La UEFA criticó duramente la sorprendente decisión de la FIFA de no mantener la suspensión automática de Folarin Balogun en este Mundial, calificándola de "sin precedentes, incomprensible e injustificable".
El delantero estadounidense Balogun, expulsado contra Bosnia-Herzegovina, debería haber cumplido la suspensión para el partido de octavos de final contra Bélgica, que se celebrará el martes 7 de julio.
Sin embargo, la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA, por sus siglas en francés) optó por no imponer una sanción inmediata al jugador de 25 años, lo que significa que el máximo goleador de la selección anfitriona estará disponible para jugar.
La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA, por sus siglas en inglés) afirmó que intervenir para anular de facto una suspensión en un torneo "cruza la línea roja".
En toda la historia de los Mundiales se han mostrado 189 tarjetas rojas y solo uno antes de Balogun pudo jugar el partido siguiente.
El otro caso se produjo en 1962, cuando el brasileño Garrincha fue expulsado contra Chile en semifinales, pero jugó la final que Brasil ganó ante Checoslovaquia.
Sin embargo, en aquella época no existía una suspensión automática. Un comité tomaba la decisión tras escuchar los testimonios de los árbitros.
La resolución del comité disciplinario de la FIFA en 1962 estuvo rodeada de acusaciones de interferencia política. Bien podría ocurrir algo parecido ahora.
Dada la conocida cercanía entre la Casa Blanca y la FIFA, surgen muchas preguntas sobre una decisión altamente inusual que favorece a uno de los países anfitriones.
CBS News, socio mediático de la BBC en Estados Unidos, confirmó que la reincorporación de Balogun se produjo después de que el presidente estadounidense Donald Trump llamara el jueves al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para hablar sobre la suspensión.
El domingo, el presidente Trump agradeció a la FIFA por "revertir una gran injusticia".
El expresidente de la FIFA, Sepp Blatter, quien fue reemplazado por Infantino en 2016 tras un escándalo de corrupción, escribió en X que "el fútbol nunca debe convertirse en un campo de juego para el poder político".
La UEFA afirmó que la suspensión automática de un partido "no es una opción discrecional" y que es "un principio consagrado en el reglamento".
"Cuando la certeza de las reglas ya no está garantizada por sus guardianes, la integridad del juego está en juego y la credibilidad de la competición se ve socavada", declaró la UEFA en un comunicado.
Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan inaudita, incomprensible e injustificable.
Pero todo esto también plantea una cuestión deportiva.
¿Por qué Balogun ha obtenido este indulto mientras que los otros 11 jugadores expulsados en este Mundial sí han cumplido una suspensión?
¿Abrirá esto la puerta a más recursos en el fútbol para evitar sanciones, incluso cuando las tarjetas rojas se ajusten al reglamento?
Y cuando la retransmisión televisiva indique, tras la próxima expulsión en el Mundial, que un jugador "se perderá el siguiente partido", ¿deberíamos seguir dándolo por seguro?
A continuación, analizamos la decisión, lo que se sabe hasta ahora y sus posibles consecuencias.
La FIFA no dio explicaciones
Hay una pregunta que se impone sobre todas las demás: ¿cómo se ha llegado a esta decisión?
El Código Disciplinario de la FIFA establece que Balogun debería recibir una sanción de "al menos dos partidos por juego brusco grave".
De hecho, el reglamento del Mundial no permite a las selecciones recurrir una tarjeta roja.
El comunicado de la FIFA no ofreció ninguna razón ni explicación para suspender la sanción de Balogun. Se limitó a citar el "artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA".
El artículo 27 permite a la FIFA "suspender total o parcialmente la ejecución de una medida disciplinaria".
Se trata de una norma de tan amplio alcance que, en la práctica, permite a la FIFA adoptar la decisión que considere pertinente sin necesidad de cumplir otro criterio.
El artículo 27 nunca se había aplicado en un Mundial.
BBC Sport preguntó por qué se había producido esta decisión.
Pero no recibió ninguna explicación. La FIFA simplemente remitió al caso de la suspensión de la sanción de Cristiano Ronaldo antes de este torneo.
