A un año del derrumbe del techo de la discoteca Jet Set, la sobreviviente Marisol Chala describió el dolor persistente que ha marcado su vida y la de decenas de familias afectadas, al asegurar que la tragedia “es una historia que nunca va a terminar”.

“¿Cómo ustedes creen que yo me puedo sentir?”, expresó Chala al recordar que, junto a su esposo, Víctor de la Cruz, ha vivido 365 días sin poder dejar de pensar en lo ocurrido. Durante la misa conmemorativa, evocó el sufrimiento de padres, madres y niños que perdieron a sus seres queridos, así como el impacto emocional que aún arrastran los sobrevivientes.

La mujer insistió en que el colapso pudo haberse evitado, al señalar que existían señales previas de deterioro en la estructura.

“Ese techo estaba llorando, gritando que lo arreglaran y nadie hizo caso”.
Marisol Chala, sobreviviente del derrumbe del Jet Set.

Aunque aclaró que no considera que haya sido un hecho intencional, sostuvo que sí hubo una omisión que derivó en la tragedia.

Al ser consultada sobre el avance de las investigaciones, Chala fue enfática al calificar la respuesta judicial como insuficiente. “Muy lenta ha sido la justicia”, dijo, al cuestionar la solicitud de un nuevo peritaje que, a su juicio, podría dilatar el proceso. “Dándole tiempo para que el pueblo se olvide”.

Pese al paso del tiempo, aseguró que las víctimas y sus familias mantendrán su reclamo activo. “No nos vamos a callar, vamos a seguir en pie de lucha porque esto se tiene que pagar de una forma u otra”, concluyó, al reiterar que su voz representa también a los fallecidos, a los huérfanos y a quienes sobrevivieron a la tragedia.