Santiago de los Caballeros.– A sus 22 años, Melvin Abreu libra una batalla contra la insuficiencia renal crónica, una condición que cambió radicalmente su vida y que hoy lo mantiene a la espera de un trasplante de riñón para poder retomar sus estudios, su trabajo y sus proyectos personales.

Residente en el sector Hato Mayo, en Santiago de los Caballeros, Melvin supo de su diagnóstico en mayo de 2025, luego de acudir al médico por una situación aparentemente menor. Los estudios revelaron que sus riñones estaban seriamente afectados por problemas de hipertensión que, según le explicó el doctor, habían deteriorado progresivamente su salud durante al menos tres años.

Desde entonces, depende de sesiones de hemodiálisis tres veces por semana, cada una con una duración aproximada de cuatro horas. El tratamiento no solo impacta su estado físico, sino también su estabilidad laboral y económica.

La insuficiencia renal crónica se divide en 5 etapas basadas en la Tasa de Filtración Glomerular Estimada, que mide la capacidad de los riñones para limpiar la sangre, indicando la severidad del daño. Las etapas van desde un daño leve (Etapa 1) hasta el fallo renal terminal (Etapa 5). En esta última, y más grave de todas las etapas, se encuentra Melvin.

Antes de enfermar, trabajaba como ayudante de topografía en una empresa privada. Actualmente lleva siete meses de licencia médica. Aunque agradece el respaldo recibido, reconoce que teme perder su empleo debido al prolongado proceso del tratamiento. Los ingresos que logra obtener están destinados principalmente a cubrir gastos médicos y necesidades básicas.

En la búsqueda de un donante compatible, varios familiares han sido evaluados. Su madre fue la primera en ofrecerse, pero una infección detectada en los análisis médicos impidió que pudiera continuar el proceso de donación. Lo mismo ocurrió con dos de sus hermanas, quienes por situaciones de salud tampoco aplican para donar.

En medio de esta situación, su mayor apoyo ha sido su pareja, Mariela Vargas, de 21 años, con quien comparte su hogar. Mariela perdió a su madre hace algunos años, pero asegura que de ella aprendió a trabajar con esfuerzo y dignidad.

Para sostener el hogar, elabora pulseras y collares que vende en distintos puntos de la ciudad, además de ofrecer servicios de limpieza en la comunidad. Su contribución se ha convertido en un gran soporte económico mientras Melvin enfrenta su tratamiento.

A pesar de las dificultades, el joven mantiene intactos sus sueños. Aspira a convertirse en ingeniero civil y formar una familia junto a Mariela, confiado en que el trasplante llegará pronto para poder retomar su vida con normalidad.

Mientras espera ese momento, Melvin envía un mensaje a quienes atraviesan procesos similares: no rendirse y seguir adelante, incluso en medio de la incertidumbre.

Para ayudar, puede hacerlo comunicándose al número 829-494-7788.

Abraham Marmolejos

Periodista y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, docencia y creación de contenido.

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