La Universidad APEC (UNAPEC) otorgó este lunes al escritor, poeta, ensayista y filósofo José Mármol el título de Doctor Honoris Causa en Humanidades, la máxima distinción académica de esa casa de estudios, en reconocimiento a sus aportes a la literatura, la filosofía, la educación y la cultura dominicana.
La investidura se realizó en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, como parte de la programación de la XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026, edición dedicada precisamente a Mármol.
Durante la ceremonia, el rector de UNAPEC, Erik Pérez Vega, destacó la trayectoria intelectual del homenajeado y su influencia en las letras dominicanas, el pensamiento filosófico y la formación humanística.
La semblanza de Mármol estuvo a cargo de Alejandro Moscoso Segarra, decano de la Facultad de Derecho y Humanidades de la universidad. Como parte del protocolo de investidura, el escritor recibió los símbolos correspondientes al grado académico, entre ellos la muceta y el birrete.
El acto contó además con la presencia de la primera dama Raquel Arbaje; el ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo; el ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Rafael Santos Badía; autoridades académicas, escritores, intelectuales y representantes de los sectores cultural y empresarial.
Mármol se desempeña además como vicepresidente ejecutivo de Comunicaciones Corporativas, Reputación y Banca Responsable del Banco Popular Dominicano, entidad que figura entre los auspiciadores de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 y que ha respaldado actividades vinculadas a la obra y trayectoria del escritor durante esta edición.
Advierte sobre una sociedad que delegue el pensamiento a la tecnología
Al pronunciar su discurso tras recibir la distinción, Mármol centró una parte importante de sus reflexiones en el avance de la inteligencia artificial y en los riesgos que, a su juicio, representa una incorporación tecnológica desvinculada de principios éticos y humanísticos.
“Que la eficacia útil de la inteligencia artificial no nos convierta jamás en zombis inútiles y abominables autómatas”, expresó.
El escritor defendió el valor de la IA como herramienta para el trabajo, la investigación, el conocimiento y la vida cotidiana, pero advirtió sobre las consecuencias de entregar a los sistemas automatizados facultades que considera esenciales para el desarrollo humano.
“Una cosa es entender y asumir la inteligencia artificial como una herramienta algorítmica con capacidad para realizar determinadas tareas propias de la inteligencia humana, y otra muy distinta es delegar a la inteligencia artificial las tareas esenciales de pensar y de crear”, sostuvo.
Mármol agregó que delegar en estas tecnologías la competencia lingüística, el pensamiento y la memoria podría debilitar capacidades fundamentales de las personas.
“La tecnología habrá de ser siempre un recurso y no un sustituto radical de la capacidad humana”, afirmó.
Oppenheimer como advertencia frente al desarrollo tecnológico
Durante su intervención, Mármol recurrió a la experiencia del físico Robert Oppenheimer, director científico del Proyecto Manhattan, para plantear una reflexión sobre las consecuencias que pueden surgir cuando el desarrollo tecnológico avanza por delante de sus controles éticos.
Recordó el impacto que produjo en Oppenheimer la prueba nuclear Trinity, realizada el 16 de julio de 1945 en Nuevo México, y las posteriores preocupaciones del científico sobre el potencial destructivo de la tecnología que había contribuido a desarrollar.
A partir de ese episodio, Mármol planteó un paralelismo con las advertencias que científicos, ingenieros y pensadores han realizado en torno al crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y la necesidad de regularla oportunamente.
El escritor cuestionó qué podría ocurrir si la automatización algorítmica continúa desarrollándose sin suficientes consideraciones éticas y llamó a mantener bajo vigilancia el poder de las grandes empresas que controlan datos, plataformas y sistemas digitales.
Alerta sobre pérdida de atención y dependencia de las pantallas
Mármol también abordó el impacto de las tecnologías digitales sobre la atención, la lectura, el pensamiento crítico y la capacidad creativa.
Advirtió que la exposición constante a las pantallas y a contenidos diseñados para generar distracción puede afectar uno de los recursos que considera fundamentales para las personas: la capacidad de prestar atención.
“Nuestra atención, un bien que resguarda lo esencial y digno de lo humano, no puede someterse a la dictadura y al ruido provocados por la distracción adictiva y mercurial del mal uso del medio digital y de las tecnologías”, manifestó.
En ese contexto, hizo referencia a los estudios del neurocientífico francés Michel Desmurget y al riesgo de avanzar hacia lo que este ha denominado una “sociedad de cretinos digitales”, marcada por el deterioro de determinadas capacidades cognitivas asociado al uso excesivo de pantallas.
Educación y pensamiento crítico
El homenajeado vinculó el desafío tecnológico con la necesidad de preservar una educación sustentada en el pensamiento crítico, la lectura y los valores humanísticos.
Mármol ha insistido durante sus intervenciones en la Feria del Libro en la necesidad de fortalecer las competencias fundamentales de los estudiantes y mejorar la formación de los docentes, frente a los problemas que observa en el sistema educativo dominicano.
Durante el acto defendió una educación capaz de formar ciudadanos libres y con herramientas para razonar, cuestionar y tomar decisiones, en lugar de depender exclusivamente de los recursos tecnológicos.
También cuestionó una cultura dominada por la distracción y el espectáculo y llamó a evitar que estos fenómenos desplacen la educación basada en principios y valores humanos.
Más de cuatro décadas dedicadas a la literatura y el pensamiento
José Mármol es doctor en Filosofía por la Universidad del País Vasco, miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua y de la Academia de Ciencias de la República Dominicana.
Su producción intelectual supera las 30 obras entre poesía, ensayo literario y reflexión filosófica, con publicaciones traducidas a varios idiomas y estudiadas dentro y fuera de República Dominicana.
Entre sus principales reconocimientos figura el Premio Nacional de Literatura 2013. Ese mismo año fue designado Profesor Honorario de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y, en 2017, recibió otro Doctorado Honoris Causa de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA).
La distinción de UNAPEC se suma este año al homenaje central que recibe en la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026, cuya programación incluye actividades dedicadas a su obra poética, ensayística y filosófica.
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