La construcción de la verja perimetral fronteriza se ha convertido en una de las apuestas más visibles del Gobierno del presidente Luis Abinader para reforzar la seguridad nacional en medio de la prolongada crisis institucional, social y de violencia que afecta a Haití. Más que una obra de infraestructura, el proyecto es presentado por las autoridades como un sistema de control territorial, vigilancia tecnológica y protección de la soberanía dominicana.
El plan combina infraestructura física, presencia militar, movilidad operativa y recursos tecnológicos para cerrar puntos vulnerables de la línea limítrofe. En ese esquema, cámaras, torres de vigilancia, sistemas de comunicación y patrullaje buscan fortalecer la capacidad preventiva del Estado frente al contrabando, la migración irregular, el tráfico de personas y otras amenazas asociadas a la inestabilidad haitiana.
En las comunidades fronterizas, la obra también es vista como una respuesta a los desafíos cotidianos que genera una frontera extensa, porosa y con altos niveles de intercambio humano y comercial. Para residentes, comerciantes y productores, el fortalecimiento de la vigilancia no solo apunta a la seguridad del Estado, sino también a la tranquilidad de las familias y al orden de las actividades económicas en la zona.
Postura oficial y respaldo comunitario

Abinader ha defendido la construcción y ampliación de la verja como una decisión de seguridad nacional. En sus declaraciones públicas, el mandatario ha insistido en que la protección de la frontera requiere vigilancia permanente, tecnología y presencia efectiva del Estado, especialmente en un momento en que la crisis haitiana obliga a la República Dominicana a fortalecer sus mecanismos de prevención y control.
En la misma línea, el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, ha vinculado la verja con la estrategia “Frontera Fuerte”, concebida para articular infraestructura, vigilancia, movilidad militar y tecnología en los puntos más sensibles de la línea limítrofe. A su juicio, cada tramo construido amplía la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas y mejora la respuesta ante amenazas derivadas de la inestabilidad haitiana.
Ese respaldo oficial encuentra eco en parte de las comunidades fronterizas. José Antonio Méndez, comunitario de Jimaní, afirmó a medios locales que la obra “ayuda a que haya más control y más tranquilidad”, porque una frontera mejor vigilada permite proteger a las familias, reducir el paso desordenado y dar mayor respaldo al trabajo de las autoridades.
Desde Dajabón, la dirigente comunitaria María Elena Rodríguez ha sostenido que el muro no debe verse solo como una barrera, sino como una herramienta para ordenar la convivencia en la frontera. Aseguró que la verja fortalece la seguridad de barrios y campos cercanos, facilita el control del movimiento de personas y mercancías, y genera mayor confianza entre comerciantes, productores y residentes.
Inversión, avance físico y nuevo tramo en Jimaní

El proyecto también plantea un componente financiero de largo alcance. De acuerdo con informes de la Dirección General de Presupuesto, entre 2022 y 2026 el Gobierno ha consignado más de RD$7,300 millones para la verja, con una ejecución acumulada superior a RD$4,400 millones. Para 2026, la asignación prevista asciende a RD$1,500 millones, aunque el ritmo de ejecución continúa siendo un punto de seguimiento.
En cuanto al avance físico, las informaciones oficiales señalan que, como parte del plan “Frontera Fuerte”, se han levantado alrededor de 55 kilómetros de verja en distintos puntos de la línea divisoria. De ese total, unos 38 kilómetros corresponden a la frontera norte, mientras que otros tramos se ubican en Elías Piña, Independencia y Pedernales. La nueva intervención de 14,5 kilómetros en Jimaní se suma a los tramos ya concluidos y elevaría de manera significativa la cobertura en esa zona estratégica del sur fronterizo.
Dentro de ese marco, el Ministerio de Defensa dejó iniciada la construcción del nuevo tramo del muro correspondiente a la segunda etapa de la verja perimetral en Jimaní, provincia de Independencia. El nuevo tramo ampliará las capacidades del Estado dominicano en uno de los puntos más estratégicos del sur fronterizo y se suma a los avances registrados en otras provincias limítrofes.
El inicio de los trabajos fue encabezado por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, junto al comandante general del Ejército de República Dominicana, mayor general Jimmy Arias Grullón; la gobernadora provincial, Mercedes Novas; oficiales generales y otras autoridades civiles y militares. Con esta intervención, el Gobierno da continuidad al fortalecimiento de la infraestructura de seguridad fronteriza como parte de las políticas orientadas a garantizar la soberanía y la integridad territorial.
Características del nuevo tramo
El nuevo tramo mantendrá características similares a las secciones ya construidas e incluirá seis torres de vigilancia, 35 alcantarillas y una altura total de 13 pies. Además, contará con calles de patrullaje de siete metros de ancho en conjunto, distribuidas a ambos lados de la estructura, lo que permitirá mejorar la movilidad de las unidades militares y agilizar la respuesta ante situaciones que comprometan la seguridad fronteriza.
Valor estratégico, económico e institucional

