El santoral católico del 20 de octubre recuerda a religiosos, obispos, ermitaños y mártires que vivieron en distintas épocas de la historia de la Iglesia.
Santos principales del 20 de octubre
San Cornelio centurión
San Cornelio fue un centurión romano que vivió en Cesarea, en Palestina, durante el siglo I. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles, era un hombre piadoso que buscaba a Dios y practicaba la caridad. Su historia ocupa un lugar importante en los primeros años del cristianismo, cuando la predicación comenzaba a extenderse más allá del pueblo judío.
Su conversión se produjo después de que el apóstol san Pedro acudiera a su casa y lo bautizara junto con los miembros de su familia. Este episodio marcó un paso decisivo en la incorporación de los gentiles a la comunidad cristiana. La Iglesia lo recuerda el 20 de octubre como uno de los primeros no judíos recibidos en ella mediante el bautismo.

Santa María Bertila Boscardin
Santa María Bertila Boscardin, cuyo nombre de nacimiento era Ana Francisca, nació el 6 de octubre de 1888 en Brendola, Italia. Ingresó en la Congregación de las Hermanas de Santa Dorotea de los Sagrados Corazones y se dedicó al servicio de los enfermos. Trabajó como enfermera en hospitales, donde atendió especialmente a niños y pacientes que necesitaban cuidados constantes.
Durante la Primera Guerra Mundial permaneció al lado de los enfermos y heridos, incluso en circunstancias difíciles. Su trabajo estuvo marcado por la sencillez y la dedicación, sin buscar reconocimiento. Murió el 20 de octubre de 1922 en Treviso, Italia, y fue canonizada por el papa Juan XXIII en 1961. Su festividad recuerda la importancia del servicio a los demás en el ámbito de la salud.
San Andrés Calibita
San Andrés Calibita fue un monje originario de Creta que vivió en el siglo VIII, durante el gobierno del emperador bizantino Constantino V Coprónimo. Es recordado por defender la veneración de las imágenes sagradas en una época marcada por las controversias iconoclastas, que cuestionaban su uso en el culto cristiano.
De acuerdo con la tradición, fue perseguido por mantener su postura y sufrió azotes y torturas antes de morir. Las narraciones sobre su martirio señalan que fue arrojado desde una muralla de Constantinopla. La Iglesia lo conmemora como testigo de la defensa de las imágenes religiosas durante uno de los conflictos más importantes de la historia cristiana oriental.
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Otros santos del 20 de octubre
San Honorio abad. Es recordado por su vida religiosa y su dedicación a la oración y la disciplina monástica. Su memoria forma parte de las celebraciones tradicionales de esta fecha, aunque los datos biográficos conservados sobre su vida son limitados.
Santa Irene de Tancor. Es venerada en la tradición portuguesa como una figura vinculada a la vida religiosa y al testimonio cristiano. Su historia se relaciona con la defensa de su fe y con una tradición de martirio, aunque los detalles históricos de su vida son escasos.
Beata María Teresa de Soubiran La Louvière. Nació en Francia en 1834 y fundó la Sociedad de María Auxiliadora, dedicada a la formación y atención de jóvenes. Tras ser apartada de la congregación que había creado, vivió sus últimos años con humildad y murió en 1889.
Beato Jacobo de Strepa. También conocido como Jacobo de Strepa, fue un religioso franciscano y obispo de Halych, en la actual Ucrania. Se distinguió por su actividad pastoral y su compromiso con la organización y expansión de la vida cristiana en su territorio. Murió en 1409.
Beato Jakob Kern. Fue un sacerdote austríaco de la Orden Premonstratense, nacido en 1897. Durante la Primera Guerra Mundial resultó gravemente herido y, posteriormente, se dedicó al ministerio sacerdotal. Afrontó una enfermedad prolongada hasta su muerte, ocurrida en 1924, y es recordado por su fortaleza ante el sufrimiento.
San Aderaldo de Troyes. Fue arcediano en Troyes, Francia, durante el siglo X. Se distinguió por su labor pastoral y por el ejemplo de vida que ofrecía a su comunidad. Según la tradición, durante una peregrinación a Tierra Santa fue capturado y permaneció prisionero antes de regresar a su región, donde murió alrededor del año 1002.
San Caprasio de Agen. Fue un mártir cristiano que murió en Agen, en la actual Francia, durante las persecuciones contra los cristianos a comienzos del siglo IV. Su memoria se vincula a los primeros testimonios de fidelidad cristiana en la región de Aquitania.
San Leopardo de Osimo. Es venerado como obispo de Osimo, en Italia, durante los primeros siglos del cristianismo. La tradición lo recuerda por su labor al frente de la comunidad cristiana local, aunque existen pocos datos históricos precisos sobre su vida y su episcopado.
San Sindulfo de Aussonce. Fue un ermitaño que vivió en Aussonce, en la región francesa de Reims, durante el siglo VI. Eligió una vida solitaria, dedicada a la oración y alejada de las actividades públicas. Murió hacia el año 600.
San Vital de Salzburgo. De origen irlandés, fue discípulo de san Ruperto y colaboró con él en la evangelización de territorios de Europa central. Posteriormente fue elegido obispo de Salzburgo, en la actual Austria, y continuó la labor misionera, especialmente entre la población de Pinzgau. Murió alrededor del año 730.
Santa Aca. Es recordada en algunas recopilaciones del santoral del 20 de octubre. Su nombre aparece en calendarios tradicionales, aunque la información biográfica disponible sobre su identidad y sus obras es limitada.
Santa Adelina de Savigny. Fue una abadesa vinculada a la fundación del monasterio de Mortain, en Normandía, Francia. Contribuyó al desarrollo de la vida monástica femenina y contó con la colaboración de su hermano, san Vital. Murió alrededor de 1125 y es recordada por su papel en la organización de la comunidad religiosa.
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