Falleció Antonio Thomen Acevedo, abogado, diplomático, escritor y uno de los pioneros de la conservación y la defensa del medio ambiente en República Dominicana, cuya trayectoria estuvo marcada por las luchas ciudadanas en favor de los recursos naturales.
Thomen Acevedo, nacido el 18 de julio de 1933, desarrolló una extensa vida profesional que incluyó actividades en la minería, la industria, la diplomacia y la gestión pública. Inicialmente fue enviado a Estados Unidos para continuar sus estudios y posteriormente obtuvo el título de Doctor en Derecho en 1954, en la entonces Universidad de Santo Domingo.
Sin embargo, fue en la defensa ambiental donde alcanzó uno de los principales reconocimientos de su trayectoria. En 1978 creó el Instituto Dominicano de Bioconservación junto a investigadores y científicos como Eugenio de Jesús Marcano, el padre Julio Cicero e Idelisa Bonnelly de Calventi, entre otros.
A partir de entonces se convirtió en una de las voces más visibles del naciente movimiento ecologista dominicano, en una época en que la conservación de los ecosistemas todavía tenía una presencia limitada en las políticas públicas y en el debate nacional.
Primer director ejecutivo de la Comisión Nacional para el Medio Ambiente
Thomen fue designado posteriormente como primer director ejecutivo de la Comisión Nacional para el Medio Ambiente, posición que desempeñó de manera honorífica.
Desde esa función promovió iniciativas dirigidas a fortalecer la protección de los recursos naturales y contribuyó a impulsar decretos, normas y disposiciones relacionadas con la conservación de áreas y ecosistemas.
Esos esfuerzos formaron parte del proceso institucional que posteriormente desembocaría en la creación de un marco jurídico ambiental más amplio, incluida la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Durante las décadas de 1980 y 1990 también participó en encuentros internacionales relacionados con la bioconservación, mientras mantenía en el país diversas campañas de defensa de los recursos naturales.
La Academia de Ciencias lo reconoció como pionero de la ecología
En julio de 2023, la Academia de Ciencias de la República Dominicana exaltó a Thomen con el Laudatio Académica, una de las principales distinciones de esa institución.
El reconocimiento destacó su trayectoria y su participación en las luchas por la conservación ambiental. Milcíades Mejía, expresidente de la Academia de Ciencias e impulsor del homenaje, resaltó entonces los esfuerzos de Thomen en favor de la naturaleza y sostuvo que el país tenía una deuda con su labor científica y ambientalista.
Al acto asistieron familiares, amigos y miembros de la Academia de Ciencias, entre ellos su hija Alicia Thomen y su esposa, Mary de Thomen.
La distinción consolidó el reconocimiento público a una trayectoria que durante décadas estuvo vinculada a la creación de conciencia sobre la necesidad de preservar los recursos naturales.
Una trayectoria más allá del ambientalismo
Además de su labor ecologista, Thomen tuvo una prolongada actividad profesional y empresarial. En 1963 fundó la Impresora Nacional, institución que administró hasta su cierre en 2012.
También ejerció funciones diplomáticas en El Salvador, Guatemala y México y estuvo vinculado a distintos escenarios de la vida pública dominicana.
Su compromiso con la historia nacional lo llevó igualmente al Instituto Duartiano, donde desempeñó funciones relacionadas con su boletín y biblioteca.
Como escritor y articulista, publicó numerosos trabajos en periódicos nacionales como El Caribe, Hoy y El Nacional.
Entre sus obras figuran En Defensa de la Naturaleza, Matrimonio, divorcio, nulidad y concordato, El sol fuente de vida, Crisis, alcohol y próceres y El poder y el veneno. También publicó Consejos que me dio mi padre y Un manual para la vida.
El Archivo General de la Nación publicó Memorias y Testamento de un Ecologista, obra en la que Thomen recoge parte de su trayectoria y de las luchas ambientales que protagonizó, al tiempo que documenta episodios de la historia del movimiento ecológico dominicano.
Una vida marcada por las causas ciudadanas
A lo largo de su trayectoria, Thomen fue identificado por sus allegados y por representantes del movimiento ambientalista como un ciudadano dispuesto a confrontar decisiones de sectores públicos y privados cuando entendía que podían comprometer los recursos naturales, y también la soberanía nacional uniéndose a la resistencia contra los norteamericanos.
Su activismo se desarrolló, además, en momentos en que la defensa ambiental comenzaba a organizarse como una causa ciudadana en República Dominicana y contribuyó a colocar la conservación de los ecosistemas dentro de la agenda pública.
Con su muerte desaparece una de las figuras vinculadas a las primeras luchas organizadas por la protección ambiental en el país, pero permanece una trayectoria asociada a la construcción de una conciencia nacional sobre la necesidad de preservar la naturaleza y sus recursos para las próximas generaciones.
Compartir esta nota
