pavimentada y a una distancia cómoda en auto desde su hogar en San Diego. Un único lote apareció. Era una subdesarrollada parcela arenosa de arbustos y rocas cotizada en US$19.500.
"Fue amor a primera vista", aseguró Williams. Compró el terreno en 2021.
Williams comisionó a Corona para que recogiera un escritorio que se viera presidencial y lo transportara hasta el sur de California.
Lo descargaron en la mitad de la propiedad desértica y empezaron a demarcar su territorio, colocando señales en la carretera estatal 78 de California que proclamaban su nueva nación: "República de Slowjamastan", un nombre que inicialmente William propuso como una broma y que pegó.
No les tomó mucho tiempo a las autoridades para caer en cuenta. Las señales recibieron una multa por estar muy cerca a la carretera. Williams las reubicó un poco para que cumplieran con las reglas del condado mientras todavía proclamaban orgullosamente su nueva micronación.
"La gente pasaba en auto preguntándose qué diablos estaba pasando", relató Corona. "Probablemente pensaban que éramos terroristas, y creo que eso le echó leña al fuego. Nos trajo mucha más atención".
Pero la señalización en la carretera fue sólo el comienzo. Primero vino un puesto fronterizo improvisado. Luego banderas y pasaportes. En poco tiempo, la República de Slowjamastan empezó a parecerse a un país de verdad.
"De pronto me vi comprando una patrulla de policía y monedas y casetas de migración", dijo Williams.
Williams se autoproclamó sultán y empezó a vestirse de acuerdo, con lentes oscuros, uniformes planchados y ornamentación detallada que él reconoce es similar al histriónico estilo militar del líder totalitario Muammar Gaddafi.
En ese papel, la voz del sultán cambia a lo que llama "AGE" -acento de general extranjero- con todo y vocales elongadas, las "th" del inglés reemplazadas por "z" y las "r" como si fueran doble erre.
Cinco años más tarde, Slowjamastan emite pasaportes para los viajeros interesados en volverse ciudadanos extraoficiales, emite su propia moneda y celebra izadas de la bandera.
El territorio está dividido en estados, que incluyen Dublândia, Bucksylvania y Reino de Hotdamnastan. El sultán incluso escribió un himno nacional: Slowjamastan (I Think It’s Going to Be an Awesome Place), que traduce "Slowjamastan: me parece que va a ser un sitio estupendo", y se canta al ritmo de la canción de Elton John Rocket Man.
Para aquellos que quieran formalizar sus vínculos, hay títulos honorarios a disposición.
"Quizás eres un tipo en Carolina del Norte y quieres darle a tu (cuenta en) LinkedIn mucho más fuerza", explicó Williams. "Puedes inventarte un título, pagar una tarifa pequeña y -¡listo!- eres miembro del Parlamento".
Aunque los cargos dentro de la dictadura tienen un precio -embajadores pagan US$10-25 al mes- la ciudadanía está abierta y es gratis para todos. Actualmente, la micronación tiene 25.000 "ciudadanos" de 120 países, que es mucho más que algunas naciones reconocidas, incluyendo la Ciudad del Vaticano, Tuvalu y Palau.
Mientras que muchos solo se involucran en Slowjamastan desde lejos a través de sus sarcásticos mensajes en las redes sociales de la micronación, la comunidad también se reúne en persona.
Las ceremonias, como el lanzamiento de la primera nave marítima de la nación, un submarino inservible llamado SS Badassin diseñado para "proteger el territorio de cualquier piratería", están abiertas para todos. Sin embargo, la ciudadanía completa -que se adquiere a través de una sencilla solicitud online- conecta a la gente a la experiencia más amplia.
El máximo escape
Según el sultán, las personas optan por ser slowjamistanas por razones diferentes. Algunas por curiosidad. Otras se divierten. Algunas simplemente están buscando un respiro del resto del mundo.
"No tengo que recordarte lo divisorio que es todo", afirmó el sultán. "Cada vez que abres Facebook, la gente está perdiendo amigos y familiares por asuntos políticos. Se ha vuelto muy malo. Slowjamastan ofrece un escape de todo eso. Aparte de nuestras políticas, prohibimos toda discusión sobre política".
En una época cuando un creciente número de estadounidenses se sienten cada vez más frustrados por la política de su nación y explorando hacerse a otros pasaportes, Williams señala que ciudadanos estadounidenses constituyen casi 50% del pueblo de Slowjamastan.
El sultán enmarcó el crecimiento del país en términos globales en lugar de políticos; un reciente auge de solicitudes de Bangladesh es evidencia de que el atractivo de Slowjamastan "no conoce fronteras", declaró.
Stephanies Heddon, escuchó por primera vez sobre Slowjamastan cuando un participante en el programa de concurso de la TV Jeopardy! mencionó el país. Luego buscó a Williams en la feria de viajes The Long Beach Travel and Adventure Show.
"Simplemente quería agradecer al sultán por la alegría que le ha traído a mi vida", reconoció Heddon, quien ahora es ciudadana.
Para ella, esa alegría viene de interactuar con los frecuentes mensajes en las redes sociales de la micronación, que van desde los humorísticos recordatorios de las singulares leyes del país hasta los nuevos ciudadanos mostrando orgullosamente sus pasaportes de Slowjamastan.
"Todo lo relacionado con eso me pone feliz. Y creo que los miles de miles de ciudadanos slowjamastanos estarían de acuerdo. Este es un momento muy difícil para todos nosotros (en EE.UU.), pero aquí hay algo de qué alegrarse".
Desde el desierto hasta el escenario mundial
Se estima que hay cientos de micronaciones en el mundo. Algunas se encuentran posadas en el medio de aguas internacionales, otras están ubicadas en tranquilos suburbios.
El año entrante, Slowjamastan será anfitriona de MicroCon2027, una congregación de micronaciones.
Los delegados de más de 43 autoproclamados estados, desde la República Bombardera hasta la Isla del Dragón, se reunirán a discutir temas que van desde la soberanía geopolítica hasta la creación de un escudo nacional.
Tal como lo detalla el sitio web del evento: "Es el encuentro de 'cosplay' con el arte de gobernar".
Mientras el sultán afirma que los visitantes son bienvenidos al territorio desértico de Slowjamastan, en la actualidad, no cuenta con lugares para brindar hospedaje durante la noche (aunque sí tiene un aviso de un jet en una pista con Williams saludando con este mensaje: "Ya casi llegará el Aeropuerto Internacional Randy Williams").
Debido a esto, MicroCon2027 se realizará en la última planta de un rascacielos en San Diego.
Para Williams, la micronación siempre ha tenido que ver con los viajes. Resaltó un reciente mensajes de un ciudadano en Uzbekistán. "Le dije, 'Oye, he estado en tu país', y le mostré una foto. Así no más, me conecto instantáneamente", aseguró.
Espera que Slowjamastan se desarrolle sobre ese mismo sentimiento, un lugar con el que, no obstante, lo poco convencional, la gente de todo el mundo pueda interactuar y en algún momento visitar.
En mayo 2023, Williams finalmente pudo ir al último país que le faltaba, Turkmenistán, completando la misión que había iniciado años atrás. Para entonces, Solwjamastan ya no era un substituto para llenar ese vacío, sino algo que empezó a tomar forma al mismo tiempo, otra manera de conectar con personas a través de culturas y fonteras.
"Slowjamastan no me pertenece", afirmó, antes de hacer una pausa y rectificarse. "Bueno, sí soy un dictador. Pero realmente pertenece a todos. Significa algo diferente para cada individuo".
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