Moviéndose "sin esfuerzo de barrios marginales a salones exclusivos", el legendario fotógrafo Brassaï (1899–1984) capturó burdeles, bares gay y callejones de la brumosa noche de París en sus transgresores años de entreguerras.
Las fotografías de Brassaï de los amantes en cafés, las gárgolas de Notre Dame y las calles de Montmartre son algunas de las más icónicas que hayan tenido lugar en París.
Pionero de la fotografía nocturna, ha moldeado la visión de la ciudad como un lugar de romance, atrapada para siempre en un brumoso mundo crepuscular de sombras.
"El París con el que sueñas, ese es el París de Brassaï", le dice a BBC Anna Tellgren, curadora de Brassaï: The Secret Signs of Paris ("Brassaï: Los signos secretos de París") en el Moderna Museet de Estocolmo.
Pero en su obra, hay mucho más que el selecto grupo de imágenes reproducidas en postales.
Nacido Gyula Halász en 1899 en Brassó, Transilvania, entonces parte de Hungría, Brassaï empezó a estudiar arte en Budapest en 1918 y continuó sus estudios en Berlín. Llegó a la capital francesa en 1924, donde abrazó la secreta vida nocturna de la ciudad durante los años de entreguerras, una época en la que nada era tabú.
Sintiéndose instintivamente atraído por los marginados de la ciudad, se aventuró en bailes para homosexuales, bares gays y burdeles, retratando sus mundos internos sin la intención de hacer voyeurismo ni de impartir ningún tipo de juicio moral.
"Fue uno de los primeros en entrar allí y documentar estos . Es un registro muy temprano de la vida queer", dice Tellgren.
Brassaï publicó una selección de su trabajo en Paris de Nuit ("París de noche") en 1933, lo que le trajo fama instantánea. Poco después de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, la censura restrictiva le impidió publicar sus fotografías más íntimas.
Tendría que esperar hasta 1976 para publicar Le Paris Secret des Années 30 ("El París secreto de los años 30"). Los dos libros combinados ofrecen una ventana fascinante a un mundo perdido para siempre.
Aquí vemos 10 de sus imágenes más evocadoras de la ciudad.
1. La Torre Eiffel iluminada
Esta impresionante imagen de la Torre Eiffel (La Tour Eiffel éclairée, 1931) demuestra la habilidad de Brassaï en la fotografía nocturna, la cual en la década de 1930 implicaba mucho ensayo y error sobre el terreno, así como ingenio en el cuarto oscuro.
Philippe Ribeyrolles, sobrino de Brassaï, le dice a la BBC por correo electrónico que la producción de aquellas imágenes "implicaba el uso de placas de vidrio en una cámara Voigtländer Bergheil montada sobre un trípode, lo cual permitía realizar largas exposiciones, diferentes marcas de cigarrillos a modo de fotómetros y una cuerda con nudos como telémetro".
"Encima de todo, requería un exhaustivo trabajo de laboratorio fotográfico que, mediante un hábil juego de contrastes y medios tonos bajo la luz de seguridad, realzaba su agudo sentido de la composición", agrega.
2. Escalera de Montmartre
Las imágenes de Brassaï, ya sean de las vertiginosas escalinatas arboladas de Montmartre (Escalier de la Butte Montmartre, 1937) que descienden a un mundo sombrío o de los múltiples personajes que hicieron suya la noche, nunca fueron simplemente imágenes instantáneas de una escena en particular.
"No busques documentar un entorno, sino extraer de él una verdad latente", dice Ribeyrolles.
"La noche actúa como el revelador en el cuarto oscuro del fotógrafo: simplifica las formas, esculpe la luz, aísla los cuerpos y transforma el espacio urbano en un teatro de apariciones".
"Lo que Brassaï captura son los estados de ser. Ya sea la soledad, el deseo o deambular sin rumbo. Pero también situaciones, esos momentos que experimentamos y luego batallamos por describir", agrega.
3. Amantes en un pequeño café parisino
Los dos amantes que se miran a los ojos, con sus expresiones enamoradas reflejadas en los espejos detrás de ellos, es probablemente la imagen más famosa de Brassaï (Couple d’amoureux dans un petit café Parisien, quartier d’Italie, 1932/impreso en 1970).
Al igual que muchas de sus fotografías, esta fue escenificada, y es probable que se hubiera tomado su tiempo para establecer una buena relación con la pareja a fin de conseguir la toma.
"Su método era ser presentado a los bares por alguien para que fuera aceptado cuando fotografiaba", explica Tellgren.
"Siempre tenía algunas fotografías con él para mostrar a la gente en qué estaba trabajando", y a menudo entregaba copias de las imágenes que tomaba, agrega.
4. Fat Claude y su novia en el Monocle
Brassaï' tomó varias imágenes de las personas que asistían a La Monocle, uno de los primeros bares para lesbianas de París y sin duda el más famoso, que quedó retratado en esta fotografía (La grosse Claude et son ami, au Monocle, 1932).
