El Gobierno de la República Dominicana entregará de manera póstuma la Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en grado de Caballero al periodista Orlando Martínez Howley, asesinado el 17 de marzo de 1975 durante el período conocido como los "Doce años de Balaguer". La condecoración —la más alta distinción civil que otorga el Estado dominicano— llega 51 años después de que una bala ordenada desde el poder le arrancara la vida a los 30 años, y se inscribe en una ola de reconocimientos oficiales que esta semana marcaron la conmemoración de su crimen.
El acto estuvo encabezado por el presidente de la República, Luis Abinader, quien emitió el decreto 161-26, el cual fue leído por el Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, Jorge Subero Isa.
La orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en el orden de Caballero la recibió su hermano Sergio Martínez, en compañía de directores de medios comunicación de la República Dominicana. Estuvo también, el presidente de INDOTEL, Guido Gómez Mazara.
El presidente Abinader precisó que el acto es justicia histórica. "Es un acto de reconocimiento profundo no solo honra al periodista sino al ciudadano que defendió la libertad. Y que un periodista nunca más pague con su vida". Precisó que es símbolo de una época que no se repetirá y valoró el trabajo de los periodistas dominicanos.
En su intervención, el primer mandatario recordó a Martínez no solo como comunicador, sino como figura que encarnó un momento histórico del país: “Una voz que decidió no callarse” cuando el ejercicio de la crítica estaba marcado por el miedo y la limitación de derechos. En ese marco, destacó su trabajo en la revista Ahora, que dirigió, y su columna “Microcopio” en el periódico El Nacional, desde donde, se dijo, abordó “con vigor, agudeza y sentido ético” los grandes temas de su tiempo.
El discurso del presidente Abinader remarcó que su escritura no buscó la complacencia, sino “iluminar la conciencia ciudadana”, y que su periodismo asumió costos personales en una época en la que nombrar lo que otros evitaban —denunciar lo que muchos preferían callar— tenía consecuencias. “Cada palabra tenía un precio, y lo pagó”, se escuchó en la ceremonia.
Al referirse al asesinato ocurrido en 1975, la intervención lo describió como un hecho que trascendió a la víctima: “no fue solo un crimen contra un hombre”, sino un intento de silenciar una idea y un ataque directo a la libertad. A más de cinco décadas del hecho, el orador sostuvo que la memoria mantiene vigente el reclamo de justicia y que el legado de Martínez sigue siendo referencia de integridad, responsabilidad pública y firmeza moral.
La condecoración, planteó el discurso presidencial, busca ser algo más que un reconocimiento: un compromiso institucional con la no repetición. En esa línea, se insistió en que el mejor homenaje no es únicamente recordarlo, sino asegurar que nunca más un periodista en República Dominicana tenga que pagar con su vida por expresar lo que piensa; y que la libertad de expresión no sea una concesión, sino un derecho pleno, protegido y ejercido sin miedo.
El orador también envió un mensaje directo a la prensa dominicana, al afirmar que su labor es “esencial para la democracia” y que el Gobierno “reconoce, respeta y defiende” el papel que desempeña el periodismo. En el mismo tono, mencionó que, según dijo, la semana pasada el país recibió una distinción vinculada a la libertad de expresión en el continente, y vinculó esa evaluación con luchas históricas en las que la figura de Orlando Martínez se convirtió en símbolo.
Hacia el cierre, el discurso se dirigió a la familia del periodista para sostener que el dolor se transformó en memoria y la memoria en legado nacional. La ceremonia concluyó con una idea que atravesó toda la intervención: que la palabra crítica no debe perseguirse, sino valorarse; y que la democracia se cuida defendiendo la libertad y honrando a quienes la sostuvieron en condiciones adversas.
Un reconocimiento que tardó medio siglo
La entrega de la Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en el grado de Caballero a Orlando Martínez representa un gesto simbólico de enorme peso político: el mismo Estado que en 1975 ordenó su ejecución ahora lo eleva al rango de sus ciudadanos más distinguidos. La condecoración, creada por la Ley 1113 de 1936, se reserva para personas que han prestado servicios excepcionales a la nación.
El reconocimiento no llega en el vacío. El pasado martes 17 de marzo, en el marco del 51 aniversario de su asesinato, el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) develó una tarja que designa con el nombre de Orlando Martínez su edificio corporativo, sede central de la institución. La designación fue establecida mediante el Decreto Presidencial 160-26, emitido por el presidente Luis Abinader.
En el acto, el presidente del Indotel, Guido Gómez Mazara, junto al hermano del periodista, Sergio Martínez, encabezaron la ceremonia que incluyó además la inauguración de la exposición "La prensa de los 12 años", una muestra que documenta los ataques sistemáticos contra la libertad de expresión durante el gobierno de Joaquín Balaguer (1966-1978).
La pluma que incomodó al poder
Orlando Martínez Howley nació el 23 de septiembre de 1944 en Las Matas de Farfán, provincia San Juan. Estudió en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y se convirtió en una de las voces más incisivas del periodismo dominicano como director de la revista ¡Ahora! y columnista comprometido con la denuncia de los abusos del régimen balaguerista.
Militante del Partido Comunista Dominicano, Martínez utilizó su pluma como trinchera contra la corrupción, la entrega de recursos naturales a transnacionales mineras y la represión política. Sus investigaciones y columnas lo convirtieron en un blanco del aparato represivo del Estado. El 17 de marzo de 1975, fue asesinado en Santo Domingo en un crimen que quedó impune durante un cuarto de siglo.
No fue hasta el año 2000 que la justicia dominicana condenó a cuatro hombres a 30 años de prisión por su participación en el asesinato, un caso que la Corte Interamericana de Derechos Humanos también conoció, estableciendo la responsabilidad del Estado dominicano.
Una semana de memoria y reivindicación
Estos reconocimientos se suman a una cadena de homenajes que en los últimos años han buscado rescatar su memoria: en 2022, se develó un busto en su natal Las Matas de Farfán; en marzo de 2025, el Indotel y UNIBE organizaron el foro "Redes Sociales, Periodismo y Democracia" dedicado a su figura; ese mismo año, la UASD abrió una cátedra extracurricular con su nombre; y en julio de 2025, Narciso Isa Conde presentó el libro Trascendencia y actualidad de Orlando Martínez.
La paradoja del reconocimiento estatal
Que el Estado dominicano condecoren con su máxima distinción civil a un periodista que fue asesinado por orden del propio Estado no deja de ser una paradoja que merece reflexión. Durante décadas, la memoria de Orlando Martínez fue sostenida casi exclusivamente por organizaciones de izquierda, gremios periodísticos y familiares.
La Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella honra, sin duda, a quien la recibe. Pero el verdadero homenaje a Orlando Martínez, y en esto se ha comprometido el presidente Luis Abinader, es garantizar que ningún periodista vuelva a pagar con su vida el precio de decir la verdad, de hacer críticas transformadoras o de generar una opinión que contribuya con el desarrollo nacional.
Jorge Subero Isa: "Orlando Martínez es un referente de valentía y compromiso con la verdad y la democracia"
El presidente Luis Abinader otorgó de manera póstuma la Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en grado de Caballero al periodista Orlando Martínez Howley, símbolo de la libertad de prensa en República Dominicana.
El consultor jurídico Jorge Subero Isa destacó que el decreto reconoce la trayectoria del comunicador, cuya columna Microscopio se convirtió en un referente de valentía y compromiso con la verdad y la democracia.
La condecoración reafirma el lugar de honor que ocupa Martínez en la historia del periodismo dominicano y su legado como ejemplo de integridad y defensa de la libertad de expresión.
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