Persona encapuchada y enmascarada con fuego en el fondo
Reuters

Los incendios en las calles de París continúan en la noche de este sábado, luego de un "día de furia" en toda Francia con enfrentamientos entre la policía y manifestantes que protestan por la educación, los altos precios y el deterioro del estado de bienestar.

El gobierno de Emmanuel Macron ha culpado a la "extrema izquierda" de movilizar las protestas de este sábado, de cara a las elecciones presidenciales de abril, mientras que el líder del principal partido izquierdista lo acusó de "jugar con fuego" al "provocar el caos" en las calles.

La policía lanzó gases lacrimógenos ante protestas de entre medio millón y 800.000 personas que salieron a expresar su disconformidad.

La principal manifestación está teniendo lugar en la capital francesa.

Pero en la ciudad de Limoges, 400 kilómetros al sur, los bomberos no están pudiendo contener el fuego que está devorando el edificio del ayuntamiento.

La prefectura local informó que dos tercios de la fachada ya habían desaparecido y que el edificio estaba, a estas alturas, "en gran medida perdido".

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, declaró a periodistas que se había producido una intrusión y un incendio provocado en el interior del edificio.

Edificio de arquitectura antigua incendiándose y equipos de bomberos lanzando agua con grúas.
AFP vía Getty Images
El ayuntamiento de Limoges fue devorado por el fuego.

Una amplia variedad de grupos se han sumado en todo el país después de las protestas estudiantiles registradas durante varias semanas.

Las manifestaciones comenzaron el mes pasado en colegios de los barrios periféricos pobres del norte de París, donde la indignación por las ausencias de los profesores y el mal estado de las instalaciones se transformó rápidamente en un movimiento a escala nacional contra la desigualdad, la escasa inversión pública y el deterioro del nivel educativo.

Entre los manifestantes se encuentran los "chalecos amarillos" —conocidos por protestar contra la subida de los precios del combustible—, así como sindicatos y jóvenes.

En la jornada de este sábado se produjo una "escalada de la violencia", y más de 400 personas resultaron detenidas en toda Francia, según informó el Ministerio del Interior.

Se han registrado daños en una comisaría de Marsella, donde las imágenes también muestran llamas y personas enmascaradas en las calles.

El prefecto de Bocas del Ródano, departamento donde se encuentra Marsella, afirmó que 107 agentes de policía resultaron heridos —tres de ellos "muy gravemente"— tras los "saqueos y la violencia" en la ciudad.

Personas en la calle en la noche y fuego delante de edificios.
Reuters
Los disturbios continúan en la noche de este sábado.

En Lyon, en el este de Francia, los manifestantes incendiaron la oficina de turismo, informaron la agencia de noticias AFP y medios locales.

Las imágenes muestran a los manifestantes frente al edificio en llamas, con fuego tanto en el interior como en el exterior. También destrozaron varias ventanas.

La policía local dijo que "individuos hostiles" estuvieron impidiendo que los bomberos pudieran sofocar el incendio con seguridad, mientras que los agentes de policía trabajaban para "dispersar a los grupos violentos".

"Muchos de los edificios que nos rodean han sido destrozados, y hemos visto a algunos manifestantes saqueando y lanzando botellas de vidrio, lo que agrava aún más el caos", reporta la periodista de la BBC Adina Campbell desde París.

"Los manifestantes, algunos de los cuales han venido desde los barrios periféricos con la intención de causar disturbios, siguen enfrentándose a la policía", añade

Oficina de turismo en Lyon en llamas
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La oficina de turismo en Lyon fue incendiada durante las protestas.

"No hay lugar para la violencia"

Tras los incidentes, el presidente francés Emmanuel Macron aseguró que "no hay lugar para la violencia" en su país.

En una publicación en redes sociales, escribió que aquellos "que han destrozado y atacado" prefecturas y comercios y "saqueado" ayuntamientos serán "procesados y castigados".

"Todos nos mantendremos unidos frente a los sembradores del caos, que solo buscan derribar nuestras instituciones e impedir que quienes expresan pacíficamente sus reivindicaciones puedan hacerlo", añadió.

Por su parte, el ministro de Interior, Laurent Nuñez, afirmó durante una alocución por televisión que la policía contribuyó a que las manifestaciones pacíficas pudieran celebrarse, al contener a los manifestantes violentos.

Nuñez criticó a las figuras de la "extrema izquierda" que "instaron abiertamente a la revuelta" y afirmó que tendrán que asumir la responsabilidad del caos que se vivió el sábado en las calles de Francia.