La ubicación de la obra le confiere especial importancia estratégica. El tramo se levanta en la Hoya de Enriquillo, frente al lago Azuey o lago del Fondo, una zona que durante décadas representó desafíos para las autoridades por el trasiego irregular de mercancías y otras actividades ilícitas. Los controles del Ejército de República Dominicana y del Cuerpo Especializado en Seguridad Fronteriza Terrestre (CESFRONT) han reducido esas prácticas, y la terminación del nuevo tramo reforzará ese esfuerzo.
Fernández Onofre destacó que la verja forma parte de “Frontera Fuerte”, una estrategia integral impulsada por el presidente Abinader para fortalecer la seguridad, la infraestructura y el desarrollo de la zona limítrofe. El plan articula presencia militar, tecnología, vigilancia, movilidad y coordinación interinstitucional con el propósito de garantizar un control efectivo del territorio y crear mejores condiciones para las comunidades fronterizas.
La obra también se relaciona con la relevancia económica y comercial de Jimaní, donde opera uno de los principales mercados binacionales y uno de los pasos fronterizos de mayor flujo de transporte pesado. La nueva infraestructura contribuirá a combatir el contrabando y a promover un intercambio comercial más ordenado, seguro y ajustado al marco legal dominicano, en beneficio de productores, comerciantes, trabajadores y residentes de la zona.
En la actividad participó una delegación del Observatorio de Políticas Migratorias (OPM), encabezada por su presidente ejecutivo, el periodista Miguel Franjul, junto al presidente del Instituto Duartiano, Wilson Gómez Ramírez, y otros miembros del organismo. La visita permitió constatar las acciones que desarrolla el Gobierno para fortalecer el control territorial, la seguridad fronteriza y la aplicación de las políticas migratorias conforme a la Constitución y las leyes.
Durante el acto se resaltó además la labor de los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas destacados en la frontera. El ministro de Defensa afirmó que cada kilómetro construido, cada tecnología incorporada y cada capacidad operacional fortalecida representa una herramienta adicional para los soldados responsables de proteger la integridad territorial, especialmente en áreas remotas y de difícil acceso.
Tras concluir la actividad en Jimaní, Fernández Onofre se trasladó a la provincia de Dajabón junto a la delegación del Observatorio de Políticas Migratorias para recorrer el tramo que se construye en esa zona. La visita permitió a sus miembros, quienes habían participado en 2025 en el primer plazo de esos trabajos, verificar los avances de la obra y su integración con los sistemas de vigilancia, patrullaje y seguridad desplegados en la frontera norte.
Una obra integrada a “Frontera Fuerte”
Con los nuevos trabajos en Jimaní y los avances en Dajabón, el Gobierno busca consolidar una infraestructura clave para la seguridad nacional y el control territorial. Integrada a la estrategia “Frontera Fuerte”, la verja combina presencia militar, tecnología y movilidad operativa para proteger la soberanía, ordenar la frontera y ofrecer mayor seguridad a las comunidades que conviven con los efectos de la crisis haitiana.
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