Según el Código Disciplinario de la FIFA, Ronaldo debería haber recibido tres partidos de suspensión por un codazo a Dara O’Shea durante la derrota de Portugal por 2-0 ante la República de Irlanda en noviembre en un partido de la fase de clasificación.
El astro portugués cumplió un partido de sanción en el último encuentro clasificatorio ante Armenia, pero los dos partidos restantes quedaron suspendidos y pudo participar en todos los de su selección en el Mundial.
La diferencia es que la tarjeta roja de Ronaldo se produjo durante la fase de clasificación. No fue una expulsión en una Copa del Mundo.
También cabe recordar que ha habido muchos casos de jugadores que recibieron un trato indulgente antes de un torneo, y no solo Cristiano Ronaldo.
Basta con pensar en el francés Laurent Koscielny en 2014 o, antes de este Mundial, en el ecuatoriano Moisés Caicedo y el argentino Nicolás Otamendi.
Al menos en el caso de Ronaldo, la FIFA ofreció una justificación al señalar que había tenido en cuenta que "no había recibido ninguna tarjeta roja en sus otras 225 apariciones internacionales".
Con Balogun ni siquiera hubo eso.
La ausencia de información ha dejado un vacío que inevitablemente alimenta las especulaciones.
¿Por qué este caso mereció un trato especial? ¿Qué factores se tuvieron en cuenta? ¿Quién tomó realmente la decisión?
BBC Sport ha sabido que no existe indicio alguno de que el árbitro solicitara la retirada de la suspensión ni de que se hubiera incumplido el protocolo del videoarbitraje (VAR).
En Inglaterra, la Federación Inglesa publicaría los fundamentos completos por escrito.
Estados Unidos tiene derecho a solicitar que la FIFA los haga públicos; Bélgica (contra quien jugarán los octavos de final), no.
El comentarista de BBC Sport y exdefensa de Inglaterra Micah Richards calificó la situación de "farsa".
"Una burla"
"Suspender la sanción durante un año convierte todo el torneo en una burla", afirmó.
"¿Cómo puede ocurrir algo así? La FIFA tiene que hacerlo mejor. Ha dejado un mal sabor de boca a mucha gente".
Bélgica, el próximo rival de Estados Unidos, está indignada. El domingo emitió un comunicado en el que afirmaba sentirse "sorprendida" por la decisión de autorizar a Balogun a jugar.
La Federación Belga citó varios reglamentos, presentaciones realizadas en talleres y reuniones de coordinación previas al torneo.
Está convencida de que la decisión contradice el reglamento de la competición, que establece que un jugador "quedará automáticamente suspendido para el siguiente partido de su selección".
En la práctica, sostiene que la FIFA utilizó su Código Disciplinario para dejar sin efecto las normas específicas del torneo.
El seleccionador belga, Rudi García, fue aún más lejos durante una rueda de prensa.
"No sabía que en la Copa del Mundo de la FIFA el 5 de julio se había convertido en el 1 de abril, el Día de los Inocentes", declaró.
"No estamos defendiendo a la selección nacional ni a la federación; estamos defendiendo al fútbol".
¿Y qué deben de estar pensando los otros jugadores expulsados en este Mundial?
Tomemos el caso del catarí Assim Madibo, involucrado en una desafortunada acción que terminó con una fractura de pierna para el centrocampista canadiense Ismaël Koné.
Existe un argumento sólido para sostener que Madibo ni siquiera realizó una entrada propiamente dicha, y que la lesión se produjo por azar y no por la naturaleza de la acción.
Sin embargo, la FIFA le impuso una sanción de cinco partidos: tres más de los que contempla el castigo estándar por juego brusco grave.
¿Fue dura la tarjeta roja a Balogun? Sin duda.
El delantero disputaba un balón con Tarik Muharemovic y terminó pisando de forma accidental el tobillo del jugador bosnio.
Pero que la decisión pareciera severa no significa necesariamente que fuera incorrecta, ni que resultara tan escandalosa como para obligar a la FIFA a intervenir.
¿Debería ahora la FIFA anular cualquier suspensión derivada de una tarjeta roja cuando la acción sea accidental?