Manifestantes se protegen de un chorro de agua lanzado por la policía durante las protestas en París.
Getty Images
La policía lanzó chorros de agua y gases lacrimógenos contra los manifestantes.

No obstante, según el corresponsal de la BBC en París, Hugh Schofield, existió un claro contraste entre la manifestación oficial, que se dirigió desde la Place de la République hasta la Place de Clichy, y lo que ocurrió y está ocurriendo en varios puntos del resto de la capital.

La marcha principal, señaló, "parecía transcurrir de forma pacífica; sin embargo, por toda la capital había pequeños grupos de manifestantes deambulando, algunos claramente decididos a causar disturbios".

Esto fue al menos lo que se registró en las primeras horas del día. Pero la situación se fue tornando más confusa y violenta con el paso de las horas.

Schofield apunta que "esto recuerda a los primeros días del movimiento de los 'chalecos amarillos' hace ocho años, cuando la violencia de estos pequeños grupos incontrolados resultó ser demasiado para la policía".

Vandalismo y saqueos

Protestas en Francia. Se ve un auto en llamas y varios hombres enmascarados.
Reuters
La violencia escaló en las protestas del sábado en Francia.

En Tolón, en el sur de Francia, las autoridades locales indican que se produjeron "varios actos de violencia" al frente de la procesión.

Dos agentes de policía resultaron heridos por proyectiles, mientras que "individuos violentos" también desmontaron las vallas de un mercado navideño y las utilizaron contra la policía, añaden las autoridades.

También se han registrado actos violentos en los márgenes de una manifestación en Caen, en la región de Normandía, donde, según las autoridades locales, algunos grupos se dedicaron a "saquear y cometer actos de vandalismo".

Lanzaron piedras y pintaron grafitis en varios edificios públicos de la ciudad. Utilizaron una apisonadora para forzar la apertura de una barrera policial y causaron daños a dos vehículos de la policía, según las autoridades.

Protestas en Francia
Reuters
Schofield señala que, pese a los disturbios, la marcha principal transcurre de forma pacífica.

Marine Le Pen, candidata presidencial del partido de extrema derecha Agrupación Nacional (RN) de Francia, acusó a los "alborotadores" de "envenenar" las manifestaciones de este sábado en todo el país.

Las reivindicaciones de los manifestantes han sido "secuestradas por la extrema izquierda", escribió en sus redes sociales, y añadió que los grupos que legitiman la violencia "pretenden sumir al país en el caos".

Anteriormente, Jean-Luc Mélenchon, líder del partido de izquierdas La France Insoumise (LFI), señaló que "todo se está desarrollando con calma" en las protestas.

Análisis del corresponsal de la BBC en París, Hugh Schofield

Protestas en París
Getty Images
Las protestas comenzaron hace varias semanas.

La pregunta que hay que plantearse sobre las protestas francesas es la siguiente: ¿son simplemente la última versión de la costumbre, tan habitual en el país, de manifestarse en la calle, o está ocurriendo algo más profundo y significativo?

En cierto sentido, el movimiento se parece mucho a lo que ya se ha visto tantas veces antes: la causa, la marcha, los destrozos, el gas lacrimógeno, las detenciones, las denuncias de brutalidad policial.

Es una especie de teatro con sus escenas preestablecidas y un acto final que se representa cuando todo el mundo siente que ya ha tenido suficiente. Prácticamente cada otoño surge en Francia algún tema u otro que sigue este patrón.

Pero, ¿hay algo diferente ahora? ¿Algo que podría convertir el periodo 2026-2027 en uno de esos momentos que marcan una época, como mayo de 1968, la Comuna de París de 1870 o las revoluciones sociales de 1848 en toda Europa, cuando las protestas realmente marcaron el comienzo de un cambio?

Los argumentos a favor de esta visión son reales.

Está la incapacidad del gobierno centrista francés para actuar. Está el experimento fallido de diez años de macronismo radical. Está la desilusión generalizada con la política tal y como la hemos conocido.

Está la crisis de la deuda, que, según afirman personas serias, podría llevar a un impago francés. Está el empobrecimiento provocado por la inflación.

Está el auge de los extremos. Está la guerra en Europa. Está Trump. Están las elecciones presidenciales francesas de abril/mayo.

El mundo es muy inestable. Las cosas están cambiando.

BBC News Mundo

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