El 23 de febrero el calendario litúrgico honra la memoria de San Policarpo de Esmirna, una de las figuras más trascendentales de la era apostólica. Como puente directo entre los apóstoles y la Iglesia primitiva, Policarpo no solo fue un líder espiritual en Asia Menor, sino también un ejemplo de resistencia inquebrantable. Fue discípulo de San Juan Evangelista, quien lo nombró Obispo de Esmirna (actual Turquía). Su labor principal consistió en preservar la pureza de las enseñanzas cristianas frente a las primeras herejías y mediar en disputas teológicas.
A sus 86 años, fue llevado ante el procónsul romano bajo la amenaza de ejecución si no renunciaba a su fe; su respuesta ha resonado por casi dos milenios: Ochenta y seis años he servido a Cristo y ningún mal me ha hecho, ¿cómo podría yo maldecir a mi Rey y Salvador?. Este acto de inquebrantable convicción no solo definió su destino en el año 155, sino que lo consolidó como el último vínculo directo con la era de los apóstoles.
La Iglesia lo santificó por su condición de Padre Apostólico y por el carácter milagroso de su martirio. Según los relatos de la época, fue condenado a la hoguera, pero las llamas no lograban consumir su cuerpo, formando un arco de fuego a su alrededor, lo que obligó a sus ejecutores a terminar con su vida mediante la espada. Su legado permanece como un símbolo de fidelidad absoluta y como el último eslabón de la cadena que conoció personalmente a quienes caminaron con Jesús.
Otros testimonios de santidad en este día
Santa Marta de Astorga: Firmeza ante el imperio
Marta fue una virgen y mártir del siglo III que, durante las persecuciones del emperador Decio, se negó a realizar sacrificios a los dioses paganos en la actual España. Su vida estuvo marcada por la entrega a los necesitados y una castidad consagrada, razones por las cuales la Iglesia la elevó a los altares tras ser torturada y decapitada, recordándola hoy como un ejemplo de valentía femenina frente a la opresión política y religiosa.
San Sireno de Sirmio: El jardinero de la rectitud
Conocido también como Sinerio, este humilde jardinero del siglo IV fue martirizado en los Balcanes por defender la moralidad cristiana en su propio entorno. Tras reprender a la esposa de un oficial romano por entrar en su jardín con intenciones banales, fue denunciado y ejecutado al confesar su fe; su santificación se basa en su testimonio de vida sencilla y su disposición a morir por principios éticos que consideraba sagrados.
Santa Milburga de Wenlock: Humildad en la nobleza
De linaje real inglés, Milburga rechazó los privilegios de la corte para fundar el monasterio de Wenlock, donde vivió como abadesa benedictina (directora de una comunidad de monjas) bajo una estricta disciplina de oración y trabajo manual. Es recordada por su don de consejo y supuestos milagros relacionados con la protección de las cosechas, siendo santificada por su capacidad de transformar un centro de poder en un refugio de espiritualidad y caridad para los más pobres del siglo VII.
Camino a la Semana Mayor
Mientras el santoral invita a la reflexión sobre el sacrificio, el calendario litúrgico avanza. Hoy es lunes 23 de febrero de 2026, faltan exactamente 34 días para el inicio de la Semana Santa, la cual comenzará el próximo 29 de marzo con el Domingo de Ramos.
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