Mientras el mundo conmemora este domingo 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, la socióloga dominicana Lina Cordero pone el dedo en una llaga que las iglesias prefieren no tocar: la exclusión sistemática de las mujeres de las posiciones de poder y autoridad dentro de las estructuras religiosas.
En un artículo titulado "Mujer e Iglesia: una extraña y compleja relación", Cordero sostiene que la participación femenina en la religión "es una problemática de larga data que, indudablemente, ha afectado y sigue afectando la historia, la cultura y la espiritualidad de los pueblos".
Las mujeres: mayoría sin poder
El planteamiento central de la socióloga es una paradoja que atraviesa prácticamente todas las denominaciones religiosas: las mujeres son "religiosamente activas y cuantitativamente importantes como parte de la feligresía", pero ocupan "un sitial realmente subordinado con relación a los hombres, quienes ostentan las posiciones de mayor autoridad y relevancia".
Cordero señala que los roles asignados a las mujeres dentro de las iglesias reproducen los del ámbito doméstico. Mientras ellas sostienen la vida cotidiana de las comunidades religiosas —educación, asistencia social, labores comunitarias—, las decisiones dogmáticas, administrativas y de gobierno quedan en manos de jerarquías masculinas.
"Por un lado, se observa la exclusión sistemática de mujeres de las instancias de mayor responsabilidad y autoridad, tanto a nivel administrativo como ministerial. Y, por otra parte, se puede constatar una cantidad importante de ellas involucradas en procesos educativos, tareas de asistencia social y labores comunitarias", describe la investigadora.
Del culto a la diosa madre al monoteísmo patriarcal
El artículo de Cordero traza un arco histórico que va desde las civilizaciones originarias —donde la figura femenina era "símbolo de vida, fertilidad, creación" y las sacerdotisas representaban "el poder generador de la vida y el equilibrio del cosmos"— hasta la consolidación del monoteísmo, que transformó esa representación simbólica.
"La divinidad pasó a ser concebida desde una visión predominantemente masculina y patriarcal, y la mujer pasó a ocupar un lugar subordinado en las jerarquías religiosas", apunta la socióloga.
Un mapa desigual entre denominaciones
Cordero reconoce que no todas las iglesias tratan igual a las mujeres. En el catolicismo, destaca que "las monjas han gerenciado centros de evangelización, salud, educación y asistencia social, sosteniendo gran parte de la vida pastoral y misionera", aunque sin acceso al sacerdocio ni a las instancias de gobierno eclesiástico.
En la Iglesia Episcopal Anglicana, en cambio, las mujeres "ocupan cargos de responsabilidad y máxima autoridad tanto en el orden administrativo como ministerial o eclesiástico". Y entre las iglesias protestantes, particularmente las pentecostales, algunas aceptan pastoras, mientras que otras lo prohíben argumentando que "eso no está establecido en las Sagradas Escrituras".
Un debate que no se apaga
La reflexión de Cordero no ocurre en el vacío. Este mismo 8 de marzo, el papa León XIV dedicó su mensaje del Ángelus a las mujeres, pidiendo "el reconocimiento de la igual dignidad del hombre y la mujer" y expresando solidaridad con quienes sufren violencia. Sin embargo, apenas en diciembre pasado, una comisión vaticana rechazó el diaconado femenino —el paso previo al sacerdocio—, y el propio León XIV ha señalado que modificar esa postura no está entre sus planes.
En República Dominicana, la tensión entre religión y derechos de las mujeres tiene expresiones concretas. Religiosos y políticos han sido señalados por conspirar contra los derechos sexuales y reproductivos de las dominicanas, mientras que voces como la Alianza Cristiana Dominicana han instado a los legisladores a garantizar derechos fundamentales de las mujeres, evidenciando que dentro del propio mundo cristiano hay posiciones encontradas.
El tema ya ha sido abordado en estas páginas. En marzo de 2025, el articulista William Arias escribió en Acento sobre la mujer en la iglesia, recordando que el entonces papa Francisco había propuesto la posibilidad de las diaconisas y nombrado mujeres en puestos clave del Vaticano, avances que su sucesor parece haber frenado.
"La espiritualidad no es exclusiva de un género"
Cordero cierra su análisis con un llamado directo: "El reto actual consiste en construir comunidades donde la fe se practique desde la igualdad, el diálogo y la cooperación". Y sentencia: "La Iglesia de hoy está compelida a entender que la espiritualidad no es exclusiva de un género en particular, sino que toda comunidad se enriquece cuando sus miembros logran aunar esfuerzos para alcanzar su pleno potencial y desarrollo".
En un país donde la influencia de las iglesias sobre la política pública sigue siendo determinante —desde el debate sobre las causales del aborto hasta la educación sexual—, la pregunta que plantea esta socióloga no es solo teológica: es profundamente política. Si las mujeres son la mayoría en los templos pero la minoría en las decisiones, ¿a quién sirve realmente esa fe?
Lee más en Acento.com.do
- Religiosos y políticos conspiran contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres dominicanas
- Alianza Cristiana Dominicana insta a legisladores a garantizar derechos fundamentales de las mujeres
- La mujer en la iglesia
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