El calendario litúrgico católico recuerda este 28 de junio a obispos, mártires, religiosos y fundadores que dejaron una profunda huella en la historia de la Iglesia. Entre las principales celebraciones destacan San Ireneo de Lyon, uno de los grandes defensores de la fe cristiana, y San Juan Southworth, ejecutado durante las persecuciones contra los católicos en Inglaterra. A ellos se suman otros santos y beatos cuya memoria permanece viva en la tradición cristiana.
Santos principales del 28 de junio
San Ireneo de Lyon
San Ireneo nació probablemente en Esmirna, en Asia Menor, hacia el año 130, y fue discípulo de san Policarpo, quien a su vez había conocido al apóstol san Juan. Más tarde se convirtió en obispo de Lyon, en la actual Francia, donde desempeñó un papel decisivo en la organización de la Iglesia y en la formación doctrinal de las primeras comunidades cristianas.
Es reconocido por combatir las doctrinas gnósticas mediante obras como Contra las herejías, fundamentales para la teología cristiana. La tradición sostiene que murió mártir hacia el año 202 durante la persecución del emperador Septimio Severo. En 2022 fue proclamado Doctor de la Iglesia por el papa Francisco con el título de Doctor de la Unidad.
San Juan Southworth
San Juan Southworth nació en Inglaterra a finales del siglo XVI y fue ordenado sacerdote en el Colegio Inglés de Douai. Regresó clandestinamente a su país para atender espiritualmente a los católicos durante una época en la que ejercer el sacerdocio estaba castigado por la ley.
Fue arrestado en varias ocasiones por su ministerio y finalmente condenado a muerte. El 28 de junio de 1654 fue ahorcado, arrastrado y descuartizado en Tyburn, convirtiéndose en uno de los mártires de Inglaterra y Gales. Fue canonizado por san Pablo VI en 1970 junto con otros cuarenta mártires ingleses y galeses.
Otros santos del 28 de junio
San Argimiro de Córdoba. Monje cristiano de la Córdoba del siglo IX. Durante las persecuciones contra los mozárabes confesó públicamente su fe y fue ejecutado por negarse a renunciar al cristianismo.
San Heimerado de Hassungen. Vivió entre los siglos XI y XII como peregrino y ermitaño. Destacó por su vida de penitencia, oración y ayuda a los más necesitados, convirtiéndose en una figura muy venerada en Alemania.
San Pablo I. Fue papa entre los años 757 y 767. Defendió la independencia de la Iglesia de Roma, promovió el culto a los mártires y fortaleció la vida monástica durante su pontificado.
Santa María Du Zhaozhi. Madre de familia convertida al cristianismo durante las persecuciones en China. Fue asesinada por mantenerse fiel a su fe y forma parte del grupo de los Mártires de China canonizados por san Juan Pablo II.
Santa Vicenta Gerosa. Cofundó, junto con santa Bartolomea Capitanio, la Congregación de las Hermanas de la Caridad de María Niña. Dedicó su vida a la educación, la atención de los enfermos y el servicio a los más pobres.
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