La Administración Federal de la Aviación (FAA) estadounidense informó este martes que ha empezado a utilizar el servicio de internet por satélite Starlink de Elon Musk para aumentar la fiabilidad de las comunicaciones en lugares remotos.
Su comunicado detalló que Alaska ha tenido desde hace mucho tiempo problemas para ofrecer información meteorológica fiable al sector de la aviación.
En 2024 se solicitó que arreglara las conexiones de telecomunicaciones para abordar esa necesidad y, como resultado, ya desde el Gobierno anterior de Joe Biden (2021-2025) se consideró el uso de Starlink para incrementar la fiabilidad de las conexiones.
La FAA comenzó esta semana a probar una terminal en sus instalaciones en Atlantic City y otras dos terminales en dos lugares no críticos para la seguridad en Alaska.
Starlink es una subsidiaria de SpaceX, de la que es consejero delegado Musk, quien desde la vuelta de Donald Trump al poder está al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), encargado de recortar gastos y burocracia en el Gobierno federal.
Conflicto de intereses y accidentes aéreos
Este contrato llega en un momento en que el magnate ha empezado ya su plan de despidos y recortes en las distintas agencias gubernamentales, incluida la FFAA, y ha levantado por tanto suspicacias sobre un posible conflicto de intereses entre sus distintos roles.
La cadena CNN apuntó que la FAA podría llegar a utilizar unas 4.000 terminales de Starlink, que serán desplegadas a lo largo de los próximos 18 meses.
Estados Unidos ha registrado en las últimas semanas algunos de los accidentes aéreos más destacados de su historia reciente.
El pasado 29 de enero un avión de una filial de American Airlines y un helicóptero militar chocaron cerca del aeropuerto nacional Reagan de Washington y cayeron al río Potomac. Las 67 personas que iban a bordo de ambos aparatos fallecieron.
Dos días después de ese accidente se estrelló un avión medicalizado en Filadelfia y dejó 7 fallecidos, los 6 pasajeros y otra persona que estaba en tierra. Uno de los fallecidos era una menor.
Trump, cercano al multimillonario Musk como nadie, acusó a sus antecesores demócratas, Barack Obama y Joe Biden, del accidente de avión en Washington por los programas de diversidad aplicados en la oficina del control aéreo y, sin aportar ninguna prueba, dijo que ambos contrataron a personas con “discapacidades intelectuales y psiquiátricas graves”.
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