Marlene Dietrich fue una visitante, y la madre de Edith Piaf cantaba en el cabaret.
"Fat Claude", vista aquí con su novia, fue una clienta particularmente notable. Ella "era una atleta de renombre y bastante conocida en ese momento", dice Tellgren. Sin embargo, su vida dio un giro impactante durante la guerra.
"Se convirtió en una informante de los nazis y fue asesinada por la Resistencia en 1944", dice Tellgren.
5. 'Bijou' en el Bar de la Lune
Con su llamativo atuendo de joyas elaboradas y un aire algo altivo es fácil entender por qué Brassaï' quedó cautivado por la misteriosa figura conocida como La Môme Bijou (’La Môme Bijou' au Bar de la Lune, Montmartre, 1932).
"La vio en uno de los bares, sola con una copa de vino. Estaba totalmente fascinado con ella. Aparentemente, era una excortesana. Le dijeron que alrededor de 1900 había sido una mujer muy rica, luego envejeció y lo perdió todo", dice Tellgren.
6. Vestirse en un burdel
Brassaï' se aventuró en una serie de burdeles parisinos durante sus exploraciones nocturnas, pero su interés nunca fue lascivo.
"Estaba interesado en las personas que conoció y creo que eso es algo que se ve en, por ejemplo, los retratos de las prostitutas. Puedes sentir que de alguna manera lo habían aceptado", dice Tellgren.
Evidentemente, no pasaba lo mismo con los clientes del burdel, que parecían no querer ser fotografiados. Para obtener imágenes como esta, Brassaï' tuvo que recurrir a su asistente, para que posara como cliente, aunque este hecho no salió a la luz hasta después de su muerte.
7. La banda del Gran Albert
Brassaï' "siempre tuvo que ganarse la confianza de aquellos que deseaba fotografiar: obtener su permiso, pero sobre todo, evitar comprometer la autenticidad de las escenas", dice Ribeyrolles.
Sin embargo, "a veces no tenía otra opción que usar medios materiales para obtener la cooperación de personas difíciles de abordar como sucedió con Grand Albert, un jefe del crimen".
8. Kiki de Montparnasse con sus amigas
Al mismo tiempo que Brassaï exploraba el inframundo de París, también pasaba el rato en círculos artísticos bohemios.
"Lo que hace que Brassaï sea único es su capacidad para moverse sin esfuerzo de los barrios marginales a los salones más exclusivos de París, mientras se codea con la élite artística", dice Ribeyrolles.
Se ve en Kiki de Montparnasse avec ses amies Thérèse Treize de Caro et Lily, de 1932, a Kiki de Montparnasse, pintora, cantante, artista de cabaret y figura legendaria de la vanguardia parisina, reclinada en el sofá con un vestido a cuadros.
Kiki, antigua amante del artista visual Man Ray, fue modelo para muchas de sus obras más icónicas, incluida Le Violon d’Ingres.
9. Salón de baile Magic-City
Algunas de las fotografías más evocadoras de Brassaï retratan los bailes drags que se celebraban dos veces al año en la víspera del Martes de Carnaval y el tercer jueves de Cuaresma, conocido como Mi-Carême (Mediados de Cuaresma) en el salón de baile Magic-City.
Para estas ocasiones, la prefectura de policía otorgaba un permiso especial para que los hombres se vistieran de mujer, como parte de la tradición de carnaval de subvertir las jerarquías de clase o de identidad de género.
Si bien vestirse de mujer no estaba prohibido en otros momentos, sí lo estaba que los hombres bailaran juntos con indumentaria femenina.
Ribeyrolles relata a BBC que Brassaï fue presentado a la comunidad del Magic-City por un personaje conocido como Antoine, el "Rey de los Peluqueros". La contraseña "Amigo" garantizaba la entrada.
10. Un traje para dos
No todos los sectores de la sociedad eran tan abiertos de mente como Brassaï.
En 1934, el baile Mi-Carême fue prohibido después de la presión de los grupos de extrema derecha Action Française y La Liberté.
Aunque regresó a finales de la década de 1930, por lo general se consideró un acontecimiento más sobrio que en su época de esplendor. El París de la posguerra resultaría ser más recatado.
Aunque resultaría tentador ver la obra de Brassaï como un intento consciente de documentar una época al borde del olvido, Ribeyrolles considera que eso es pasar por alto lo esencial.
"Sus imágenes no son tanto un acto premeditado de preservación como el testimonio de una fascinación por la gente, los momentos fugaces y las atmósferas cambiantes".
"Es esta atención la que le da a sus fotografías una dimensión retrospectivamente melancólica, como que si sin saberlo llevaran dentro de ellas el recuerdo de un mundo destinado a desaparecer".
Brassai: The Secret Signs of Paris (Brassaï: Los signos secretos de París) está en Moderna Museet en Estocolmo hasta el 4 de septiembre.
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