La procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, presentó un balance de gestión centrado en el mandato constitucional del Ministerio Público, la defensa del debido proceso y la necesidad —dijo— innegociable de rendir cuentas como parte del ejercicio público.
Al iniciar su evaluación, Reynoso enmarcó el trabajo institucional en el artículo 169 de la Constitución, al recordar que el Ministerio Público es el órgano responsable de “formular e implementar la política de persecución penal del Estado”, dirigir la investigación y ejercer la acción pública “en representación de la sociedad”.
Sin embargo, sostuvo que la labor no se reduce a perseguir delitos. “Nuestra interpretación de ese mandato es mucho más profunda. No solo somos persecutores, somos guardianes del debido proceso”, afirmó, subrayando que esa garantía debe aplicarse “para todas las partes” involucradas.
En esa línea, remarcó que la misión constitucional exige proteger a víctimas y testigos, y defender el interés público “con objetividad”. En su mensaje, la procuradora vinculó los resultados de gestión con un enfoque institucional que busca —según planteó— desplazar la improvisación y fortalecer la técnica en el sistema de justicia.
“Cada cifra que presentaré a continuación es una victoria del Estado de derecho”, sostuvo Reynoso, al definir esos indicadores como señales de “la justicia sobre la impunidad”, de “la técnica sobre la improvisación” y de “el orden sobre el caos”. Con esa formulación, colocó el balance de resultados dentro de un relato de fortalecimiento institucional y de combate a la impunidad.
Uno de los ejes principales del discurso fue la rendición de cuentas. Reynoso la describió como “un imperativo” que se desprende de la “autonomía funcional” del Ministerio Público. Y enfatizó una idea que, dijo, repite a los integrantes de la institución: “El que no quiere rendir cuentas no puede ser servidor público, porque rendir cuentas es una obligación de todo servidor público”.
En el tramo dedicado a los órganos de administración, la procuradora resaltó el trabajo del Consejo Superior del Ministerio Público, al que atribuyó “resultados históricos” por su volumen de reuniones y por la cantidad de decisiones adoptadas. “Es necesario destacar que hemos tenido resultados históricos, siendo el consejo que más reuniones ha realizado y más temas ha decidido, ya que prácticamente estamos al día”, afirmó.
Reynoso consideró “propicia la ocasión” para reconocer el trabajo de los consejeros y para insistir en que los temas de desarrollo institucional se mantengan como agenda prioritaria. En su evaluación, la gestión del Consejo Superior refleja avances caracterizados por “alta capacidad de respuesta y dinamismo operativo”.
Señaló que se realizaron 43 sesiones ordinarias de trabajo, con “marcado predominio” de encuentros extraordinarios, lo que —interpretó— evidencia un órgano “proactivo” que supera el “cumplimiento burocrático” y se orienta a la agilidad y a la atención de necesidades urgentes del sistema.
Esa eficiencia, añadió, se expresa en el despacho de 340 temas agendados. Reynoso describió también el nivel de exigencia operativa del órgano: “Este consejo ha hecho jornadas de más de catorce horas de trabajo”.
El mensaje cerró con una definición política e institucional del Ministerio Público: una entidad que investiga y persigue el delito, pero que —según Reynoso— también debe garantizar reglas claras, proteger a quienes participan del proceso y ofrecer resultados verificables. En esa lógica, la procuradora instaló como idea rectora que la legitimidad del sistema no se defiende solo con discursos, sino con técnica, control interno y rendición de cuentas.
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