El drenaje pluvial del Gran Santo Domingo lleva décadas colapsado y ningún gobierno —ni los pasados ni el actual— ha tenido la voluntad política de resolverlo. Esa es la conclusión del ingeniero Teodoro Tejada, expresidente del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), quien responsabiliza a todos los administradores del Estado dominicano de los últimos 87 años por las inundaciones que, con cada aguacero, paralizan la capital y la provincia de Santo Domingo, lacerando la salud, la economía y la vida cotidiana de miles de ciudadanos.
Una deuda de décadas que ningún gobierno ha saldado
La denuncia de Tejada no es nueva, pero adquiere mayor peso en un contexto en el que las lluvias de las últimas semanas han vuelto a demostrar la fragilidad de la infraestructura pluvial capitalina. A principios de abril, una vaguada mantuvo más de ocho horas de precipitaciones continuas sobre el Gran Santo Domingo, desbordando cañadas, anegando avenidas y dejando vehículos y viviendas bajo el agua en sectores como Los Jardines del Norte, Los Ríos y Los Girasoles, según reportaron medios locales.
Para Tejada, la raíz del problema es estructural y política: "Lamentablemente, todo ocurre por la desidia de enfrentar este grave problema", señaló el ingeniero, quien citó el artículo 7 de la Constitución de la República —que funda el Estado dominicano en el respeto a la dignidad humana y los derechos fundamentales— para subrayar que las inundaciones recurrentes constituyen una violación de ese mandato.
El experto fue categórico: desde hace 87 años, los planes de drenaje pluvial para el Gran Santo Domingo "solo se han quedado en palabras y promesas que nunca se han cumplido".
La Autopista 30 de Mayo: un símbolo del abandono
Uno de los casos más emblemáticos que señaló Tejada es el de la Autopista 30 de Mayo, específicamente el tramo comprendido entre el monumento a los héroes del 30 de mayo y el puente de la Avenida Gregorio Luperón. Según el ingeniero, esa vía ha sido abandonada por todos los gobiernos desde el 16 de agosto de 1994 hasta la fecha, lo que la coloca en una situación de "peligro inminente".
Los imbornales no son suficientes
Tejada fue crítico con las obras recientes ejecutadas en esa zona. Aseguró que los dos imbornales y filtrantes construidos en la parte frontal de la autopista "no resolverán el problema de inundaciones", y alertó que la situación se agrava aún más por las grandes acumulaciones de agua que se producen desde la sede de la Casa España hasta el elevado del 12 de Haina.
La advertencia del ingeniero apunta a que las intervenciones puntuales, sin un plan integral de drenaje, son parches que no atacan el problema de fondo
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