El Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), junto al Centro de Comercio Internacional (ITC) y la Asociación de Bananos Ecológicos de la Línea Noroeste (Banelino), presentó el Manual de aplicación de un biofertilizante a base de sargazo para la agricultura sostenible, una guía científica y práctica orientada a productores locales.
La presentación se realizó durante el taller de clausura de un proyecto de competitividad climática enfocado en evaluar el impacto de biofertilizantes elaborados a partir de sargazo. La iniciativa contó con financiamiento del ITC y de la Unión Europea, bajo programas dirigidos a vincular comercio y sostenibilidad ambiental.
De residuo costero a insumo agrícola
El proyecto plantea el aprovechamiento del sargazo, una macroalga que en los últimos años ha generado impactos ambientales y económicos en zonas costeras, como materia prima para producir un biofertilizante líquido destinado a mejorar cultivos agrícolas de manera orgánica.
Rosario Aróstegui, vicerrectora de Investigación y Vinculación del INTEC, destacó que el proyecto ha avanzado por etapas hasta acercarse a su aplicación directa en el campo.
“Este proyecto representa una etapa más en el desarrollo de este fertilizante. Cada fase nos ha acercado a poner en manos de nuestros productores una herramienta validada científicamente, evaluada en campo y respaldada por evidencia. La innovación solo genera impacto cuando llega a quienes van a utilizarla y demostrar el resultado”, expresó.
De su lado, Yatnna de León, directora del Departamento de Agricultura Orgánica del Ministerio de Agricultura, valoró el manual como una alternativa para promover el uso de productos libres de químicos tóxicos y aprovechar materia orgánica en la fertilización de suelos.
Investigación y alianzas
La investigación comenzó en 2020, a partir del trabajo del profesor de INTEC Miguel Guevara y el entonces estudiante de Biotecnología Guillermo Contreras. Posteriormente, el proyecto sumó el respaldo de Banelino, bajo la dirección de proyectos del doctor Ulises Jáuregui, así como financiamientos parciales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Ese apoyo permitió escalar la producción desde nueve litros iniciales hasta biorreactores de un metro cúbico, además de integrar el trabajo doctoral del investigador Yaset Rodríguez.
La caracterización microbiológica, los análisis físico-químicos y la evaluación ambiental contaron con la colaboración de especialistas de Banelino, el Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF), la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), el INTEC y universidades de Brasil.
Alcance del manual
El documento, cuidado y editado por María Carla Picón Chaparro, de la firma editorial DiEditores, está organizado en seis apartados. Su contenido aborda el contexto de las llegadas masivas de sargazo, los fundamentos de los biofertilizantes, el proceso de recolección del alga, la producción del insumo y los procedimientos de aplicación.
La guía también incluye orientaciones para preparar el biofertilizante a pequeña escala en laboratorios, fincas o pequeñas fábricas, así como pautas específicas para su uso en el cultivo de banano.
El doctor Ulises Jáuregui, coordinador de la Cátedra UNESCO de Cambio Climático, Resiliencia y Sistemas Complejos del INTEC, explicó que el objetivo es escalar el proceso productivo a cuatro metros cúbicos y establecer laboratorios locales de control de calidad en las biofábricas.
En la fase siguiente, el equipo prevé ampliar los ensayos en ciclos completos de banano, incluir pruebas en cultivos de ciclo corto como la batata, completar estudios de ecotoxicidad, analizar los costos del secado de la materia prima y avanzar en los registros formales ante el Ministerio de Agricultura para obtener el aval comercial correspondiente.
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