El ministro de Administración Pública, Sigmund Freund, encendió las alarmas en el sector educativo al reconocer públicamente que mantener dos estructuras ministeriales separadas —el MINERD y el MESCYT— puede generar "falta de coherencia" en la planificación y ejecución de las políticas educativas. Para la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), esa declaración no deja lugar a dudas: el gobierno se prepara para someter una propuesta formal de fusión entre ambos ministerios, algo que el magisterio rechaza de plano y promete combatir en las calles si es necesario.
¿Qué revelan las declaraciones del MAP sobre el decreto 309-26?
Las palabras de Freund llegaron en un momento de alta tensión institucional. El decreto 309-26, que el gobierno ha presentado como una iniciativa de "transformación" del sistema educativo, es interpretado por la ADP como el primer paso para modificar la Ley Orgánica de Educación 66-97 y allanar el camino hacia la unificación de las dos carteras.
Menegildo De la Rosa, secretario de Comunicaciones y Relaciones Públicas de la ADP, fue directo en su lectura política: "Las declaraciones del ministro revelan que la verdadera intención del gobierno, disfrazada en el decreto 309-26, es la de fundir los dos ministerios de educación y reducir la inversión del PIB en la educación pública", afirmó.
¿Por qué los maestros dicen que la fusión afectaría a la escuela pública?
Más allá de la estructura burocrática, el debate tiene un trasfondo financiero de peso. Según De la Rosa, la modificación de la Ley 66-97 no persigue una transformación pedagógica real, sino un reordenamiento del gasto: "La pretensión no es la transformación como se le ha disfrazado al pueblo dominicano; solo busca desviar legalmente la inversión de la escuela pública a la educación superior privada".
La advertencia apunta a uno de los pilares del sistema educativo dominicano: el mandato constitucional de destinar el 4% del PIB a la educación preuniversitaria, conquista histórica del magisterio que podría diluirse si ambos presupuestos se consolidan bajo una misma estructura.
¿Son comparables la educación preuniversitaria y la superior como para fusionar sus ministerios?
La ADP también plantea un argumento técnico-pedagógico. De la Rosa recordó que la educación preuniversitaria opera bajo principios pedagógicos —orientados a la formación de niños y adolescentes—, mientras que la educación superior se rige por principios andragógicos, propios de la formación de adultos. Se trata, en su visión, de dos mundos distintos que requieren políticas, enfoques y estructuras diferenciadas.
A eso se suma la trayectoria institucional: el MESCYT fue creado mediante la Ley 139-01 en el año 2001 y lleva 26 años funcionando de forma autónoma, con su propia lógica regulatoria sobre las universidades privadas y públicas del país.
¿Qué hará la ADP si el gobierno insiste con la fusión?
La postura del gremio no deja margen a la ambigüedad. La ADP reiteró que "la fusión del MINERD-MESCYT no pasará" y advirtió que, de persistir el gobierno en su intención, el magisterio está dispuesto a trasladar su rechazo a las calles. No es la primera vez que los maestros dominicanos detienen una reforma educativa mediante la movilización; su historial de presión gremial es uno de los más activos del país.
El debate sobre la fusión de ministerios se inscribe en una tendencia regional de reformas del Estado que buscan reducir la duplicidad de funciones y el gasto administrativo. Sin embargo, en el caso dominicano, los críticos señalan que la educación es precisamente el sector donde la inversión pública ha sido históricamente insuficiente, y que cualquier reorganización que no garantice explícitamente el mantenimiento del presupuesto educativo representa un riesgo para los más de dos millones de estudiantes del sistema preuniversitario público.
El gobierno aún no ha sometido formalmente la propuesta de fusión al Congreso Nacional, pero las declaraciones del MAP sugieren que esa decisión podría estar próxima.
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