La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de EE. UU. informó que dos de los agentes involucrados en el tiroteo fatal de Alex Pretti en Mineápolis fueron suspendidos temporalmente de sus puestos de trabajo.
La muerte de Pretti, enfermero de cuidados intensivos de 37 años, el sábado provocó nuevas protestas en el estado de Minnesota, indignación pública en todo Estados Unidos y peticiones de legisladores de ambos partidos para destituir a la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem.
Según un informe preliminar del DHS enviado al Congreso, dos agentes dispararon contra Pretti durante un altercado. Las versiones oficiales iniciales afirmaban que Pretti blandió su arma.
No está claro cuándo los agentes fueron puestos bajo licencia ni cuánto tiempo permanecerán fuera del trabajo.
La CBP informó a la BBC el martes que había suspendido a los agentes siguiendo el protocolo habitual. Normalmente, los agentes federales involucrados en un tiroteo permanecen de baja mientras se investiga el incidente.
El domingo, el comandante de la CBP, Gregory Bovino, informó a la prensa que los agentes seguían en sus puestos, pero trabajando en otra ciudad.
Nuevas imágenes publicadas por News Movement y compartidas con BBC News muestran otro altercado entre Pretti y agentes federales ocurrido 11 días antes de su muerte.
El agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que disparó a otra ciudadana estadounidense, Renee Good, de 37 años, en Mineápolis el 7 de enero, también fue puesto en baja administrativa, en espera de una investigación.
Si bien el presidente Donald Trump afirmó en los últimos días su intención de "desescalar" la situación en Mineápolis, donde el DHS ha estado llevando a cabo la Operación Metro Surge desde el 1 de diciembre, el miércoles pareció intensificar el intercambio de palabras con el alcalde de la ciudad.
El martes, el burgomaestre de Mineápolis, Jacob Frey, escribió en X que su localidad no cambiaría sus políticas como ciudad santuario, que limitan la cooperación con las autoridades migratorias federales, y que le había dicho al "zar fronterizo" de Trump, Tom Homan, que "Mineápolis no aplica ni aplicará las leyes federales de inmigración".
En respuesta, Trump escribió en su plataforma Truth Social: "¿Podría alguien en su santuario explicar que esta declaración constituye una violación muy grave de la ley y que está JUGANDO CON FUEGO?".
Al mismo tiempo, la fiscal general Pam Bondi anunció el miércoles que se encontraba "sobre el terreno en Mineápolis" y que el Departamento de Justicia había "arrestado a 16 alborotadores de Minesota por presuntamente agredir a las fuerzas del orden federales".
"Esperamos más arrestos", añadió.
Otra líder de Mineápolis que, al igual que Frey, ha exigido que los agentes de inmigración abandonen la ciudad, la representante Ilhan Omar, culpó el miércoles a Trump del aumento de las amenazas en su contra, tras ser atacada durante un evento público el martes por la noche.
El hombre acusado de acercarse a ella y rociarle una sustancia desconocida ha sido acusado de agresión en tercer grado, según informó la policía. De acuerdo con Alpha News, la jeringa presuntamente utilizada en el ataque por el sospechoso, Anthony Kazmierczak, estaba llena de vinagre de sidra de manzana. La BBC está intentando confirmar la información.
Omar, la primera miembro somalí-estadounidense de la Cámara de Representantes, dijo en una conferencia de prensa que "cada vez que el presidente de Estados Unidos ha decidido utilizar una retórica de odio para hablar de mí y de la comunidad que represento, las amenazas de muerte en mi contra se disparan".
Polémica con el DHS
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) afirma haber arrestado a más de 3.000 migrantes indocumentados en Minesota como parte de la Operación Metro Surge, incluyendo a delincuentes violentos, depredadores sexuales y pandilleros.
El DHS había promocionado la operación como la más grande hasta la fecha, mientras Trump continúa trabajando para cumplir su promesa de campaña de combatir la inmigración ilegal mediante el envío de agentes del DHS, así como de la Guardia Nacional, a ciudades de todo Estados Unidos.
Sus esfuerzos se han enfrentado a protestas y recursos legales en otras ciudades lideradas por los demócratas, como Chicago, Los Ángeles y Portland.
El miércoles, en Mineápolis, un juez federal ordenó al gobierno liberar a todos los refugiados que fueron arrestados por agentes de inmigración mientras esperaban sus documentos de residencia permanente y devolver al estado a los refugiados sacados de Minnesota.
En un fallo enérgico, el juez John Tunheim afirmó que los refugiados "no están cometiendo delitos en nuestras calles ni cruzaron la frontera ilegalmente", y añadió que Estados Unidos había sido "un refugio de libertades individuales".
Poco después de la muerte de Pretti, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, lo acusó de "terrorismo doméstico" y afirmó que portaba un arma.
Sin embargo, según el análisis del video disponible por BBC Verify, no había señales de un arma en la mano de Pretti.
El informe preliminar del DHS al Congreso indicó que Pretti y agentes de la CBP forcejearon cuando un oficial gritó que Pretti tenía un arma, y luego dos agentes le dispararon. Esto difirió de los informes iniciales de la administración Trump, que indicaban que un agente había realizado disparos defensivos.
Ahora, legisladores republicanos y demócratas exigen la destitución de Noem y del principal asesor de inmigración de la Casa Blanca, Stephen Miller. El miércoles, demócratas de alto rango en la Cámara de Representantes amenazaron con iniciar un proceso de destitución contra Noem a menos que renunciara o fuera despedida.
Mientras tanto, miembros de ambos partidos están discutiendo abiertamente la posibilidad de eliminar los fondos para el DHS en la legislación presupuestaria que el Congreso debe aprobar para evitar el cierre del gobierno el 1 de febrero.
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