Cuando se habla de los pioneros de la aviación mundial, los nombres de los hermanos Wright, de Alberto Santos Dumont o de Louis Blériot aparecen de inmediato. Pero hay un nombre que la historia universal ha ignorado y que la República Dominicana apenas comienza a reivindicar: Zoilo Hermógenes García Peña, un ingeniero civil nacido en La Vega el 21 de diciembre de 1881, que en 1911 construyó un avión con una estructura técnicamente superior a la de los Wright.
Su historia es contada en detalle por el general de brigada piloto retirado Federico Fernández Sméster en "Historia de la Aviación Militar Dominicana", publicado recientemente por el Archivo General de la Nación (AGN) y editado por el historiador Cándido Gerón.
“Mojito”, el genio de La Vega
Conocido popularmente como “Mojito”, Zoilo Hermógenes García se distinguió desde joven por su inteligencia y dedicación al estudio. Cursó la secundaria en el colegio San Luis Gonzaga de Santo Domingo y luego fue enviado por su padre a Francia, donde llegó el 21 de octubre de 1901 sin conocer el idioma. Lo aprendió en apenas un mes, lo que le permitió ingresar de inmediato a la carrera de ingeniería.
Se graduó de ingeniero civil en el Instituto Industrial Du Nord de la France, en París, convirtiéndose en el primer vegano en obtener ese título. Al regresar al país en 1908, se casó con Luisa Teresa Fernández Pérez y formó una familia de cinco hijos, entre ellos Tirso de Jesús García Fernández, quien heredaría la pasión de su padre y construiría su propio aparato volador, bautizado como La Silla Voladora o La Cabra Loca.
El Poliplano: un avión adelantado a su tiempo
En 1911, García inventó su aeroplano y lo llamó “Poliplano”, porque presentaba varios planos que impedían al aparato caer a tierra si ocurría algún inconveniente o un paro en el motor. Según detalla Fernández Sméster, el aparato tenía “características innovadoras, que superaba y mejoraba el diseño reciente de los hermanos Orville y Wilbur Wright”.
Las diferencias técnicas eran notables:
- Hélice: El Poliplano tenía una sola hélice acoplada directamente al eje del cigüeñal del motor, mientras que el avión de los Wright usaba dos hélices movidas por cadenas, con mayor pérdida de potencia.
- Tracción: La hélice del Poliplano era tractora, colocada al frente del aparato, mientras que las dos hélices de los Wright empujaban desde atrás.
- Superficies de control: En el avión dominicano estaban situadas en la parte trasera, como en la mayoría de los aviones modernos actuales, mientras que el de los Wright usaba el sistema Canard, con una prolongación al frente.
- Tren de aterrizaje: El Poliplano estaba dotado de ruedas; el modelo estadounidense tenía patines.
- Posición del piloto: En el avión de García, el piloto se sentaba en una cabina detrás del motor. En el de los Wright, iba acostado en una posición incómoda entre las alas.
El aviador norteamericano Charles D. Henob, en una carta dirigida al Listín Diario el 10 de junio de 1911, expresó su asombro: “Es notable que un hombre que nunca vio un aeroplano en la República Dominicana, pudiera inventar un aparato con su propia idea y cálculos matemáticos especiales”.
El ingeniero norteamericano C. R. Wittemann, representante de una casa fabricante de aeroplanos, también certificó las notables condiciones de la máquina inventada por García. Como consecuencia de su invento, el dominicano fue aceptado en el Club de Aviación de Saint Louis, Estados Unidos.
Sabotaje y tragedia
García patentizó los planos de su aeronave en Estados Unidos, donde recibió numerosas ofertas de compra que rechazó por su “profundo nacionalismo”. Pero la historia le deparaba un golpe devastador: estando su avión en la ciudad de Nueva York, personas desconocidas destruyeron el aparato al incendiar el hangar donde se encontraba.
“De ese histórico avión, que incluía nuevas innovaciones para esa época, solamente quedó una fotografía”, lamenta Fernández Sméster. El autor compara el episodio con lo ocurrido al brasileño Alberto Santos Dumont, quien en 1904 sufrió el sabotaje de su dirigible Número 7 en Saint Louis a manos de “saboteadores criminales”.
La desilusión destruyó a García. “Al parecer la desilusión de ver el incendio de su aparato y no permitir al genio materializar otras innovaciones, y realizar sus sueños, le deprimieron profundamente, debilitándose su salud”, escribe Fernández Sméster. Con los años contrajo tuberculosis y murió el 11 de noviembre de 1916 en La Vega, a los 34 años.
Constructor de país
Más allá de la aviación, Zoilo Hermógenes García dejó una huella profunda en la infraestructura dominicana. Trabajó en la construcción del ferrocarril de La Vega a Sánchez y ocupó el cargo de Director de Obras Públicas.
En Santo Domingo construyó La Casa de los Troncos, denominada Villa Hena, ubicada en la calle Doctor Delgado frente al Palacio Nacional, que todavía existe. Fue autor de los planos del Teatro La Progresista y del edificio conocido como El Palacio de Don Zoilo, ambos en La Vega, construidos por Don José Bosch, padre del profesor Juan Bosch.
Reconocimiento tardío
El presidente Leonel Fernández Reyna, mediante el Decreto 300-05 del 7 de mayo de 2005, declaró el 21 de diciembre de cada año, fecha del natalicio de García, como Día Nacional del Piloto Aviador, reconociéndolo como “el precursor de la aviación en la República Dominicana” que introdujo “modificaciones que lo hicieron más avanzado que el que fabricaron los hermanos norteamericanos Wilbur y Orville Wright en 1903”.
Una calle en La Vega lleva su nombre. Pero, como señaló el director del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), Héctor Porcella, en 2023, “el sector aeronáutico dominicano tiene una deuda de gratitud” con este ingeniero que soñó con volar desde una isla del Caribe y lo logró antes de que el mundo le prestara atención.
"Historia de la Aviación Militar Dominicana", Volumen DL del AGN, fue presentado en febrero de 2026 y constituye una obra fundamental para comprender los orígenes de la aviación en el país.
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