Mientras escribo estas líneas, los centros de acopio en República Dominicana siguen recibiendo cajas con alimentos, medicamentos, pañales y productos de higiene para el pueblo venezolano. Han pasado varios días desde el devastador terremoto, pero la solidaridad no se ha detenido. Y eso dice mucho de nosotros. También nos invita a preguntarnos cómo hacer que esa ayuda llegue de la manera más útil y responsable posible.
Las tragedias también dejan aprendizajes. Uno de ellos es comprobar que la solidaridad sigue siendo uno de los rasgos más nobles de nuestros pueblos. Durante los últimos días, miles de dominicanos y dominicanas han respondido al llamado para ayudar a Venezuela tras el devastador doble terremoto que sacudió al país el pasado miércoles 24 de junio. Los centros de acopio continúan recibiendo donaciones y esa respuesta merece ser reconocida.
El doble terremoto dejó miles de familias afectadas, infraestructura destruida y una crisis humanitaria en desarrollo. Según los últimos reportes, el saldo asciende a aproximadamente 1973 de fallecidos y 10,000 personas heridas, mientras continúan las labores de rescate, búsqueda y evaluación de daños en las zonas más afectadas.
Frente a una emergencia de esta magnitud, la solidaridad es indispensable, pero también necesita organización, información y conciencia.
Porque ayudar no significa simplemente entregar lo que tenemos disponible. Ayudar significa preguntarnos si lo que estamos ofreciendo responde realmente a las necesidades de una persona que acaba de perder su hogar, sus pertenencias o su estabilidad.
Una emergencia no es una oportunidad para hacer limpieza de clóset. Es un momento para actuar con empatía y respeto.
Antes de donar, toma en cuenta estas recomendaciones:
1. Dona artículos en buen estado y que sean realmente útiles
La ayuda debe entregarse con dignidad. No se trata de enviar lo que nos sobra, sino aquello que realmente puede aliviar las necesidades de una familia afectada. Evitar donar ropa de fiesta como vestidos de noche, trajes o tacones.
Entre los insumos más necesarios se encuentran:
- Pañales de adulto y pediátricos.
- Fórmula infantil y biberones.
- Toallas húmedas.
- Productos de higiene personal e higiene íntima femenina.
- Cobijas, mantas y ropa en buen estado.
- Alimentos no perecederos (enlatados, arroz, pasta, granos y galletas).
- Agua potable.
- Medicamentos y material de primeros auxilios: analgésicos, antisépticos, solución fisiológica, suero de rehidratación oral, vitaminas, gasas, algodón y vendas.
2. No conviertas una donación en una limpieza de clóset.
Una tragedia no es el lugar para enviar vestidos de fiesta, tacones, prendas deterioradas o artículos que no responden a una emergencia. Donar también implica preguntarnos: ¿yo utilizaría esto si estuviera en esa situación?
3. Verifica antes de entregar dinero o ayuda.
Las emergencias también son aprovechadas por personas que buscan engañar. Antes de donar, confirma quién organiza la colecta, si la institución existe y cuál será el destino de los recursos.
4. No compartas información sin verificar.
En momentos de crisis circulan imágenes falsas, videos antiguos y cadenas engañosas. Antes de difundir una información, verifica la fuente y consulta canales oficiales.
5. Recuerda que la emergencia no termina en los primeros días.
Los rescates ocupan los titulares, pero la reconstrucción puede tomar meses e incluso años. Muchas familias seguirán necesitando apoyo cuando las cámaras se apaguen y la tragedia deje de ser tendencia.
La responsabilidad de los medios y la prensa durante una emergencia
En escenarios de crisis, informar correctamente también es una forma de ayudar.
La cobertura mediática de una emergencia no debe limitarse a mostrar imágenes impactantes o informar sobre el número de víctimas. El periodismo tiene la responsabilidad de verificar datos, combatir la desinformación, proteger la dignidad de las personas afectadas y ofrecer información útil para la ciudadanía.
En los últimos días, también han surgido denuncias que deben ser atendidas con rigor y responsabilidad, incluyendo reportes sobre presuntos abusos contra menores de edad en zonas afectadas, así como casos de personas detenidas por intentar aprovecharse del caos para sustraer dinero o bienes. Estos hechos deben ser investigados por las autoridades y seguidos por los medios con seriedad, especialmente por el impacto que tienen en poblaciones vulnerables.
Los bulos, las imágenes manipuladas y las cadenas sin verificar pueden aumentar la angustia, desviar recursos y dificultar la respuesta humanitaria. La rapidez nunca debe estar por encima de la precisión.
Una cobertura responsable no solo cuenta lo que ocurrió; también ayuda a que la solidaridad llegue donde realmente se necesita y a que los riesgos no queden invisibilizados.
¿Dónde seguir ayudando? Estos centros de acopio continúan activos
Quienes deseen aportar pueden hacerlo a través de centros de acopio y canales previamente verificados:
Jompéame (@jompeame)
- Banco Popular (Cuenta corriente): 808206155
- BHD León (Cuenta de ahorros): 25342400011
- Banreservas (Cuenta de ahorros): 9601722003
- A nombre de: Jompéame
- RNC: 430234321
Centro Comercial Sambil Santo Domingo
Coordinación: Cámara de Comercio Dominico Venezolana
Lunes a domingo, 9:00 a.m. a 6:00 p.m.
BlueMall Santo Domingo
Piso 1, oficinas administrativas
Lunes a domingo, 9:00 a.m. a 6:00 p.m.
Base Aérea de San Isidro
Autopista Rafael Tomás Fernández Domínguez, Santo Domingo Este
Recibe medicamentos
Todos los días, 8:00 a.m. a 5:00 p.m.
Base Naval 27 de Febrero (Sans Soucí)
Avenida España, Santo Domingo Este
Recibe alimentos enlatados, alimentos no perecederos, alimentos secos y líquidos de hidratación
Todos los días, 8:00 a.m. – 5:00 p.m.
Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)
Todos sus recintos y centros regionales funcionan como centros de acopio. En Santo Domingo, las donaciones se reciben en la Biblioteca Pedro Mir, de lunes a viernes.
Universidad Iberoamericana (UNIBE)
Oficina de Compromiso Comunitario, edificio FR1, segundo piso
Cacharepa (todas sus sucursales)
Todos los días de 7:00 a.m a 12:00 a.m
Recibe medicamentos, leche en polvo, pañales, toallitas húmedas y alimentos no perecederos.
Finalmente, este es también un mensaje de solidaridad hacia el pueblo venezolano, desde la cercanía que une a nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños. Como dominicana, no puedo mirar esta tragedia sin pensar en la fragilidad que compartimos cuando la naturaleza golpea y también en las debilidades de nuestros sistemas para responder a este tipo de emergencias.
A Venezuela, a sus familias y a cada persona que hoy está reconstruyendo lo perdido, va también un abrazo de aliento. Que la fuerza de su gente, que ya ha demostrado tantas veces su capacidad de resistencia, siga siendo el motor para salir adelante.
Y junto a ese mensaje, un agradecimiento profundo a quienes están en la primera línea de esta emergencia: rescatistas, médicos, paramédicos, bomberos, personal de emergencia y también civiles que, con valentía y entrega, están haciendo todo lo posible por salvar vidas y acompañar a quienes hoy sufren las consecuencias del terremoto. Su labor, muchas veces silenciosa y riesgosa, es un recordatorio del valor más importante que surge en medio de la tragedia: el sentido de humanidad.
Porque en medio del dolor, también importa recordar que Venezuela no está sola.
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