Katia Ferreras llevaba 21 años viviendo en ese edificio. Rosanny Caraballo, ocho. Sandy Cuevas Feliz tenía su papelería ahí desde 2019, atendiendo a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo que cruzaban la calle cada mañana. En la madrugada del viernes 4 de septiembre, los tres perdieron todo en cuestión de minutos.

El fuego comenzó cerca de la 1:00 de la madrugada. El primer aviso no fue el olor a humo ni una alarma: fue un estruendo. Un golpe seco que sacudió el edificio y que varios residentes confundieron con un temblor. Fue un hombre en la calle, según relató Rosanny, quien gritó que el edificio se quemaba. La causa aparente fue la explosión de un tanque de gas.

"Anoche presentó un fuego, no sabemos qué lo originó, y salimos todos corriendo", dijo Ferreras, que pagaba 10 mil pesos mensuales por su apartamento. Veintiún años de vida cotidiana, fotos, documentos, ropa, muebles, quedaron adentro mientras ella salía con lo que tenía puesto.

Una papelería completa quemada

Las llamas se propagaron con rapidez. Algunos apartamentos quedaron consumidos por completo; otros sufrieron daños por el fuego y el humo. Los residentes evacuaron sin tiempo para tomar nada. No hubo víctimas fatales, pero el saldo material fue devastador.

Sandy Cuevas Feliz calculó sus pérdidas en más de 500 mil pesos. Veinte años viviendo en la zona, siete con la papelería abierta, atendiendo a los universitarios que entraban y salían de la UASD. Pagaba 25 mil pesos al mes por el local. "No se sabe lo que pasó, pero no se perdió vida humana", dijo, como buscando el único consuelo disponible a esa hora.

Para Rosanny Caraballo, que llevaba ocho años en el edificio, era la primera vez que algo así ocurría. "Esto ocurrió a la 1 am, por un señor vagabundo que dijo que se quemaba el edificio", recordó. Ese grito anónimo en la madrugada fue, para muchos, la diferencia entre salir a tiempo o no salir.

A espera de las autoridades

Al amanecer, decenas de familias quedaron en la calle, frente al mismo edificio que había sido su casa. Algunos miraban hacia arriba, hacia las ventanas ennegrecidas. Otros contaban lo que les quedaba: la ropa que llevaban puesta y poco más.

El edificio sigue en pie, pero varios de sus apartamentos ya no existen. Lo que tardó años en construirse, una vida, un negocio, una rutina, el fuego lo deshizo en menos de una hora.

Ronny Francisco Cruz

Fotoperiodista

Fotógrafo profesional y fotoperiodista especializado en fotografía documental y narrativa visual. Actor y maestro de teatro. Interesado en contar historias humanas a través de la imagen.

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