¿Sienta precedente la decisión sobre Balogun?
Los entrenadores seguramente empezarán a plantear ese argumento. Se ha creado un precedente y, a partir de ahora, muchos exigirán coherencia.
La intención dejó de ser un elemento determinante en las Reglas de Juego hace años, y lo que debe valorarse principalmente es el resultado de la acción y el riesgo que representa para el rival.
Basta recordar la expulsión de Xavi Simons contra el Liverpool el pasado diciembre. El delantero del Tottenham no pretendía pisar la parte posterior de la pierna de Virgil van Dijk, pero lo hizo, y los árbitros consideraron que la acción ponía en peligro la integridad física del adversario.
El entonces entrenador del Tottenham, Thomas Frank, lamentó la suspensión automática de tres partidos, pero el club decidió no recurrir porque consideró que no tenía posibilidades de éxito.
La decisión sobre Balogun se suma a ciertas inquietudes que ya existen en las competiciones nacionales por algunas actuaciones arbitrales vistas en este Mundial.
En varios entornos futbolísticos se considera que el bajo número de tarjetas amarillas mostradas, algunas intervenciones del VAR y la interpretación de determinadas reglas nuevas resultan difíciles de reproducir en las ligas domésticas.
Y los aficionados esperan que los criterios sean los mismos.
Al suspender la sanción de Balogun, la FIFA podría complicar aún más las cosas para las federaciones nacionales.
¿Por qué la Federación Inglesa no podría mostrar la misma indulgencia que ha mostrado la FIFA?
¿No deberían revisarse sanciones consideradas excesivas, como la que sufrió Simons?
Son preguntas que inevitablemente surgirán tras una decisión que amenaza con reabrir el debate sobre la consistencia disciplinaria en el fútbol y sobre si las reglas se aplican de la misma manera para todos los jugadores.
Uno de los pilares fundamentales del sistema disciplinario de la FIFA en los Mundiales es que las tarjetas rojas no pueden apelarse.
Entonces, ¿por qué la FIFA ha creado una excepción para la principal estrella de la selección anfitriona?
La expulsión y la suspensión de Balogun provocaron una enorme polémica en Estados Unidos.
En el país se argumentó que el delantero había recibido un doble castigo: por un lado, tuvo que abandonar el partido contra Bosnia-Herzegovina y, por otro, debía perderse el siguiente encuentro. Según varios comentaristas estadounidenses, eso suponía una sanción desproporcionada e injusta.
La presión procedía tanto de los medios como del entorno político. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó el viernes que Estados Unidos había sido "perjudicado" con esa tarjeta roja y que "debería existir un proceso de apelación".
¿Tuvo Trump algo que ver con la decisión?
Sin embargo, nadie esperaba que la FIFA fuera a conceder una dispensa especial que permitiera jugar al exdelantero del Arsenal.
En la práctica, Balogun ha cumplido una especie de expulsión temporal contra Bosnia-Herzegovina y queda libre para volver a jugar.
Reuters, AFP, The New York Times y el socio de la BBC en Estados Unidos, la cadena CBS, informaron de una supuesta llamada de Donald Trump a Gianni Infantino el miércoles —un día después del partido contra Bosnia— para pedir una revisión de la sanción de Balogun.
BBC Sport no ha podido confirmar esas informaciones.
La noche del domingo, Trump agradeció a la FIFA en Truth Social por haber "revertido una gran injusticia".
Si esas informaciones resultan ciertas, la situación recordará al caso de Garrincha en 1962, cuando también se habló de intervención política para evitar la suspensión de la estrella brasileña.
La comisión de ética de la FIFA ya había recibido solicitudes para investigar a Infantino por una supuesta vulneración de las normas de neutralidad política del organismo en relación con la entrega del llamado Premio de la Paz de la FIFA a Trump.
Los propios estatutos de la FIFA prohíben la injerencia política en el fútbol.
Si finalmente se demuestra que la administración estadounidense desempeñó algún papel en esta decisión, surgirán nuevas preguntas que exigirán respuesta.
Pero antes de eso, toda la atención estará puesta en Balogun y en el partido de Estados Unidos contra Bélgica.
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