El santoral del 11 de septiembre recuerda a santos, beatos, obispos, religiosos y mártires de distintas épocas y lugares.
Santos principales del 11 de septiembre
San Pafnucio de Egipto
San Pafnucio fue un obispo de la Tebaida, en el sur de Egipto, y uno de los confesores perseguidos durante el gobierno del emperador Galerio Maximino. Según la tradición recogida en el santoral, antes de ser obispo llevó una vida ascética como anacoreta, dedicada a la oración y la penitencia. Durante la persecución sufrió graves mutilaciones y fue condenado a trabajar en las minas.
Después de sobrevivir a la persecución, Pafnucio participó en el Concilio de Nicea, celebrado en el año 325, donde defendió la fe cristiana frente al arrianismo. Su figura también quedó asociada a una postura moderada en algunas cuestiones disciplinarias de la Iglesia. Es recordado como obispo y confesor, es decir, como alguien que sufrió por su fe sin morir como mártir.
San Juan Gabriel Perboyre
San Juan Gabriel Perboyre nació en Francia en 1802 y perteneció a la Congregación de la Misión. Fue ordenado sacerdote en 1826 y, después de la muerte de un hermano que se dirigía a China, pidió marchar como misionero a ese país. Llegó en 1835 y comenzó una labor de evangelización que desarrolló en medio de las dificultades y la persecución contra los cristianos.
En 1839 fue detenido y sometido a varios interrogatorios y torturas por negarse a renunciar a su fe. Tras permanecer encarcelado durante un largo periodo, fue ejecutado en Wuchang el 11 de septiembre de 1840. Murió estrangulado después de ser atado a una cruz y fue canonizado por san Juan Pablo II en 1996.
Otros santos del 11 de septiembre
Beato Buenaventura de Barcelona fue el nombre religioso de Miguel Bautista Gran, nacido en Riudoms, Tarragona, en 1620. Tras enviudar ingresó en la Orden Franciscana y desarrolló una intensa labor de reforma espiritual. En Roma fundó casas de retiro inspiradas en la austeridad franciscana y murió el 11 de septiembre de 1684.
Beato Francisco Mayaudon fue un sacerdote francés que se negó a prestar el juramento exigido por la Constitución Civil del Clero durante la Revolución Francesa. Fue deportado a un barco-prisión cerca de Rochefort, donde murió el 11 de septiembre de 1794 debido a las duras condiciones de encarcelamiento.
Beato José María Segura Penadés nació en Ontinyent en 1896 y fue ordenado sacerdote en 1921. Desarrolló su ministerio en distintas parroquias de Valencia y destacó por su trabajo con jóvenes y personas necesitadas. Fue detenido durante la persecución religiosa de 1936 y fusilado en Genovés, Valencia, el 11 de septiembre de ese año.
Beato Pedro de Alcántara Villanueva fue religioso de la Orden de San Juan de Dios. Murió mártir en Barcelona en 1936 durante la persecución religiosa de la Guerra Civil española, debido a su condición de religioso.
San Adelfio de Luxeuil fue abad del monasterio de Remiremont y está relacionado con la tradición monástica de Luxeuil, en la actual Francia. Murió hacia el año 670 y es recordado por su vida religiosa y su dedicación a la comunidad monástica.
San Daniel Wyn fue un obispo y abad galés del siglo VI. La tradición lo identifica con Daniel de Bangor, fundador de la sede episcopal de Bangor y una figura destacada del cristianismo de Gales durante los primeros siglos de la evangelización de la región.
San Elías Espeleota vivió en Calabria y fue conocido por su impulso a la vida eremítica y cenobítica. Murió hacia el año 960 en el monasterio de Aulón, donde se consolidó su fama como referente de la tradición monástica oriental en el sur de Italia.
San Leudino de Toul fue obispo de Toul y, según la tradición, decidió abrazar la vida monástica. Su esposa, Odila, siguió también el camino religioso. Su episcopado se sitúa en el siglo VII, en el territorio de la actual Francia.
San Paciente de Lyon fue obispo de Lyon y desarrolló su ministerio durante el siglo V. Es recordado por su labor pastoral y por su atención a los necesitados, dentro de una Iglesia que afrontaba importantes cambios sociales y religiosos en la Galia.
San Sacerdote de Lyon fue obispo de Lyon durante el siglo VI y es venerado por su servicio a la Iglesia de esa ciudad. Su memoria litúrgica quedó vinculada a los primeros siglos del cristianismo en la Galia.
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